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El papel de las ciudades en la adaptación al cambio climático

De |2019-02-28T12:35:38+00:0027 de febrero de 2019|Etiquetas: , |
Lectura 4 minutos

No nos deberían sorprender ya las predicciones que estiman que, para el año 2050, cerca del 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas y ciudades. De hecho, desde el año 2011 se vienen observando flujos de las zonas rurales a los núcleos urbanos. Se espera que esta tendencia continúe y aumente con el incremento de la población mundial. Esto se hace más evidente en países en desarrollo, donde las urbes y las ciudades se encuentran en pleno auge.

En este contexto, es de esperar que las ciudades jueguen un papel fundamental en lo que a cambio climático se refiere. Ya se posicionan como las generadoras del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta. Pero no todo iba a ser negativo. Las ciudades tienen algo muy importante, y es que presentan un potencial enorme para convertirse en un agente clave en la lucha contra el cambio climático. Y se debe a la elevada disponibilidad de recursos, infraestructuras, servicios y capital económico y social con los que cuentan. Ante esta situación, las ciudades han de considerarse como un aliado clave contra el cambio climático.

Pero, ¿qué es el cambio climático y cómo nos afecta?

Puede definirse de forma sencilla como la variación del clima a nivel global. El cambio climático es sinónimo de aumento de temperaturas, cambios en el régimen de precipitaciones u ocurrencia de fenómenos climáticos extremos, entre otros. Todos estos efectos, si bien se evidencian en la actualidad, se prevé, y así lo reflejan los estudios, que se incrementen durante los próximos años, produciéndose de forma paulatina un aumento en la severidad, ocurrencia y periodicidad de los mismos.

Según el Informe de Riesgos Mundiales del Foro Económico Mundial, en 2019 los eventos climáticos extremos, el fracaso de las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático y los desastres naturales son los tres riesgos más probables en los próximos diez años. Estos riesgos, combinados con el aumento de la población de las ciudades, hacen que cada vez más personas sean vulnerables a los efectos del cambio climático.

Por tanto, ¿cómo podemos hacer frente al cambio climático como sociedad?

Existen ya dos tipos de estrategias puestas en marcha por varios países a nivel global. Por un lado, las estrategias de mitigación centradas, por ejemplo, en la reducción de las fuentes de emisión y que requieren de una coordinación a nivel internacional. Y por otro lado, las medidas de adaptación que buscan ajustar y adaptar las infraestructuras y servicios, mitigando los daños y explotando las oportunidades que presentan y se implementan a nivel nacional o subregional. Es importante señalar que ambas estrategias son complementarias y necesarias entre sí.

Estamos asistiendo a un momento histórico y sin precedentes en relación al posicionamiento global sobre las consecuencias del cambio climático y la necesidad de acción inmediata. El Acuerdo de Paris en 2015 marcó la agenda global en este sentido. Y a nivel nacional, el Ministerio de Transición Ecológica puso en marcha en 2013 el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC). Este es el marco de referencia para la coordinación entre las Administraciones Públicas en lo relativo a la evaluación de impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.

Estrategias para superar los potenciales efectos

La adaptación al cambio climático constituye un reto para numerosas áreas de responsabilidad pública. Y requiere un conocimiento permanentemente actualizado sobre los potenciales efectos que se pueden producir a nivel nacional, regional y local, así como sobre las estrategias más recomendables para abordarlos con éxito.

La realidad es que las administraciones locales cuentan con una amplia capacidad de decisiónen lo que respecta a muchos de los sectores clave relacionados con el cambio climático. Desde la planificación de los usos del suelo y las infraestructuras locales, hasta la selección de los materiales que han de configurar los espacios públicos.

Además, la colaboración público-privada es imprescindible para llegar a crear un ecosistema urbano innovador y con un enfoque efectivo hacia la creación de soluciones, ya que el sector empresarial, que a su vez es responsable de muchas de las emisiones de gases de efecto invernadero, cuenta con múltiples soluciones innovadoras y sostenibles que pueden permitir a las ciudades adaptarse al cambio climático de una forma más eficiente.

Nos encontramos en el momento preciso para adoptar medidas urgentes y poner en marcha acciones colaborativas. La falta de recursos a la que se enfrenta el planeta, sumada al incremento poblacional que, según la Organización de las Naciones Unidas alcanzará los 10 billones de personas en el año 2050 (triplicando los valores de 1950) y al aumento de la demanda de recursos, hace que la situación sea cada vez más insostenible si no se toman medidas de urgencia.

Las herramientas para el cambio en las ciudades

En este sentido, Forética está llevando a cabo el proyecto Caja de herramientas para la adaptación al cambio climático en las ciudades, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica. Como primer hito del mismo, ha realizado un webinaranalizando el contexto y la importancia de las ciudades en la adaptación al cambio climático. En él pone el foco en los riesgos y oportunidades que presentan las mismas (puedes consultar la grabación aquí).

El contenido de dicho webinar se podrá ampliar en el “Informe diagnóstico de riesgos y oportunidades de la adaptación al cambio climático en las ciudades españolas”. Este se publicará próximamente junto con un argumentario sobre adaptación al cambio climático específicamente dirigido a ayuntamientos. Todo ello con un objetivo clave: hacer transversal el conocimiento y orientar a la acción en materia de cambio climático entre las distintas áreas o departamentos de las administraciones locales para influir en la toma de decisiones y desarrollo de políticas, y una colaboración a su vez más fluida con sus distintos grupos de interés.

Este texto fue publicado inicialmente en i-ambiente Puedes leerlo aquí

Acerca del autor:

Raquel Suárez
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