- En un escenario marcado por el envejecimiento de la población, el impacto del riesgo climático y la necesidad de reforzar la protección social, el sector asegurador desempeña un papel cada vez más relevante en la construcción de modelos económicos sostenibles. Fernando Ariza, director general de Mutualidad aborda cómo integrar sostenibilidad y competitividad desde el modelo mutualista, poniendo el foco en la anticipación de riesgos, la respuesta a las brechas de protección y el acompañamiento a lo largo de toda la vida. Una conversación que pone de relieve el valor del seguro como herramienta de impacto social, resiliencia y generación de valor a largo plazo para las personas.
¿Cuál es la definición práctica de sostenibilidad para Mutualidad?
El seguro cumple una función social esencial: proteger a las personas ante riesgos que pueden comprometer su bienestar, su estabilidad económica o su proyecto de vida. En muchos casos, el seguro ayuda a cubrir espacios de protección a los que los sistemas públicos no siempre llegan plenamente, complementando esa cobertura y reduciendo posibles situaciones de vulnerabilidad. Por eso, el seguro no es solo un producto financiero: es una herramienta de previsión, protección colectiva y seguridad a largo plazo.
Desde esa visión, Mutualidad representa esa finalidad del seguro llevada a su máxima expresión. Como mutualidad, no tenemos accionistas, por lo que todo el valor que generamos se orienta a nuestros mutualistas. Para nosotros, sostenibilidad significa precisamente estar al lado del mutualista a lo largo de toda su vida, ayudándole a proteger su futuro con soluciones que respondan a sus necesidades en cada etapa. Esta forma de entender el negocio conecta directamente con nuestro propósito: mejorar la calidad de vida de los mutualistas y contribuir a una sociedad más justa, inclusiva y colaborativa.
Por eso, rentabilidad, protección, prevención e impacto positivo no son conceptos separados, sino parte de una misma manera de hacer negocio en Mutualidad.

¿Cómo se traduce la integración entre sostenibilidad y competitividad en vuestra propuesta de valor para los mutualistas?
Para Mutualidad, ser competitivos significa entender mejor las necesidades reales de los mutualistas y construir respuestas útiles allí donde existen brechas de protección. Por eso, estamos reforzando la escucha, la investigación aplicada y el análisis de nuevas necesidades, especialmente en ámbitos como el envejecimiento, la dependencia, los cuidados y la protección en etapas clave de la vida.
A partir de ese conocimiento, estamos desarrollando una propuesta de valor que combina ahorro, protección y servicios. No partimos de la teoría: preguntamos, escuchamos dónde están los gaps de protección y trabajamos para traducir esa información en productos y soluciones concretas. Ahí queremos posicionarnos: en espacios donde el mutualista necesita más acompañamiento y donde otros modelos aseguradores no siempre llegan con una respuesta suficiente o adaptada.
Un ejemplo claro es el desarrollo de nuestro ecosistema de cuidados, con foco en la etapa sénior y en un acompañamiento más integral a lo largo del ciclo de vida. A ello se suman servicios gratuitos de alto valor, como el asesoramiento en situaciones de dependencia o el Programa de Atención Psicológica y Social, entre otros. Todo ello refuerza una idea central: no queremos limitarnos a ofrecer productos, sino acompañar al mutualista con soluciones cada vez más completas y cercanas.

Y esa propuesta de valor se refleja también en cómo retorna el valor generado. En 2025, el modelo de economía social de Mutualidad se tradujo en un dividendo mutual de casi 501 millones de euros para los mutualistas: 430 millones en retornos implícitos, principalmente a través de rentabilidad entregada, y 71 millones en retornos explícitos, en forma de menor prima en seguros de riesgo, beneficios sociales y servicios complementarios.
Para nosotros, esa es la esencia del modelo mutualista: escuchar, responder con soluciones útiles y hacer que el valor generado revierta de forma tangible en las personas.
¿Qué enfoque seguís en Fundación Mutualidad para asegurar impacto real?
Mutualidad y Fundación Mutualidad son instituciones independientes, con personalidad jurídica, órganos de gobierno y equipos propios. Ahora bien, esa independencia no significa desconexión: trabajamos desde estrategias coherentes y complementarias. Mientras Mutualidad desarrolla su actividad aseguradora y de previsión social, la Fundación permite amplificar el impacto social del grupo, especialmente en ámbitos muy conectados con nuestro propósito: el envejecimiento, los cuidados, la educación financiera y la mejora de la calidad de vida de los mutualistas y de la sociedad.
Un buen ejemplo es el trabajo de investigación sobre envejecimiento, donde la Fundación se ha consolidado como un actor relevante. Ese conocimiento no se queda en el plano académico, sino que nos ayuda a entender mejor las necesidades reales de las personas y las brechas de protección que pueden aparecer en distintas etapas de la vida. A partir de ahí, Mutualidad y el resto de las compañías de seguros y de otras industrias pueden diseñar productos y servicios más ajustados, especialmente en ámbitos como la dependencia, los cuidados o el acompañamiento sénior.
En definitiva, la Fundación amplifica nuestro impacto social y refuerza nuestra capacidad de escuchar, entender y responder mejor a las necesidades de las personas, siempre desde una lógica coherente con el propósito de Mutualidad.
¿Qué aprendizaje os deja la respuesta a la DANA?
La DANA deja aprendizajes muy relevantes para el conjunto del sector asegurador y para la sociedad: la necesidad de reforzar la colaboración público-privada, combatir el infraseguro y potenciar el aseguramiento, especialmente en zonas vulnerables o más expuestas. Cerca del 25% de las viviendas afectadas carecía de protección y, en muchos casos, aunque existía una póliza en vigor, la cobertura no respondía a las expectativas de los asegurados. Esto demuestra que debemos avanzar en cultura aseguradora, prevención y mejor comprensión de los riesgos.
Para Mutualidad, además, la DANA confirmó que el riesgo climático ya impacta directamente en la vida de las personas y exige capacidad de anticipación, acompañamiento y respuesta. En ese contexto, Mutualidad y Fundación Mutualidad activaron una línea de ayudas de 7 millones de euros para apoyar a los mutualistas afectados, con medidas como compensación por daños materiales, préstamos sin interés, apoyo a mutualistas alternativos, refuerzo de la atención psicológica y social, y acompañamiento personalizado. Para nosotros, eso es estar al lado del mutualista cuando de verdad hace falta.
¿Dónde se nota antes el impacto de una estrategia ESG bien integrada?
Se nota en el negocio y en la capacidad de anticipar riesgos. Cuando la sostenibilidad está bien integrada, no es un departamento ni una capa añadida, sino una forma de gestionar vinculada al propósito. Ayuda a identificar antes cambios sociales, climáticos, reputacionales o de mercado que pueden afectar a la entidad y a sus mutualistas.

También se nota en la capacidad de innovar y desarrollar productos y servicios que respondan a necesidades reales. Para Mutualidad, integrar bien la sostenibilidad significa escuchar mejor al mutualista, identificar sus brechas de protección y convertir ese conocimiento en soluciones útiles. El mutualista quizá no lo exprese en términos ESG, pero sí lo percibe en cómo actúa la entidad, en la claridad con la que comunica, en la solidez que transmite y en la respuesta que da cuando se la necesita.
Ahí es donde ESG refuerza la competitividad: permite anticipar riesgos, mejorar la propuesta de valor y hacer que el valor creado revierta de forma tangible en las personas.
En el plano interno, ¿qué avances destacaríais en cultura y personas?
En los últimos cinco años hemos avanzado de forma significativa en cómo entendemos y gestionamos todo lo relacionado con las personas. Hemos pasado de iniciativas puntuales a un enfoque mucho más estratégico, con políticas en diversidad, equidad e inclusión, programas de bienestar integral y modelos de liderazgo más conectados con el propósito. A eso se suma también un esfuerzo relevante en formación, con contenidos vinculados a sostenibilidad e impacto, como la formación en empresas con propósito o en la realidad psicosocial de las personas sénior.

Pero creo que el cambio más importante es cultural. Cada vez hay una mayor conciencia de que la gestión con impacto empieza dentro de la propia organización. No puedes hablar de propósito o de sostenibilidad hacia fuera si eso no se vive primero dentro. Por eso estamos poniendo foco en consolidar una cultura coherente, donde las personas entienden el sentido de lo que hacen, se sienten parte del proyecto y trabajan en un entorno basado en la confianza y la generación de impacto positivo.
¿Qué valor tiene vuestra participación en el Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible de Forética?
El valor del Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible está, sobre todo, en que es un foro muy útil para entender hacia dónde avanzan las grandes tendencias en sostenibilidad y cómo las empresas están vinculándolas con negocio, competitividad y resiliencia a largo plazo. No desde un plano teórico, sino desde la gestión real: cómo anticipar riesgos, adaptarse mejor a un entorno que cambia y construir modelos de negocio más sólidos y preparados para el futuro. Además, permite compartir retos sociales comunes entre sectores distintos, incorporando miradas complementarias para avanzar hacia soluciones más eficaces.
Al mismo tiempo, creemos que Mutualidad puede aportar una visión diferencial desde nuestro modelo de economía social y desde el papel del sector asegurador. Una entidad como la nuestra no solo gestiona ahorro o protección; también puede contribuir a la cohesión social, ayudando a cubrir brechas de protección y acompañando a las personas en momentos clave de su vida. Participar en este foro nos permite aprender de otros y, a la vez, aportar una experiencia concreta: la de un modelo que entiende que rentabilidad, impacto social y largo plazo deben avanzar juntos.




