Cuando la IA aprende a cuidar: el futuro de la salud ya está aquí
  • Aleida Alcaide, directora general de Inteligencia Artificial en el Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública, y Alba Ancochea, Sustainability & SHE Lead de AstraZeneca España, coincidieron en ESG Spain 2026, en conversación moderada por la periodista Ana Cuesta, en que la inteligencia artificial puede transformar la sanidad solo si se adopta de forma estructural y conjunta entre el sector público y el privado — con la detección precoz y la medicina preventiva como sus mayores promesas.

Alcaide situó el reto desde una perspectiva de país: a su juicio, para transformar de verdad el sistema sanitario hay que hablar de un proceso integral, en el que la tecnología se introduzca de forma holística en los procesos, y no como una capa añadida. La IA, defendió, es fundamental siempre que se utilice de manera estructural, y remarcó que ninguna tecnología es verdaderamente transformadora hasta que no impacta de forma profunda a una población completa — lo que exige asumir, desde el principio, que habrá que lanzar una primera versión imperfecta para poder avanzar hacia un sistema más sostenible.

La directora general de IA explicó por qué la salud es, en su opinión, un sector especialmente propicio para esta tecnología: genera una cantidad de datos enorme, con variables muy diversas que explotar, y esa combinación —más datos, mejores resultados— es precisamente lo que puede llevar a una medicina preventiva capaz de adelantarse al diagnóstico. Para ilustrarlo, citó datos de la Estrategia Nacional de IA aplicada a la salud: la inteligencia artificial puede reducir en tres años el tiempo de detección del cáncer de páncreas, con una reducción de la mortalidad de casi el 50%. Sobre la medicina personalizada, reconoció que exige una inversión inicial y un coste, pero defendió que a la larga permite alcanzar mejores resultados para el paciente y para el propio sistema.

Alcaide cerró su intervención con una idea de gobernanza que atravesó el resto de la conversación:

«La inteligencia artificial es algo que no se puede abordar solamente desde el sector privado o el sector público; si no vamos conjuntamente, no vamos a conseguir verdaderas transformaciones», afirmó, subrayando que la capacidad regulatoria es necesaria para dar garantías y reducir el margen de riesgo en el ejercicio de la profesión médica, en un momento que calificó de crítico tanto a nivel europeo como mundial.

Alba Ancochea completó la conversación con la perspectiva de la industria farmacéutica. Para AstraZeneca, explicó, la IA permite avanzar hacia una atención sanitaria más inteligente, capaz de identificar antes a los pacientes en situación de riesgo y de optimizar los procesos asistenciales. Ancochea introdujo además una idea que amplía el foco habitual del debate: la salud de las personas, el planeta y la sociedad están estrechamente interconectadas, por lo que su compañía incorpora también la dimensión medioambiental a la hora de concebir sistemas sanitarios más resilientes, eficientes, preventivos y equitativos.

«Para nosotros la clave es que la inteligencia artificial no se quede en una capa tecnológica, sino que sea un verdadero instrumento de transformación de la atención sanitaria», sostuvo Ancochea, defendiendo el paso de un modelo reactivo a uno preventivo, predictivo y más sostenible — no solo para las personas, sino también para el sistema sanitario y el medioambiente.

Como ejemplo concreto de esta transformación, Ancochea presentó el proyecto Faithful, que aplica IA avanzada a los electrocardiogramas para permitir un diagnóstico precoz desde la atención primaria, con el objetivo de reducir hospitalizaciones y costes asistenciales. La iniciativa, explicó, se está aplicando ya a más de 2.500 pacientes en España y Suecia.

Ana Cuesta cerró la conversación enlazando ambas intervenciones con una idea compartida por las dos ponentes: la detección temprana de enfermedades y la medicina personalizada son palancas clave para un sistema sanitario más eficiente y sostenible, y la equidad en el acceso a la salud debe ocupar un lugar central en la agenda ESG.

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