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Desde que comenzó esta crisis, la sociedad en general y las empresas como parte fundamental de la misma están mostrando su lado más solidario en un esfuerzo sin precedentes. En El Corte Inglés hemos reconvertido nuestras propias tiendas para atender necesidades básicas y esenciales, estando en primera línea donde se nos necesita y garantizando el empleo a pesar del cese de actividades.

Una de las derivadas claras de esta crisis ha sido sin duda la constatación del carácter estratégico de la Responsabilidad Social Corporativa en los momentos más difíciles, puesto que, gracias a ella, empresas y particulares han logrado dar respuesta inmediata a una situación excepcional, no solo en nuestro país, sino a nivel mundial.

Como empresa responsable, nos hemos coordinado con instituciones públicas y privadas – de índole nacional, regional y local – para dar apoyo donde más urgía. Así, ofrecimos al Gobierno nuestras oficinas de compras en Asia para la gestión de pedidos de material sanitario, así como nuestros talleres de costura en Madrid para la fabricación de mascarillas sanitarias. De igual modo, hemos puesto a disposición de la Comunidad de Madrid el Ayre Gran Hotel Colón, muy próximo al Hospital Gregorio Marañón, como hospital temporal, con una capacidad para 700 personas.

Por otro lado, la compañía ha donado 500.000 mascarillas al Ministerio de Sanidad para uso del personal sanitario, y otras 150.000 a la Generalitat de Cataluña procedentes de donaciones de proveedores. También se ha proporcionado toda la ropa de cama para el hospital de campaña de IFEMA, así como material diverso para las unidades medicalizadas que Médicos sin Fronteras ha montado junto a los hospitales de Alcalá de Henares y Leganés en la Comunidad de Madrid; todo ello, gracias a la intervención de la Fundación Ramón Areces. Hemos facilitado diverso tipo de ayuda a residencias de ancianos, a los cuerpos de seguridad nacionales y locales, y hemos entregado tablets a hospitales para que los enfermos pudieran hablar con sus familiares.

Otro de nuestros focos de atención durante esta pandemia ha sido atender las necesidades de las personas más vulnerables. En este sentido, se han proporcionado a 500 familias sin recursos tarjetas regalo para canjear por alimentos y productos de primera necesidad, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Ramón Areces. Esta acción se ha repetido en similares términos para atender a más de 4.200 familias por todo el territorio nacional a través de la Fundación Integra y Cruz Roja Española respectivamente.

También se han suministrado 7.000 litros de leche para personas en situación de vulnerabilidad, a través de la Fundación Altius, y 21 toneladas de patata cocida a Mensajeros de la Paz y Banco de Alimentos, entre otras muchas iniciativas que se han llevado a cabo.

En nuestras tiendas, hemos habilitado líneas de caja prioritarias para los mayores de 65 años, con el fin de evitar riesgos al colectivo más vulnerable en esta crisis. También hemos implantado un servicio de compra preferente para el personal sanitario con entrega gratis en su domicilio, y hemos puesto a disposición de los ciudadanos servicios como el Click&Car o el refuerzo de las líneas online y telefónicas para los pedidos de alimentación y otros bienes de primera necesidad.

Como conclusión, podemos decir que habrá un antes y un después para la Responsabilidad Social Corporativa a raíz de esta crisis. Empezando por los propios análisis de riesgos, que prestarán mucha más atención a los aspectos no financieros. También se concluye que todo lo relativo a salud y bienestar va a guiar nuevos hábitos de consumo, puesto que la sociedad ha tomado conciencia definitivamente de que hay que actuar desde el paradigma de la sostenibilidad.

Se abre ante todos nosotros una oportunidad para que la reconstrucción tras la pandemia se haga sobre la base de la sostenibilidad y el bien común.