En Leroy Merlin tenemos un propósito muy claro: crear entornos donde vivir mejor. Y para nosotros ese compromiso no se limita a lo que hacemos como compañía o a los productos y servicios que ofrecemos. También tiene que ver con nuestra capacidad para poner nuestro conocimiento, nuestros recursos y, sobre todo, a nuestras personas al servicio de las comunidades de las que formamos parte.
Por eso entendemos el voluntariado corporativo como algo que va mucho más allá de una acción puntual. Es una forma de implicarnos directamente en nuestro entorno y de hacer tangible nuestro propósito, acercándolo a necesidades y realidades concretas.
Nuestra red de tiendas en España nos da la capilaridad necesaria para conocer de primera mano esas realidades y actuar desde lo local, colaborando con entidades sociales y ambientales que saben mejor que nadie dónde están las necesidades y cuál es la mejor forma de contribuir desde las empresas.
En los últimos años hemos trabajado para consolidar un modelo de voluntariado cada vez más integrado en nuestra estrategia de Impacto Positivo. Solo en 2025, más de 2.000 personas de Leroy Merlin participaron en acciones de voluntariado, dedicando más de 10.000 horas. Una implicación que sigue creciendo: en el primer semestre de este año ya contábamos con más de 1.000 voluntarios y el 60% de nuestras tiendas activas.
Los retos de nuestro entorno son variados, y por eso nuestras iniciativas también lo son. En el ámbito ambiental, en 2025, hemos impulsado jornadas ambientales dedicadas a la reforestación, la limpieza de espacios naturales y la protección de la fauna. Gracias a ellas se han introducido más de 1.800 árboles y plantas autóctonas, se han retirado 6.900 pies de plantas invasoras e instalado más de 300 cajas nido. Además, hemos abierto estas iniciativas a las familias de nuestros empleados y a nuestros clientes, sumando más de 500 personas a estas actividades.
En el ámbito social, continuamos impulsando Hogares Dignos, programa que nació en 2022 para mejorar hogares y espacios destinados a personas en situación de vulnerabilidad. Desde entonces, hemos canalizado 2,1 millones de euros, apoyado más de 100 proyectos y contribuido a mejorar la vida de cerca de 100.000 personas. En su quinta edición, celebrada este año, hemos destinado 500.000 euros a 30 proyectos de entidades sociales de toda España.
El valor diferencial de todos estos programas reside en las personas que les dan vida: los equipos acompañan a las entidades asesorando y aportando su conocimiento técnico, reforzando además su implicación a través del voluntariado. Para ellos, participar directamente en una acción social o ambiental les hace conectar con su entorno, aumenta la sensibilidad ante otras realidades y refuerza el orgullo de pertenencia.
Ese es, para nosotros, el verdadero valor: convertir el propósito en una experiencia compartida. Cuando sumamos a nuestras personas, nuestro conocimiento y la experiencia de las organizaciones con las que colaboramos, el impacto se multiplica. Porque crear entornos donde vivir mejor es, necesariamente, una tarea colectiva.




