La transición energética no consiste solo en desarrollar tecnologías sino en hacerlas competitivas y operativas

De cara a ESG Spain 2026, hablamos con Javier Goñi, CEO de Exolum, sobre el papel de las infraestructuras logísticas en la transición energética. Goñi explica cómo la compañía combina disciplina inversora, neutralidad tecnológica y colaboración con clientes y administraciones para desplegar hidrógeno verde, biocombustibles y captura de carbono, y por qué la seguridad de suministro y la ambición climática deben avanzar juntas para que la transición sea viable y competitiva.La transición energética no consiste solo en desarrollar tecnologías sino en hacerlas competitivas y operativas.

Las infraestructuras logísticas que Exolum desarrolla para el hidrógeno verde, los biocombustibles y los nuevos vectores energéticos son esenciales para la transición. ¿Cómo pueden estas inversiones competir en rentabilidad con los modelos energéticos actuales? 

La transición energética necesita nuevas soluciones, pero también que estas sean viables desde el punto de vista industrial, económico y operativo. La rentabilidad de estas inversiones dependerá de varios factores, como la evolución de la demanda, la estabilidad regulatoria, la capacidad de alcanzar escala y la existencia de marcos regulatorios que aporten certidumbre a largo plazo. 

Desde Exolum creemos que una de las claves está en aprovechar y adaptar infraestructuras existentes siempre que sea posible. Esto permite reducir tiempos, optimizar inversiones y acelerar el despliegue de nuevos vectores energéticos de forma más eficiente. La transición no consiste únicamente en desarrollar nuevas tecnologías, sino en hacerlas accesibles, competitivas y operativas para el mercado. 

Por eso, nuestro enfoque combina disciplina inversora, neutralidad tecnológica y una visión de largo plazo. Invertimos allí donde vemos una oportunidad real de generar valor, acompañar a nuestros clientes y contribuir a una transición energética ordenada, segura y económicamente sostenible. 

Desde vuestra perspectiva de operador logístico presente en toda la cadena de valor energética, ¿cómo veis la relación entre innovación tecnológica y capacidad de impacto real? 

La innovación solo genera impacto real cuando es capaz de pasar del proyecto a la operación. En el sector energético estamos viendo muchas tecnologías con potencial, pero el verdadero reto está en integrarlas en cadenas logísticas seguras, eficientes y escalables. 

Ahí es donde las infraestructuras desempeñan un papel decisivo. Para que nuevos combustibles como el SAF, los biocombustibles, el hidrógeno o sus derivados puedan crecer, necesitan almacenamiento, transporte, mezcla, distribución, control de calidad y conexión con los puntos de consumo. Sin esa capa logística, la innovación no llega al mercado con la escala necesaria. 

En Exolum trabajamos precisamente en ese punto de conexión entre tecnología, industria y mercado. Nuestra experiencia operando infraestructuras esenciales nos permite testar, adaptar y escalar soluciones con rigor, siempre desde la seguridad, la eficiencia y la fiabilidad operativa. Para nosotros, innovar no es solo incorporar nuevas tecnologías, sino convertirlas en soluciones útiles y viables para nuestros clientes y para el sistema energético. 

¿Cómo estáis integrando en vuestra estrategia de negocio nuevas líneas como captura, transporte y almacenamiento de carbono? 

La captura, el transporte y el almacenamiento de carbono pueden desempeñar un papel relevante en la descarbonización de determinados sectores industriales, especialmente aquellos en los que la reducción de emisiones es más compleja. Desde nuestra perspectiva, es un ámbito en el que la logística y las infraestructuras vuelven a ser fundamentales. 

En Exolum estamos analizando y desarrollando soluciones que permitan conectar a los emisores industriales con cadenas de transporte y almacenamiento seguras y eficientes. Nuestra experiencia en la gestión de productos líquidos y gases, en infraestructuras esenciales y en operaciones complejas nos permite explorar este ámbito desde una visión muy práctica: cómo hacer que estas soluciones sean operativas, escalables y compatibles con las necesidades reales de la industria. 

Para nosotros, estas nuevas líneas forman parte de una estrategia más amplia de diversificación y adaptación de nuestras capacidades. No se trata de sustituir de forma inmediata unas actividades por otras, sino de preparar nuestras infraestructuras, nuestro conocimiento técnico y nuestras alianzas para responder a un sistema energético cada vez más diverso y en constante cambio. 

¿Cómo estáis colaborando con otros actores de la cadena energética para acelerar la viabilidad de infraestructuras estratégicas como el hidrógeno o los biocombustibles? 

La colaboración es imprescindible. Ninguna compañía puede desarrollar por sí sola todas las piezas que requiere la transición energética. Para que nuevos vectores como el hidrógeno, los biocombustibles o el SAF sean viables, es necesario conectar producción, logística, demanda, regulación, financiación y capacidades tecnológicas. 

En Exolum colaboramos con clientes, socios industriales y administraciones públicas para transformar nuevas soluciones energéticas en proyectos reales. Nuestro papel es aportar la infraestructura, el conocimiento logístico, la capacidad de operación y la experiencia en seguridad necesarias para que esas soluciones puedan llegar al mercado. 

Además, creemos que la colaboración debe orientarse a resolver retos concretos, como almacenar, transportar, mezclar, distribuir y certificar nuevos productos de forma segura y eficiente. Ese enfoque práctico es clave para pasar de la ambición a la ejecución y para acelerar proyectos que puedan tener impacto real en la descarbonización de la movilidad, la aviación y la industria. 

¿Qué papel juega la seguridad de suministro en vuestra estrategia de diversificación hacia nuevos vectores energéticos, y cómo equilibráis esta prioridad con la ambición climática del sector? 

La seguridad de suministro y la ambición climática no deben entenderse como prioridades contrapuestas. Al contrario, una transición energética sólida necesita avanzar en la reducción de emisiones sin comprometer la fiabilidad, la competitividad ni la continuidad del suministro. 

En Exolum partimos de una realidad: durante los próximos años convivirán distintas soluciones energéticas, con ritmos de adopción diferentes según sectores y geografías. Por eso, nuestra estrategia se basa en la diversificación, la adaptación de infraestructuras y la neutralidad tecnológica. Queremos contribuir al despliegue de nuevos vectores energéticos, pero hacerlo de forma ordenada, segura y alineada con las necesidades reales del mercado. 

Nuestro papel es garantizar que la energía que la sociedad necesita hoy llegue de forma segura y eficiente, mientras preparamos nuestras infraestructuras para integrar los combustibles y vectores que formarán parte del sistema energético del futuro. Ese equilibrio es esencial para que la transición sea viable, competitiva y capaz de generar confianza. 

Esta entrevista forma parte de la cobertura previa a ESG Spain 2026 – Corporate Sustainability Forum, el evento anual de referencia en sostenibilidad empresarial en España, organizado por Forética. El 10 de septiembre celebramos la decimocuarta edición de esta cita ineludible para directivos y expertos en sostenibilidad, que tendrá lugar en la Real Fábrica de Tapices (Madrid) y reunirá a líderes de opinión nacionales e internacionales para abordar las principales tendencias en el ámbito social, ambiental y de buen gobierno.

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