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En 2021 se cumplirán diez años de la publicación de la Estrategia Europea de RSE (2011-2014). Esta directriz supuso el lanzamiento del proyecto Acelerando la RSE en las Empresas Públicas bajo el que se unieron el Ministerio de Trabajo e Inmigración, las empresas Adif, Emasesa y Autoridad Portuaria de Valencia y ocho gobiernos autonómicos (Andalucía, Asturias, Cataluña, Galicia, Islas Baleares, Murcia, Navarra y País Vasco). Bajo la secretaría técnica de Forética, en este grupo se desarrollaron iniciativas pioneras como la Guía de Compras Públicas Responsables, el primer estudio RSE sobre empresas públicas o un guion consensuado como herramienta interna para el Informe de Buen Gobierno.

Desde entonces hasta ahora, mucho ha cambiado en cuanto a la relevancia que ha tomado la Responsabilidad Corporativa en las empresas públicas. La RC, RSE o RSC se ha visto reforzada a nivel nacional con iniciativas públicas, como la Ley de Transparencia o la Ley Contratos del Sector Público y en el contexto internacional con la aprobación y puesta en marcha en 2015, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por la Organización de Naciones Unidas.

Pero lo que no ha cambiado en diez años es nuestra meta. Desde las empresas públicas seguimos aspirando a prestar el mejor servicio público posible. Trabajamos a diario para hacer la vida más fácil a las personas, mejorando el servicio que damos y optimizándolo al máximo haciendo que los recursos sean lo más eficientes posibles, se lo debemos a los ciudadanos, nuestros accionistas en última instancia. Y para conseguir dicha excelencia es imprescindible, hoy más que nunca, insistir en que la Responsabilidad Corporativa y la Sostenibilidad estén incorporadas en la estrategia, en las operaciones y en los procesos de la organización En este tiempo se ha demostrado que la sostenibilidad desde su triple perspectiva (social, ambiental y económica) no es una tendencia, sino una herramienta para incrementar la eficacia empresarial. Solo haciéndolo así, se dará respuesta a lo que los ciudadanos esperan de este tipo de empresas.

Terminado el primer proyecto conjunto de 2011, el grupo de compañeros del sector público empresarial que lo componían, nunca perdió el contacto ni dejó de compartir inquietudes, retos y necesidades profesionales. Se mantuvo activo de manera informal, creciendo en número de componentes, hasta que en 2018 se decidió dar un nuevo paso al frente y retomar el proyecto de colaboración bajo el paraguas de Forética. Con la formalización del Grupo de Acción de Sostenibilidad y RSE en Empresas Públicas se volvía a oficializar un proyecto de colaboración en el que algunos veníamos trabajando desde hacía años. Las ventajas de compartir e intercambiar conocimiento son indiscutibles. Las alianzas con metas y valores compartidos que define el ODS 17 ya estaban creadas.  Sumar esfuerzos nos permite anticiparnos a tendencias venideras, así como liderar y dar visibilidad al trabajo realizado. Como fin último, se contribuye a mejorar el servicio público prestado y en definitiva a impulsar la competitividad de España y la competencia y liderazgo de las empresas públicas implantando la Responsabilidad Corporativa en su actividad diaria.

El contexto actual y la gran incertidumbre ante la que nos encontramos vuelven a situar a las empresas públicas en un escenario en el que tendremos que demostrar que nuestro compromiso con el desarrollo sostenible va en serio. En situaciones de crisis, la gestión transparente y ética y una mirada a medio-largo plazo nos ayudará a seguir trabajando para avanzar en los retos del siglo XXI: la lucha contra el cambio climático y la defensa del medio ambiente, la reducción de las desigualdades, entre otras la de género, o el hacer de nuestras ciudades lugares más accesibles, y juntos, será más fácil.