Cooperación público-privada para una transición justa: cuando el trabajo necesita nuevas alianzas

La segunda mesa del Forética Social Business Forum reunió a tres voces institucionales de primer nivel para abordar una cuestión que trasciende a cualquier empresa: ¿cómo se construye una transición laboral que sea a la vez eficiente y justa? La conversación fue moderada por Natalia Montero, directora de Relaciones Institucionales y Asuntos Públicos de Forética.

Félix Peinado, director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para España; Aicha Belassir, directora general de Economía Social y Responsabilidad Social de las Empresas del Ministerio de Trabajo y Economía Social; y Jesús Torres Mateos, presidente de la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos (AEDRH), ofrecieron perspectivas complementarias sobre un reto compartido: cómo asegurar que los cambios estructurales en el mercado laboral no generen fracturas sociales irreparables.

El diagnóstico compartido: los cambios ya son estructurales

Las tres intervenciones coincidieron en un punto de partida: los cambios que está experimentando el mercado laboral no son coyunturales. No se trata de una crisis puntual seguida de una recuperación al estado anterior, sino de una transformación estructural que exige respuestas igualmente estructurales desde las políticas públicas, las empresas y las organizaciones internacionales.

La digitalización, la automatización y la transición verde están modificando no solo los perfiles profesionales más demandados, sino también las condiciones en que se organiza el trabajo, la forma en que se adquieren y validan las competencias, y la relación entre las personas y sus empleadores a lo largo de toda una trayectoria profesional.

El papel de las instituciones: anticipar y acompañar

Desde la perspectiva de la OIT, Peinado subrayó la necesidad de marcos internacionales que orienten las políticas nacionales hacia una transición justa: que garanticen protección social en los momentos de cambio, que inviertan en formación continua y que promuevan el diálogo social como mecanismo de gestión de los conflictos derivados de la transformación laboral.

Belassir, por su parte, destacó el papel del Ministerio de Trabajo en el impulso de políticas de economía social y responsabilidad empresarial que contribuyan a que las empresas asuman su rol en esa transición: no solo cumpliendo con la normativa, sino liderando con ambición propia el cambio hacia modelos laborales más inclusivos y resilientes.

La empresa como actor clave de la transición

Torres Mateos aportó la visión desde los directores de recursos humanos: las empresas que están navegando mejor la transformación son aquellas que han convertido la gestión del talento en una prioridad estratégica, que invierten en la identificación y desarrollo de las competencias del futuro y que construyen culturas organizativas capaces de atraer, retener y hacer crecer a personas con perfiles muy diversos.

La cooperación público-privada —señaló— no es un complemento opcional: es una condición necesaria para que esa transformación sea sostenible. Las administraciones pueden diseñar marcos e incentivos; las empresas pueden identificar necesidades reales y actuar con agilidad; y las organizaciones como Forética pueden articular el espacio de encuentro y aprendizaje compartido que hace posible la acción colectiva.

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