El Sustainable Governance Forum 2026 cerró su agenda de contenidos con una mesa clave para el momento actual bajo el título “Now what? Reforzando el business case de la sostenibilidad”, moderada por Marta Cámara, Senior Manager de Forética.
Tras analizar a lo largo de la mañana la visión del supervisor, del inversor y del Consejo de Administración, la mesa se centró en una cuestión fundamental: cómo seguir generando valor a través de la sostenibilidad en un contexto en el que el impulso regulatorio pierde intensidad, pero los riesgos, oportunidades y expectativas del mercado siguen muy presentes.
“La sostenibilidad tiene mucho que ver con cómo se gobierna la organización, cómo se toman las decisiones y cómo se genera valor en un entorno complejo como el actual.”
La mesa abordó esta reflexión desde una triple perspectiva: el riesgo, la oportunidad estratégica y el dato, a través de cuatro miradas complementarias: Cuatrecasas, CaixaBank, Workiva y KPMG.
Riesgo reputacional y responsabilidad: más allá de la regulación
Desde la perspectiva jurídica, José Luis Rodríguez, socio del Área Corporate de Cuatrecasas, subrayó que la aparente relajación normativa no implica una desaparición de los riesgos asociados a la sostenibilidad.
“La sostenibilidad abarca mucho más que los objetivos de descarbonización, y hay muchos factores que siguen siendo inasumibles a día de hoy.”
Rodríguez apuntó que, si bien ciertas exigencias en materia de reporting se han suavizado, dos grandes focos de riesgo permanecen intactos: el reputacional y el de responsabilidad de los administradores.
“El principal foco de riesgo desde el punto de vista de la sostenibilidad sigue siendo el reputacional y el de responsabilidad.”
En este sentido, recordó la importancia de los principios de diligencia y discrecionalidad empresarial recogidos en la Ley de Sociedades de Capital, enfatizando que incorporar los factores ESG en los procesos de toma de decisiones no es solo una buena práctica, sino una necesidad jurídica.
“Es inconcebible hoy tomar una decisión de inversión sin analizar su impacto social, en el empleo o en las comunidades.”
Para Rodríguez, la clave está en que la sostenibilidad impregne la organización y se integre de forma natural en la estrategia y en los procesos de decisión, más allá de lo que marque la norma en cada momento.
La sostenibilidad como oportunidad financiera y estratégica
Desde la óptica de la oportunidad, Severiano Solana, Director de Estrategia y Seguimiento de Sostenibilidad en CaixaBank, defendió que la sostenibilidad forma parte del ADN de muchas compañías desde hace décadas, aunque sus contenidos hayan ido evolucionando con el tiempo.
“La sostenibilidad lleva mucho tiempo formando parte de cómo entendemos nuestro papel como entidad.”
Solana explicó cómo, en el marco del Plan 2025–2027, CaixaBank se ha comprometido a movilizar 100.000 millones de euros en finanzas sostenibles, de los cuales más de 46.000 millones ya se han movilizado en el primer ejercicio, junto con objetivos de fuerte componente social.
“La sostenibilidad no es solo la cifra, es el esfuerzo de las compañías por responder a la expectativa de la sociedad.”
Desde su experiencia, las empresas que integran la sostenibilidad en su estrategia están mejor preparadas para afrontar shocks externos, como los vividos recientemente en el ámbito energético o geopolítico.
“Creemos que aquellas empresas que entienden este cambio de paradigma tienen muchas más posibilidades de salir ganadoras.”
Solana subrayó que la transición energética y la mejora de la eficiencia ya están generando ventajas competitivas claras, especialmente en contextos de alta volatilidad.
El valor del dato: de cumplir a generar confianza
La mesa abordó también el papel del dato de sostenibilidad, de la mano de Paloma García, VP de Sostenibilidad en EMEA de Workiva, quien puso el foco en un problema recurrente en las organizaciones: el tiempo dedicado a recopilar datos frente al tiempo destinado a analizarlos.
“La mayoría del tiempo se invierte en explicar de dónde vienen los datos, en lugar de analizarlos.”
García explicó cómo la fragmentación de la información —entre áreas financieras, sostenibilidad o recursos humanos— genera ineficiencias, costes elevados y dificulta la confianza en los datos.
“Hoy no solo estamos gestionando sostenibilidad, estamos gestionando riesgo.”
Desde su experiencia, una buena gestión del dato permite elevar la conversación al Consejo de Administración, trasladando la relevancia estratégica de la sostenibilidad y reduciendo costes asociados al reporting y a la auditoría.
Hablar el idioma del Consejo: claves para elevar la sostenibilidad a la gobernanza
Desde una visión transversal, Teresa Royo Luesma, socia del área de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG en España, ofreció claves para lograr que la sostenibilidad se integre eficazmente en los Consejos de Administración.
“La información en sostenibilidad tiene que estar absolutamente conectada con la estrategia.”
Royo subrayó la importancia de centrarse en los aspectos materiales, utilizando herramientas como la doble materialidad para identificar riesgos, impactos y oportunidades relevantes para el modelo de negocio.
“No todos los ejercicios deben ser intercambiables; deben partir de la naturaleza del negocio y de su cadena de valor.”
Asimismo, destacó la necesidad de avanzar en la madurez de los sistemas de control y fiabilidad del dato, equiparándolos progresivamente a los estándares de la información financiera.
“El Consejo necesita confiar en la información que recibe para poder tomar decisiones.”
La mesa concluyó señalando que, aunque el marco regulatorio se esté simplificando, siguen llegando nuevas exigencias —economía circular, debida diligencia, cadena de valor— que refuerzan la necesidad de una gestión estratégica y transversal de la sostenibilidad.
Un mensaje compartido: sostenibilidad, estrategia y valor a largo plazo
Como cierre, la mesa lanzó un mensaje claro y compartido por todos los ponentes: la sostenibilidad sigue siendo una palanca clave de competitividad, resiliencia y creación de valor, incluso —y especialmente— en un contexto de menor presión regulatoria.
“No se trata solo de cumplir, sino de entender los riesgos, anticipar oportunidades y tomar mejores decisiones.”