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Naciones Unidas acaba de celebrar el 10º Foro sobre empresas y derechos humanos, uno de los más relevantes de los últimos años.

Este Foro es muy especial por su importancia a la hora de comprender y profundizar en el vínculo entre derechos humanos e impacto de la actividad empresarial. Reúne, bajo el auspicio de Naciones Unidas, a agentes internacionales, estatales, sector empresarial y sociedad civil, así como a otros expertos, con el objetivo de avanzar hacia una mejor integración de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre empresa y naciones unidas.

Con ocasión del 10º aniversario de estos Principios, ha llegado el momento de reconocer su importancia, pero también de revisar su impacto.

Reconocer su importancia porque en este “corto” (en términos institucionales) espacio de tiempo se han convertido, sin ninguna duda, en el estándar de referencia a la hora de repartir responsabilidades en el respeto, protección y remediación de los impactos empresariales en derechos humanos. Esto ha generado que, por un lado, cada vez más empresas lo adopten a la hora de diseñar sus estrategias de debida diligencia y lo incorporen como mecanismo para hacer frente a sus responsabilidades en estos ámbitos.

Por otro, ha hecho que muchos Estados vertebren sus políticas públicas de promoción y respeto de los derechos humanos en función de lo establecido en este marco, a través de la elaboración de los Planes de Acción Nacionales. Además, también ha propiciado un interesante movimiento de cara a inversores y financiadores que bajo este marco tienen mejores elementos para demandar procesos de rendición de cuentas a las empresas e incluir los derechos humanos en su valoración del riesgo inversor y sus decisiones de financiación empresarial.

Revisar su impacto porque en estos 10 años han aparecido importantes lagunas que es necesario cubrir para que la integración de este marco sea realmente efectiva y los procesos de debida diligencia tengan un impacto real, no quedándose únicamente en compromisos vacíos ni dejando a nadie atrás.

Este es precisamente el objetivo de la aprobación de la Hoja de Ruta para la próxima década, el principal resultado del Foro. Se trata de un documento que parte del trabajo de evaluación elaborado por el mismo grupo de trabajo y publicado el pasado junio, para construir sobre 8 pilares una serie de acciones concretas para acelerar el cambio a una mayor ambición y acción en la integración de los derechos humanos en las empresas.

Cada una de estas 8 áreas de acción establece objetivos concretos sobre los que avanzar en los próximos 10 años, designando responsables específicos, entre los que por supuesto se encuentran las empresas, pero también los estados o las organizaciones de la sociedad civil.

Las áreas de acción son:

  • Los principios rectores como brújula y marco de respuesta a retos globales
  • El deber de los estados de proteger los derechos humanos
  • La responsabilidad empresarial de respetar los derechos humanos
  • Acceso a la remediación
  • Más y mejor involucración de los grupos de interés
  • Activación de otras palancas de impulso (sector financiero, otras instituciones)
  • Mecanismos de transparencia y seguimiento del proceso
  • Mayor cooperación internacional y apoyo en la implementación

Para cada una de ellas el documento incluye una reflexión que los vincula al informe de evaluación antes mencionado, los indicadores de cambio específicamente vinculados a cada uno de los objetivos y un conjunto de acciones que, a modo de ejemplo, sirven de inspiración para la acción en cada punto concreto.

Se trata de un documento absolutamente alineado con el trabajo que desde Forética hemos realizado a lo largo de todo este año en el marco del Clúster de Impacto Social. Junto a más de 55 grandes empresas hemos dedicado mucho tiempo a entender, desde la perspectiva empresarial, los retos y oportunidades de hacer frente a sus compromiso y papel en los derechos humanos, publicando una guía titulada “Integrando los Derechos Humanos en la Agenda Empresarial. Kit básico para una estrategia efectiva”. Es documento recoge de manera sencilla y efectiva las principales claves que las empresas deben tener en cuenta a la hora de avanzar en su compromiso y acción vinculada a los derechos humanos.

Esta nueva Hoja de Ruta publicada por Naciones Unidas es un documento muy valioso para acelerar la acción en este ámbito cuya implementación coincide con la fecha establecida para el cumplimiento de la Agenda 2030 y sus 17 Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) y los compromisos de avanzar hacia las cero emisiones netas para lograr un plantea más sostenible que no deje a nadie atrás. El enfoque de derechos humanos será clave para definir una estrategia coherente y suficientemente ambiciosa para dar respuesta a los actuales restos del planeta y garantizar un desarrollo sostenible.

La ambición de estas agendas es clara y también lo es el camino que trazan para hacerla posible. Depende de todos nosotros que estos avances logren trasformar la realidad y esta nueva hoja de ruta permita una mejor implementación de los Principios Rectores.