Lectura 3 minutos

Tras años debatiendo su texto definitivo, el pasado 19 de diciembre se aprobó por fin el nuevo marco global en materia de biodiversidad post-2020, conocido como Kunming-Montreal Global Biodiversity Framework. Este plan estratégico guiará las políticas en biodiversidad durante los próximos años, y tiene el propósito de transformar la relación de la sociedad con la biodiversidad para 2030, y asegurar que en 2050 vivamos en armonía con ella. Se ha desarrollado a través de 4 objetivos para 2030 y 23 metas para 2050.

Aunque algunos sectores reclamaban más ambición, el mensaje que se extrae del texto es claro, el ‘business as usual’ no es una opción, y los casi 200 países que han ratificado el Convenio de Diversidad Biológica deben ponerse a trabajar para implementar el marco y realizar cambios sustanciales en la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza.

Compromiso 30×30

Una de las metas más esperadas y que finalmente se ha incluido en el marco es la conocida como 30×30, mediante la cual los países deben asegurar que para 2030, al menos el 30% de la tierra, agua dulce y océanos, se encuentren protegidos. Esto supone un incremento significativo respecto al 17% de las zonas terrestres y el 10% de las marinas que están protegidas en la actualidad. Así mismo, se ha incluido el objetivo de recuperar el 30% de los ecosistemas degradados para 2030.

Otros compromisos a 2030

La reducción de la contaminación en todas sus fuentes se ha particularizado en objetivos concretos, también con el foco en el año 2030, estableciéndose el compromiso de disminuir a la mitad tanto el exceso de nutrientes que se pierden en el medio ambiente, como el riesgo general que presentan los pesticidas, entre otros. Otros puntos cuyo fin es que se reduzcan al 50% para 2030 son la introducción y establecimiento de especies invasoras, o el desperdicio alimentario.

Reorientando los flujos de capital

Respecto a la financiación, un aspecto siempre crucial para este tipo de acuerdos globales, se establece el objetivo de destinar 200.000 millones de dólares anuales para iniciativas de conservación, procedentes de todas las fuentes, incluidos los sectores público y privado. También se menciona que, a partir de 2025, al menos 20.000 millones de dólares anuales procederán de los países desarrollados, que pasarán a ser 30.000 millones a partir de 2030.

Otra de las metas incluidas en el texto final ha sido la de eliminar o reformar los subsidios de actividades perjudiciales para el medio ambiente, con el objetivo concreto de que esto se haga para una cantidad de al menos 500.000 millones de dólares anuales desde 2030. La implementación de esta meta por parte de los países será clave para asegurar que el flujo del dinero se redirige de actividades dañinas para la naturaleza, a acciones que favorezcan su protección y restauración.

El papel de las empresas

También se ha incluido una meta en relación con las empresas, que han tenido una implicación sin precedentes en esta COP15, como hemos podido comprobar de primera mano desde Forética, ya que hemos estado presentes en Montreal participando en diferentes eventos. Allí, hemos podido verificar que, además de las cifras récord de número de asistentes y eventos en una cumbre de biodiversidad, la motivación y la participación del sector privado han sido clave en esta COP. Prueba de ello ha sido la campaña ‘Make it Mandatory’, de Business for Nature, firmada por más de 330 empresas dispuestas a estar sujetas a compromisos obligatorios. Pese a que finalmente no se ha incluido la palabra ‘mandatory’ (obligatorio) en relación a la divulgación por parte de las empresas de sus impactos, dependencias y riesgos en relación con la biodiversidad, sí que el texto acordado llama a los países a que aseguren, a través de requerimientos, que las grandes empresas y las multinacionales reporten en esa línea. La evaluación y la divulgación permitirán crear una competencia leal para las empresas, además de aumentar la responsabilidad e implicar a los inversores y otras partes interesadas, como los consumidores o las PYMES, a través de las cadenas de suministro.

Y en esta dirección es en la que ya veníamos trabajando en Forética con nuestras empresas de la iniciativa Nature Business Ambition, que sirve de punto de encuentro y puesta en común de los retos, avances y buenas prácticas en materia de naturaleza. La aprobación de este marco global de biodiversidad nos confirma la necesidad de seguir trabajando en esta línea para que las empresas puedan contribuir a lograr los ambiciosos objetivos fijados en materia de biodiversidad.