- Juanjo Cano, presidente de KPMG España y miembro del Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible, comparte su visión sobre el papel de las empresas ante los grandes retos económicos, sociales y ambientales. En esta conversación con Forética, abordamos la importancia de integrar la sostenibilidad en la estrategia empresarial, reforzar la capacidad de transformación de las organizaciones y avanzar hacia modelos de negocio más competitivos, resilientes y preparados para el futuro. El liderazgo de presidentes y CEO resulta clave para acelerar esta transformación. La sostenibilidad ya no puede entenderse únicamente como una cuestión de cumplimiento, sino como un elemento vinculado a la estrategia, la innovación, la gestión de riesgos y la creación de valor a largo plazo.
En el contexto actual, ¿qué cambios estructurales ve más determinantes para las empresas en España (competitividad, regulación, transformación tecnológica, clima) y cómo les está acompañando KPMG?
Comenzaría destacando la integración de la inteligencia artificial. Esta tecnología no solo está transformando la forma en la que operan las empresas, sino que se está consolidando como una palanca determinante para mejorar su productividad e impulsar su crecimiento.
Para aprovechar todo su potencial las compañías necesitan redefinir sus estrategias corporativas y hacerlo con un enfoque integral. El objetivo debe ser maximizar los beneficios de esta tecnología en todas las funciones de la compañía y también adaptar a los equipos a una nueva realidad en la que van a interactuar con agentes virtuales en su labor diaria, con lo que esto supone desde el punto de vista de las capacidades y competencias.
Desde KPMG estamos acompañando a las empresas en ese proceso, siguiendo dos principios: que toda transformación debe generar valor tangible y que todo cambio precisa un refuerzo de los mecanismos de control y gobernanza de la organización.

Este enfoque precisamente es el que nos diferencia: aportamos capacidades tecnológicas avanzadas, nos orientamos al crecimiento y priorizamos la confianza y la transparencia en todos nuestros proyectos.
Este enfoque nos permite ayudar a nuestro tejido productivo a incrementar su competitividad. Y precisamente la competitividad es el otro gran cambio que creo que va a ser más determinante para las empresas. O más bien, la gran meta que va a impulsar su transformación.
Los cambios tecnológicos, los cambios demográficos o el contexto internacional más conflictivo crean un entorno más competitivo, en el que la capacidad para generar valor diferencial, para responder con agilidad a los cambios en las tendencias de mercado o para innovar o para garantizar el suministro de materias primas y recursos van a determinar no solo el crecimiento sino la propia existencia de las empresas.
En su experiencia, ¿en qué se nota antes que la sostenibilidad mejora la competitividad (acceso a financiación, atracción de talento, eficiencia, innovación o resiliencia ante riesgos)?
Realmente ocurren de forma simultánea, aunque el contexto geopolítico ha provocado el impacto positivo en la gestión de riesgos sea el más evidente. La descarbonización, por ejemplo, es una de las palancas que la UE ha incluido dentro de la Brújula para la Competitividad, para reducir su dependencia energética y garantizar el suministro. Por tanto, ya no solo se contempla como una necesidad ambiental, sino como un vector para la autonomía estratégica del bloque comunitario.
Pero no debemos olvidar que la sostenibilidad también es un catalizador de la innovación, impulsando el desarrollo de productos, servicios y soluciones diferenciales en el mercado, lo que incrementa el potencial de las empresas para crecer.
Además, sigue siendo un vector de atracción de talento altamente cualificado, de financiación y de generación de confianza en para clientes y grupos de interés.
KPMG habla de llevar la sostenibilidad “más allá del compliance” e integrarla en estrategia y modelo de negocio. ¿Qué claves ve para que eso ocurra de verdad en un comité de dirección?
Como he comentado antes con la IA, cualquier transformación tiene que estar orientada a generar valor. Y la sostenibilidad no puede ser una excepción. A eso nos referimos cuando desde KPMG hablamos de que la sostenibilidad tiene que ir más allá del cumplimiento.

Se trata de transitar de una visión más mecánica, en la que el factor principal de impulso era la regulación, a otra más estratégica, en la que el impulso tiene que venir en parte del business case.
La sostenibilidad invita a reflexionar sobre la propia estrategia, a identificar vías para generar nuevo negocio y proteger la rentabilidad, a priorizar decisiones más perdurables en el tiempo, a optimizar costes y a identificar nuevas oportunidades de las compañías.
En materia de talento, ¿qué estáis observando que diferencia a las organizaciones que mejor atraen y retienen perfiles clave en esta etapa de transformación?
Yo destacaría tres factores: el primero de ellos, sin duda, es ofrecer un proyecto atractivo, con un propósito claro, en el que el profesional perciba que pone en práctica sus competencias y capacidades y que, además, tiene la oportunidad de desarrollarse y crecer. En ese sentido creo que es fundamental el equilibrio entre autonomía y apoyo, es decir, que el profesional se sienta responsable de sus proyectos, pero que también de que cuenta con las herramientas tecnológicas y el asesoramiento de sus compañeros y superiores. Así lo hacemos en KPMG.

El segundo de estos factores es la escucha activa. Actualmente las organizaciones integran a personas de distintas generaciones, experiencias, conocimientos, con distintas inquietudes y demandas. Para poder conocerlas y poner en marcha acciones concretas, es necesario establecer canales de diálogo bidireccionales y un liderazgo abierto y empático.
Y por último y en un momento de transformación acelerada como el actual, un factor fundamental va a ser la formación. La irrupción de la IA está cambiando las capacidades y competencias que requieren las empresas para crecer. Y creo que los profesionales valoran las acciones orientadas a actualizar sus conocimientos y capacitarles en nuevas herramientas. De hecho, nosotros hemos puesto en marcha un programa para certificar a todos nuestros profesionales en el uso ético y responsable de la IA con más de 140.000 de formación.
Sobre vuestro papel en el Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible de Forética: ¿qué conversación le gustaría impulsar desde la perspectiva de la transformación empresarial y qué contribución concreta quiere aportar KPMG?
Insistiría en la idea de que la sostenibilidad para ser realmente transformadora tiene que generar valor y eso implica pasar del compromiso a la decisión real. Creo en los últimos años hemos avanzado significativamente en objetivos y narrativa, pero es necesario dar un salto cualitativo para integrar esa agenda en las estrategias. Tenemos que hacerlo de tal modo que refuercen las palancas de competitividad con las que cuentan las empresas.
Y esto implica definir qué oportunidades de crecimiento vinculadas a la transformación sostenible podemos activar en función de su impacto positivo, pero también evaluar el coste de las decisiones que tomemos en torno a la sostenibilidad, tanto las derivadas de las exigencias regulatorias como las que las empresas asumen por iniciativa propia.
Y eso pasa por traducir los indicadores de sostenibilidad a métricas económicas, por reforzar la gobernanza e integrar los insights que extraigamos del análisis y de la reflexión en el proceso de toma de decisiones.
Creo que es una conversación clave para que desde el Consejo podamos aportar valor a nuestro tejido productivo y a la sociedad.




