La sostenibilidad es una herramienta para innovar, adaptar y crear valor para el negocio

Camila Kauer, senior ESG manager de Forética, explica por qué el agua, la biodiversidad o la circularidad han dejado de ser cuestiones ambientales aisladas para convertirse en decisiones estratégicas de negocio. En esta entrevista aborda cómo construir una nueva narrativa que conecte sostenibilidad y competitividad, qué distingue a las empresas que convierten la gestión de recursos en ventaja competitiva, y por qué entender las dependencias ambientales —empezando por el dato— es el primer paso para una estrategia con impacto real.La sostenibilidad es una herramienta para innovar y crear valor para el negocio.

Durante años la agenda ambiental se ha centrado en reducir impactos. ¿Qué ha cambiado para que cuestiones como el agua, la biodiversidad o la circularidad pasen a formar parte de las decisiones estratégicas de negocio?

Hemos dejado de ver estos temas como algo separado del negocio. El agua, la biodiversidad o los materiales son recursos esenciales para producir y operar. Si no los gestionamos adecuadamente, ponemos en riesgo la continuidad del negocio. Al mismo tiempo, entender mejor de qué recursos depende una empresa abre nuevas oportunidades para innovar. Nos permite diseñar productos y servicios con la misma calidad utilizando menos recursos, ganar eficiencia y reducir la exposición a riesgos futuros.

Cada vez se habla más de la necesidad de construir nuevas narrativas ambientales. ¿Qué características debe tener ese nuevo relato para conectar realmente sostenibilidad, transformación empresarial y competitividad?

Deberíamos dejar de hablar únicamente de cumplimiento normativo y responsabilidad corporativa. Ese discurso suele percibirse como una obligación. La conversación cambia cuando lo miramos desde la competitividad. La sostenibilidad ayuda a producir de forma más eficiente, reducir costes, fortalecer las cadenas de suministro cada vez más complejas y responder mejor a las expectativas de los consumidores. Tenemos una herramienta para innovar, adaptar y crear valor para el negocio.

La resiliencia de las cadenas de valor se ha convertido en una prioridad. ¿Qué están haciendo de forma diferente las compañías que están convirtiendo la gestión de los recursos en una fuente de innovación y ventaja competitiva?

Las empresas más avanzadas conocen mucho mejor su cadena de valor. No solo saben quiénes son sus proveedores, sino también de qué recursos dependen, dónde existen riesgos y cómo anticiparse a ellos. Ese conocimiento les permite pasar de una gestión reactiva a una mucho más estratégica. En iniciativas de Forética que coordino, como el Clúster de Cambio Climático, Nature Business Ambition, o Sistemas Alimentarios Sostenibles, veo cada vez más empresas que trabajan conjuntamente con sus proveedores, compartiendo conocimiento y desarrollando capacidades en ámbitos como la sostenibilidad o la innovación tecnológica. Esto fortalece toda la cadena y genera beneficios para ambas partes.

Además, las empresas entienden que los impactos ambientales y sociales están profundamente conectados. Por ejemplo, si una empresa contamina un río, el problema no es solo ambiental: esa contaminación puede afectar a la salud de las comunidades cercanas y de sus propios trabajadores, reducir la calidad de vida del entorno e incluso afectar a la actividad económica local. A largo plazo, esas personas también son empleados, clientes o proveedores. En sostenibilidad no se pueden abordar los desafíos de forma aislada. Dejar de lado una dimensión acaba generando riesgos en las demás.

¿Qué reto ambiental crees que va a marcar la agenda empresarial de los próximos cinco años y que todavía está recibiendo menos atención de la que merece?

Probablemente el agua. La demanda global seguirá creciendo, alrededor de un 25% para 2050. Es un recurso crítico para sectores tan diversos como la alimentación, la energía, la industria o el turismo. Pero más allá del agua, creo que el verdadero reto es que cada empresa entienda cuáles son los recursos naturales de los que realmente depende. Analizar las dependencias y los impactos permite identificar dónde existen los mayores riesgos, pero también dónde hay más oportunidades para innovar y fortalecer el negocio. Al final, disponer de esta información es lo que permite tomar decisiones estratégicas y priorizar las acciones con mayor impacto.

Si una organización quisiera dar un paso decisivo en su estrategia ambiental, ¿por dónde debería empezar para generar un impacto real en su negocio?

Todo empieza por lo datos. Antes de definir objetivos o iniciativas, una empresa debe entender de qué recursos naturales depende y cuál es su impacto sobre ellos. Ese análisis permite identificar los temas más materiales para el negocio, priorizar esfuerzos y concentrar recursos donde realmente pueden generar valor. No es necesario abordar todos los desafíos al mismo tiempo. Lo importante es empezar por aquellos que representan un mayor riesgo o una mayor oportunidad para la empresa y construir la estrategia a partir de ahí.

Author

Related articles