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Ahora que estamos experimentando cambios radicales en nuestras formas de vida, debido al Covid-19, es cuando la sociedad, la economía y el medioambiente necesitan del conocimiento necesario para crear y avanzar las grandes estrategias, ofreciéndonos esta crisis mundial la oportunidad de alcanzar mayores progresos y replantear las bases de un futuro mejor.

Afrontar estos desafíos globales requiere principalmente de predicciones científicas, de utilización del big data, de la inteligencia artificial, de reformular los objetivos de las empresas, de implementar políticas inclusivas y de crear nuevas oportunidades para todos. La ciencia, basada en la observación empírica, nos puede ayudar a reconstruir estos escenarios, aunque el éxito de las iniciativas que adoptemos dependerá también de otros factores y el principal: “la voluntad que tengamos como sociedad de alcanzarlos”. Está contrastado recientemente, en beneficios en bolsa, que las personas como colectivo premian a las empresas que han integrado valores sociales, ambientales y éticos en sus objetivos.

En la actualidad existen dos condicionantes que tendríamos que solventar para superar los desafiantes escenarios:

  • La velocidad actual, antes de lanzar hipótesis y contrastarlas para refutar las teorías, las circunstancias nos habrán arrollado. Nos ha ocurrido siempre cuando nos sobrevienen shocks traumáticos y nos está ocurriendo hoy día a la hora de enfrentar esta crisis mundial, por ejemplo, teníamos relatos de antiguas pandemias que eran una fotografía exacta de las vivencias que acabamos de tener. Lo que nos demuestra una vez más que seguimos sin aprender del pasado. La historia es cíclica y por lo tanto si queremos afrontar el futuro con ciertas garantías necesitamos su aplicación inmediata para salir de esta situación. Se deberían impulsar tanto desde el ámbito público como del privado equipos de científicos sociales (historiadores, economistas, ambientalistas, sociólogos, laboralistas…) para exponer cómo se ha salido de crisis anteriores, estas investigaciones nos van a servir para estructurar los marcos donde se tenga que introducir la innovación y conocimientos específicos de economía y bienestar futuro.
  • La necesidad de adaptación a los nuevos paradigmas tecnológicos, cada vez más complejos. No nos sirve de nada que los avances tecnológicos sean espectaculares, si con la mayoría de ellos no llegamos aportando soluciones a una población en el mundo de 7.700 millones de personas. El reto es enorme y las oportunidades también.

Y es en este contexto donde empresas como Vodafone tenemos como propósito conectar para un futuro mejor, y como principales objetivos mejorar la vida de 1.000 millones de personas y disminuir el impacto medioambiental a la mitad de aquí a 2025.

Necesitamos empresas innovadoras que contemplen escenarios futuros, creando tendencias, que conecten ideas y tecnologías que sirvan para la sociedad en su conjunto. En el Grupo Vodafone la estrategia del negocio y sostenibilidad de la compañía las basamos en tres pilares fundamentales; sociedad digital, inclusión para todos y planeta.

Nos acercamos a los postulados de Schumpeter (1883-1950) con su teoría del empresario innovador, quien afirmaba que las innovaciones en bandadas producen ciclos económicos. La innovación para que sea más efectiva hay que democratizarla y su máxima expresión la tenemos representada a través del programa “Launch-Pad” que consiste en la generación de ideas para el futuro, por parte de las personas que trabajan en el Grupo Vodafone y donde se han registrado 1.200 iniciativas. Esta y otras muchas medidas, como la aceleración de la digitalización, los avances en tecnología 5G, la profundización en criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno, y el resto de actuaciones de utilidad social nos están preparando para afrontar la era post-covid.

La diferencia que se tendría que establecer actualmente con Schumpeter es no dejar que las empresas fracasen víctimas de la innovación de sus competidores, sino abrir espacios de colaboración y alianzas estratégicas en relación con el entorno aprovechando las sinergias de cada una. Otro reto que genera oportunidades de negocio.

Existen empresas y organizaciones de todo tipo que llevamos tiempo trabajando en generación de valor, impulsando los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU y los 10 principios del Pacto Mundial. Recientemente nos acabamos de unir en Vodafone a la declaración  “Recuperar mejor” instando a los gobiernos a utilizar la ciencia climática en los esfuerzos de recuperación del Covid-19 para que no tengan un costo para el planeta en forma de emisiones. Además, nos hemos sumado a la alianza empresarial formada por más de 60 grandes compañías sobre ‘El Futuro de la Sostenibilidad’ liderada por Forética.

El negocio y la industria han evolucionado, ya no se trata de quedar bien en la foto, sino de aportar valor añadido cuantitativo y cualitativo para la población, donde la mayoría de los departamentos de una empresa trabajan transversalmente en estos principios y donde retorna el capital por realizar inversiones socialmente responsables, tal y como se puede observar en los análisis del mercado de valores donde las empresas que apuestan por los ODS están teniendo mejores resultados en comparación con las que no lo han hecho. Y, por último, mencionar el mayor grado de compromiso, engagement, que tenemos las personas que trabajamos en una empresa cuando el CEO del Grupo nos anuncia que se han destinado 100 millones de libras en acciones solidarias reparadoras del COVID-19.

Si la sociedad en general y los consumidores en particular siguen premiando a este tipo de empresas socialmente responsables a la hora de elegir sus productos se estarán poniendo los cimientos de un futuro más sostenible.