La oportunidad como motor de cambio: inclusión, talento y futuro compartido
  • Regina Zavala, Project Manager de Forética, y Sara Giménez, directora general de la Fundación Secretariado Gitano y representante de España ante el Comité contra el Racismo y la Intolerancia de la Comisión Europea, cerraron el bloque de contenidos de ESG Spain 2026 con una conversación sobre cómo la inclusión laboral de la comunidad gitana —con una tasa de paro del 40%— no es solo una cuestión de justicia social, sino una palanca de competitividad para el conjunto del país.

Zavala abrió la conversación situando la competitividad de un país más allá de su capacidad de innovar y crecer: a su juicio, esa competitividad depende también de la capacidad de activar todo el talento disponible en la sociedad, sin dejar a nadie al margen. Defendió que la inclusión laboral —y la inserción efectiva que debe seguirla— es imposible de lograr sin confianza, acompañamiento y una colaboración real y sostenida con las empresas, no solo declaraciones de intenciones. Sobre esa base, introdujo el dato que enmarca toda la conversación: la tasa de desempleo en la comunidad gitana se sitúa en el 40%.

Sara Giménez tomó el relevo señalando dos palancas que, a su juicio, son esenciales quien se acerque a cualquier persona hablando de oportunidades: la educación y el empleo, los dos grandes accesos a una vida digna y a la igualdad de condiciones. La directora general de la Fundación Secretariado Gitano aportó un dato que consideró especialmente preocupante por su estancamiento: el 63% del alumnado gitano no termina la educación secundaria obligatoria, una cifra de fracaso escolar que, denunció, es la misma que hace diez años — es decir, una brecha que no ha mejorado en una década.

En el ámbito laboral, Giménez detalló los resultados de un estudio elaborado junto al Servicio Público de Empleo Estatal sobre la situación de las personas gitanas: una tasa de paro del 40%, que se eleva hasta el 52% entre las mujeres gitanas, evidenciando una doble brecha de género y origen. Frente a este panorama, sin embargo, destacó una evolución positiva en la actitud empresarial:

«Hace 25 años las empresas hablaban de diversidad, pero no se pensaba en la incorporación de las personas gitanas. Actualmente, tenemos a 4.500 empresas a nuestro lado», afirmó Giménez, subrayando que hoy las compañías ven a las personas gitanas como fuerza productiva y como talento que aporta competitividad, dentro de una agenda de diversidad que por fin las incluye. Para la directora de la Fundación, la convivencia es la palabra clave para romper prejuicios y estereotipos que persisten pese a esa evolución.

Giménez quiso además dirigirse directamente a las empresas presentes en la sala para reconocer su papel:

«Agradezco a las empresas que dan oportunidad a las personas gitanas porque estáis contribuyendo a que una parte de la población que está muy en los márgenes, gracias al empleo, acceda a una vida digna. No sois conscientes de lo que cambiáis la vida de las personas gitanas cuando dais una oportunidad laboral», afirmó, apelando a la responsabilidad —y también al impacto real— que tiene cada decisión de contratación inclusiva.

Para cerrar, Giménez ofreció un argumento económico que reforzaba todo lo anterior: en su programa de inserción laboral, desarrollado entre 2016 y 2023, por cada euro invertido retornan tres a la sociedad. La explicación, detalló, es sencilla de seguir: cuando grupos con dificultades históricas de acceso al empleo logran incorporarse al mercado laboral, empiezan a cotizar a la Seguridad Social, dejan de recibir prestaciones y se convierten en consumidores activos — una cadena de valor que, defendió, debe entenderse como una oportunidad real para el conjunto del país, no solo como una política social aislada.

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