
Durante la presentación del Informe Tendencias ESG 2026, Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética, desgranó los cinco grandes vectores que definirán la evolución de la sostenibilidad empresarial en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbre económica y desafíos sociales y ambientales cada vez más complejos. Su intervención evidenció que, ante un entorno en constante transformación, la competitividad de las empresas dependerá de su capacidad para anticipar, adaptarse y responder con ambición.
Europa ante su prueba de fuego: competitividad y sostenibilidad como binomio inseparable
Silos abrió su intervención con una afirmación contundente: Europa se enfrenta a un momento decisivo, en el que la sostenibilidad debe consolidarse no solo como un deber regulatorio, sino como un auténtico motor de competitividad. Tras un período de “desinflación regulatoria”, señaló que la cuestión clave ahora es: ¿y ahora qué?
Explicó que Europa se encuentra “entre dos tierras”, atrapada entre la ambición regulatoria al alza y una creciente divergencia global, especialmente frente al enfoque de Estados Unidos y China. Ante este escenario, identificó tres prioridades empresariales:
- Reorientar la sostenibilidad hacia la competitividad y el valor.
- Reforzar la autonomía energética y de bajo impacto.
- Minimizar la vulnerabilidad de las cadenas de valor.

Los años que vivimos peligrosamente: el retorno a los fundamentales
La segunda tendencia expuesta por Silos abordó la volatilidad del contexto económico y financiero. Bajo el provocador mensaje “¡No es la E, no es la S, no es la G… es la C!”, destacó cómo la coyuntura geopolítica y macroeconómica condiciona directamente la evolución de las inversiones ESG.
Explicó las cinco fases que ha vivido la inversión sostenible, desde su nacimiento hasta la era actual, marcada por el impacto de la invasión de Ucrania y el giro en la política estadounidense. Tras dos años complicados, apuntó que 2026 puede ser el año del retorno, impulsado por:
- El fin de la exuberancia irracional.
- La normalización de la valoración en sectores como energía fósil, defensa o IA.
- La resiliencia demostrada por las finanzas sostenibles.
Para las empresas, remarcó tres claves: anticipar el regreso a los fundamentales, revisar el business case de la sostenibilidad y capturar las oportunidades del nuevo ciclo financiero.
Brechas que nos dividen: la urgencia de reforzar lo social
La tercera tendencia se centró en la creciente fractura social. Silos fue claro: la cohesión social es un factor de crecimiento, pero hoy está bajo amenaza. Las brechas en movilidad económica, acceso a vivienda, precariedad juvenil y pobreza infantil dibujan un futuro más volátil e incierto.
La presentación subrayó datos alarmantes:
- Las rentas de los menores de 45 años crecen un 2,8% más lento.
- Se requieren entre 6 y 12 años de ahorro para la entrada de una vivienda media.
- Tres de cada diez niños viven en situación de pobreza.
- El gasto social crece por encima de la economía, con déficits crecientes.
Silos planteó que las empresas deben asumir un papel reforzado como agentes de estabilidad social, apostando por:
- Reevaluar su rol como actores clave ante los retos sociales.
- Impulsar un “nuevo escudo social” basado en upskilling y reskilling.
- Priorizar intervenciones en jóvenes, vivienda y pobreza infantil.
Adiós 1,5 ºC: cada décima cuenta en la carrera climática
En la cuarta tendencia, Silos fue directo: el objetivo de 1,5 ºC ya no es alcanzable, pero “cada décima es crucial para evitar escenarios climáticos aún más adversos”. Las emisiones continúan creciendo, el carbón avanza un 50% más rápido que el gas y el presupuesto global de carbono para 1,5 ºC se agotará en 2030.
Además, la presión sobre el calendario climático aumenta por la prolongación del uso del petróleo, el efecto desplazamiento derivado del gasto en defensa y un incremento notable de catástrofes naturales, la mayoría sin asegurar.
Ante ello, el sector empresarial debe:
- Acelerar la descarbonización de bajo impacto.
- Analizar riesgos geopolíticos vinculados a tecnologías renovables.
- Invertir en adaptación, especialmente en infraestructuras y aseguramiento.
El agua: el recurso más crítico del futuro
La quinta tendencia puso el foco en un desafío creciente y transversal: el agua como el principal vector de riesgo físico. Silos recordó que una cuarta parte de la población mundial carece de agua segura, mientras que el aumento de la población y los estándares de vida disparan la demanda.
La volatilidad en la disponibilidad hídrica exige respuestas contundentes desde el ámbito empresarial, que deben orientarse a:
- Reforzar la gobernanza del agua.
- Reducir huella, invertir en infraestructuras y diversificar fuentes.
- Reevaluar la materialidad del agua y avanzar hacia modelos water positive.
Conclusión: un llamado a liderar desde la anticipación y la acción
La intervención de Jaime Silos cerró con una llamada clara: el futuro no está escrito, y los escenarios más adversos aún pueden evitarse. Con una cita de Shakespeare —“Once more unto the breach, dear friends, once more”— invitó a las empresas a asumir el liderazgo necesario para navegar un 2026 lleno de desafíos, pero también de oportunidades transformadoras.




