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Desde hace algún tiempo la palabra impacto suena con mayor fuerza en todos los foros económicos y de sostenibilidad en el país, lo cual, a su vez, resulta común si consideramos que actualmente el público objetivo de ambos foros es el mismo. En particular, en España, existe una tendencia a discutir sobre la medición y gestión de impacto. Los recientes avances regulatorios en Finanzas Sostenibles y en Divulgación de Información No Financiera por parte de la Comisión Europea impulsan aún más esta creciente tendencia que añade presión a inversores y compañías. Estos, a su vez, demuestran mayor ambición en términos de sostenibilidad e impacto, lo cual representa una necesidad de contar con datos relevantes que respalden una autodeclaración de impacto. En definitiva, se requieren datos fiables sobre el impacto positivo, tangible y medible de una actividad en la sociedad y el medioambiente.

Ante esta ola de impacto, es conveniente absolver ciertas dudas, por ejemplo ¿qué es el impacto? ¿cómo se mide y gestiona el impacto? y, sobre todo ¿por qué es necesario verificar el impacto a través de un tercero independiente?

Impacto: medición y gestión

Según el Impact Management Project (IMP) “el impacto es un cambio en un resultado causado por una organización. Un impacto puede ser positivo o negativo, intencionado o no intencionado”. Bajo este concepto, los inversores, compañías y organizaciones en general deben asumir su responsabilidad sobre el impacto, positivo o negativo, intencionado o no intencionado, de sus actividades en la sociedad y el medioambiente. Así mismo, resulta lógico y relevante que todos los actores involucrados se detengan para hacer un ejercicio interno que les permita identificar el impacto de su actividad; esto como punto de partida para el diseño de una estrategia de impacto con objetivos de impacto claros y medibles.

La medición de impacto es un proceso continuo e iterativo a través del cual se obtiene información relacionada con los cambios generados en las personas y el medioambiente a raíz de una actividad. Así mismo, la gestión del impacto implica incorporar esta información en la toma de decisiones de una organización con el fin de maximizar el impacto positivo y mitigar el impacto negativo.

En el ámbito de impacto existen un abanico de principios, marcos, metodologías e indicadores, los cuales suponen un desafío en la medición y gestión del impacto. Actualmente, existen iniciativas en curso con la ambición de unificar y estandarizar estos marcos; sin embargo, es necesario puntualizar que los marcos responden a la necesidad de sus usuarios (inversores, compañías, tercer sector, administración pública, etc); por ejemplo, un inversor requiere información de impacto para una toma de decisión y, al mismo tiempo, una compañía requiere medir y gestionar datos de impacto para obtener financiación. Es por esta razón por la que los marcos deben mantener un enfoque que responda a las necesidades de los usuarios. A su vez, los usuarios deberán contar con el suficiente conocimiento para identificar el marco que responda a su necesidad. En este contexto, los esfuerzos del sector se han orientado en promover el conocimiento, la transparencia y, ahora, la verificación de impacto independiente, posición que EQA respalda.

¿Qué es una Verificación de Impacto Independiente?

La verificación de impacto realizada por un tercero independiente responde a la necesidad de auditoría de datos de impacto bajo estándares rigurosos de calidad, independencia y competencia técnica. Este último componente es clave dada la diversidad de metodologías de medición y gestión de impacto, que exigen que los auditores cuenten con un conocimiento exhaustivo de las metodologías existentes. Considerando este amplio espectro de metodologías, el modelo de verificación de impacto debe ser lo suficientemente amplio y técnico como para auditar con rigurosidad datos que provienen de fuentes heterogéneas, verificando la calidad y eficiencia de los sistemas y procesos que respaldan los datos auditados.

No menos importante es mencionar que la verificación de impacto independiente surge como una herramienta imprescindible para mitigar el riesgo de impact washing que se puede generar en un entorno poco estandarizado.

EQA, como entidad de verificación y certificación, respalda que los principios de independencia y competencia técnica son estrictamente necesarios para emitir un certificado que se traduzca en una garantía sobre un proceso de medición y gestión de impacto. Un certificado de verificación de impacto emitido por un tercero independiente genera confianza sobre la fiabilidad de la información reportada. Así mismo, representa una oportunidad para identificar aspectos de mejora en el proceso de medición y gestión, que repercuten en la maximización del impacto positivo y la mitigación del impacto negativo.

La verificación de impacto se encuentra en una etapa naciente; sin embargo, en el sector existe un consenso que es la clave para que las buenas intenciones se traduzcan en los cambios que el mundo necesita.

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