- Javier Goñi, CEO de Exolum, reclamó en ESG Spain 2026 una visión holística de la transición energética que no descarte tecnologías más allá de la electrificación, y puso el foco en la infraestructura existente como palanca clave para lograr una descarbonización competitiva y segura.
Goñi situó el reto de la competitividad en la capacidad de integrar la transición energética en el conjunto del tejido industrial, y no como un proceso aislado del resto de la actividad empresarial. Para lograrlo, defendió que España debe fortalecer su capacidad de ejecución —ser rápida y efectiva llevando los proyectos a la realidad— frente a otras geografías que hoy avanzan con mayor agilidad. En este sentido, fue directo:
«Hay que pasar de las musas al teatro: lo importante es que estos proyectos se hagan, cuando existen muchos factores que lo frenan», afirmó.

El directivo insistió en que la descarbonización no puede ser el único objetivo de la transición, que debe perseguir también competitividad y resiliencia. Con ese argumento, reivindicó que tecnologías como los biocombustibles o la captura de carbono tengan el mismo peso en la agenda energética que la electrificación, y señaló las redes como uno de los principales cuellos de botella actuales, lo que exige inversión en infraestructuras. En el caso de Exolum, explicó, el objetivo es que su propia red logística sirva también para dar salida a estos biocombustibles.

Goñi advirtió además de que la transición no puede hacerse a costa de la seguridad de suministro: a su juicio, el foco puesto en los nuevos vectores energéticos ha dejado en un segundo plano a las infraestructuras que hoy garantizan esa seguridad. Frente a la idea de que la transición energética exige construirlo todo de nuevo, reivindicó la eficiencia de adaptar las infraestructuras ya existentes como la vía más rápida hacia precios, producción y logística competitivos.