Compras circulares: mantener el valor de los activos dentro y fuera de la empresa

Los activos que adquieren las empresas acaban su vida útil en un momento dado, pero su valor no desaparece necesariamente cuando dejan de utilizarse. Equipos informáticos, maquinaria, materiales, repuestos o mobiliario pueden seguir siendo funcionales o conservar un valor económico que se pierde cuando no existe una estrategia para gestionarlos.

Esta idea conecta con la Colina de Valor (Value Hill), desarrollada por Circle Economy junto con otras organizaciones, que permite analizar estrategias circulares antes, durante y después de la fase de uso de un producto. El objetivo es mantener su valor durante el mayor tiempo posible y desarrollar las colaboraciones necesarias para conseguirlo. [circle-economy.com]

Esta lógica comienza precisamente en Compras. Antes de incorporar un nuevo activo, cabe preguntarse si realmente es necesario adquirirlo, si existe otro equipo infrautilizado dentro de la organización o si la misma necesidad puede cubrirse mediante productos reacondicionados, alquiler, leasing u otros modelos de servicio. En ocasiones, la compra más circular es precisamente aquella que puede evitarse.

Cuando la adquisición es necesaria, la relación upstream con los proveedores ofrece otra oportunidad. Aspectos como la durabilidad, la reparabilidad, la disponibilidad de repuestos, el mantenimiento o las posibilidades de recuperación del producto pueden incorporarse a la decisión de compra. Incluso pueden plantearse contratos en los que determinados servicios de mantenimiento permanezcan vinculados al proveedor, aprovechando su conocimiento técnico para prolongar la vida útil y preservar el valor del activo.

Esta visión resulta especialmente relevante porque las empresas pueden acumular activos muy diferentes: ordenadores sustituidos pese a seguir funcionando, materiales adquiridos para una obra y nunca reutilizados, equipos vinculados a proyectos paralizados o grandes cantidades de repuestos para maquinaria posteriormente sustituida. A la inversión inicialmente realizada se suman además costes de almacenamiento, espacio, mantenimiento y gestión, convirtiendo un activo potencialmente útil en capital inmovilizado.

Por ello, las compras circulares no deberían finalizar cuando se firma el contrato con un proveedor. Inventariar, monitorizar y conocer el rendimiento de los activos permite incorporar la circularidad a su gestión durante toda su vida útil, facilitando su reparación, reutilización o redistribución entre diferentes áreas antes de plantear una nueva adquisición.

Para conseguirlo es fundamental la coordinación entre Compras, Logística, Operaciones y Mantenimiento, Finanzas y las propias unidades de negocio. Quienes utilizan diariamente los equipos pueden determinar mejor su funcionalidad real, mientras que una visión transversal permite identificar activos disponibles en otras áreas y anticiparse a riesgos como su deterioro u obsolescencia.

Pero ¿qué sucede cuando la empresa ya no puede aprovechar internamente un activo?

En ese momento, las compras circulares conectan con la otra parte de la cadena de valor. La organización puede explorar la reventa, recompra, reparación, reacondicionamiento, alquiler o recuperación de componentes y materiales, evitando que el final de un primer uso implique automáticamente el final de su valor.

Esta perspectiva downstream puede trasladarse también a la propia oferta comercial. Diseñar productos y servicios para favorecer su mantenimiento, devolución, reutilización o reacondicionamiento permite mantener la relación con el cliente durante más tiempo y desarrollar propuestas circulares que aporten valor adicional. La confianza y las garantías asociadas al rendimiento de estos productos resultan especialmente importantes para reducir la incertidumbre sobre su utilización.

De esta manera, Compras se sitúa en un punto estratégico de la transición hacia modelos circulares: upstream, trabajando con los proveedores para decidir qué y cómo comprar; internamente, maximizando la productividad y vida útil de los activos; y downstream, facilitando que productos, componentes y materiales mantengan su valor más allá de su primer uso.

Precisamente este será uno de los ejes que abordaremos durante esta edición del Grupo de Acción de Economía Circular de Forética: cómo trasladar los principios de las compras circulares a las decisiones empresariales, conectando la relación con proveedores, la gestión eficiente de los activos y el desarrollo de soluciones circulares para clientes y consumidores.

Porque avanzar hacia una economía circular también implica hacerse una pregunta muy empresarial: ¿estamos obteniendo todo el valor posible de los activos y recursos por los que estamos pagando? Dar respuesta a esta cuestión puede permitir reducir costes, prevenir ineficiencias y abrir nuevas oportunidades de negocio. Y es precisamente en esa conexión entre circularidad, compras y competitividad donde queremos profundizar junto a las empresas que formen parte del Grupo de Acción.

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