Antes de entrar en el debate sobre políticas e instituciones, el Forética Social Business Forum reservó un espacio para la reflexión macro. Ricardo Trujillo, Director de Impacto Social y Capital Humano de Forética, ofreció una intervención concisa pero densa en contenido: un análisis de las tendencias que están transformando el mercado laboral y que ninguna organización puede permitirse ignorar.
Su punto de partida fue claro: el futuro del trabajo no es una realidad lejana. Ya está aquí, y está acelerado por la confluencia simultánea de tres grandes fuerzas transformadoras.
La triple presión sobre el empleo
La transformación digital y la inteligencia artificial están rediseñando roles, automatizando tareas y creando nuevas categorías profesionales a una velocidad sin precedentes. No se trata solo de que ciertos empleos desaparezcan: se trata de que las competencias necesarias para desempeñar casi cualquier trabajo están evolucionando, lo que exige una actualización continua del talento.

La transición ecológica añade otra capa de complejidad. Los sectores intensivos en carbono —industria, transporte, energía, agricultura— están en proceso de transformación profunda, y esa transformación tiene consecuencias directas sobre el empleo: algunos perfiles dejarán de ser necesarios; otros, aún inexistentes, se convertirán en esenciales. Asegurar que esa transición sea justa —que no deje atrás a trabajadores ni a territorios— es uno de los retos más urgentes de la agenda social empresarial.
Los cambios demográficos, finalmente, tensionan el sistema desde otra dirección: el envejecimiento de la población activa en Europa, la caída de la natalidad y la llegada de nuevas generaciones con expectativas laborales muy distintas a las anteriores están transformando tanto la oferta como la demanda de trabajo.
Antes de cerrar su intervención, Trujillo invitó a los asistentes a tomar el pulso colectivo a través de una dinámica participativa, convirtiendo el auditorio en un espejo de la propia realidad que acababa de describir. Cuatro preguntas, cuatro momentos de honestidad compartida.
La primera —«Empleo, transición digital y verde: ¿más riesgos o más oportunidades?»— reveló la ambivalencia que vive el ecosistema empresarial: reconocer el potencial transformador de los cambios sin perder de vista las vulnerabilidades que generan.
La segunda pregunta —«¿A qué velocidad está actuando tu organización frente al futuro del trabajo?»— puso sobre la mesa algo que pocas veces se dice en voz alta: la brecha entre lo que se sabe que hay que hacer y el ritmo real al que se está actuando.

La tercera —«Futuro del trabajo: ¿qué se necesita para una mayor ambición?»— abrió el espacio a lo propositivo: qué condiciones, recursos o liderazgos hacen falta para que las organizaciones dejen de estar en modo espera y pasen a la acción con mayor determinación.
Y la cuarta, quizás la más personal: «A nivel personal, cuando piensas en IA y tu futuro del trabajo… ¿dónde te sitúas hoy?» Un ejercicio de introspección que recordó que detrás de cada estrategia empresarial hay personas con sus propias incertidumbres, expectativas y preguntas sin respuesta. La sala respondió, y en esa respuesta colectiva quedó retratado el momento exacto en que se encuentra el mundo del trabajo.
El reto para las empresas: anticipar, adaptar, incluir
Trujillo subrayó que las empresas no son meros espectadores de estos cambios: son actores clave en la respuesta. Su capacidad para anticipar las necesidades de talento, invertir en formación y reconversión, y construir culturas organizativas flexibles e inclusivas determinará en buena medida su competitividad en los próximos años.
Desde Forética, el proyecto Jobs 2030:Futuro del trabajo está trabajando precisamente en este espacio: analizando cómo se transformarán los empleos, qué competencias serán más demandadas y cómo pueden las empresas prepararse —y preparar a sus personas— para abordar esa transición con solidez y equidad.




