- En un contexto marcado por la transformación del sistema energético español y la necesidad de compatibilizar descarbonización, seguridad de suministro y competitividad, el modelo de ENGIE España se posiciona como un referente en la integración de sostenibilidad, innovación y resiliencia industrial. Loreto Ordóñez, CEO de ENGIE España, comparte cómo la compañía impulsa un modelo energético que combina renovables, digitalización y soluciones a medida para clientes, situando la transición ecológica como palanca de creación de valor compartido para el negocio y los territorios. Una conversación que pone de relieve cómo la sostenibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva real para el sector energético.
Para ENGIE España, ¿cuál es la definición práctica de sostenibilidad: descarbonización, eficiencia energética, innovación en soluciones para clientes o resiliencia del sistema energético?
La sostenibilidad es un pilar estratégico de nuestro modelo de negocio y una condición necesaria para garantizar la viabilidad, la competitividad y el crecimiento a largo plazo. No se trata solo de cumplir, sino de tomar decisiones empresariales que reduzcan riesgos, optimicen costes, atraigan inversión y anticipen los grandes retos regulatorios, climáticos y sociales del sector energético.
Por todo ello, la sostenibilidad no puede limitarse únicamente a la descarbonización, aunque ésta sea prioritaria. Es la herramienta para avanzar hacia un modelo energético neutro en carbono, pero también más eficiente y competitivo, integrando la dimensión social para garantizar una transición justa, con desarrollo territorial y empleo de calidad.
Desde esta perspectiva, la sostenibilidad se traduce en soluciones energéticas competitivas y escalables que ayudan a clientes industriales, ciudades y empresas a descarbonizarse, mejorar su eficiencia y reforzar su resiliencia frente a la volatilidad de los mercados energéticos y los riesgos físicos del cambio climático.
Para ENGIE, la sostenibilidad consiste en hacer ejecutable la transición energética, combinando tecnologías maduras —como las renovables, la eficiencia energética o las redes de calor y frío— con la innovación, digitalización y modelos de negocio que aportan estabilidad y previsibilidad a largo plazo.
Entendemos la sostenibilidad como una palanca de creación de valor compartido. Desde el punto de vista empresarial, esto supone generar retornos económicos sostenibles, a la vez que se refuerza la competitividad industrial, el desarrollo de los territorios y la confianza de inversores, clientes y administraciones.
¿Qué cambios estructurales estáis observando en el mercado energético español y cómo os estáis anticipando desde la estrategia?
España está viviendo una transformación profunda de su sistema energético, marcada por una mayor penetración de renovables, la electrificación de la demanda y la necesidad de aportar más flexibilidad al sistema. Al mismo tiempo, los clientes gestionan cada vez más de forma activa sus costes energéticos, lo que está cambiando la forma de consumir y contratar energía.
En este contexto, el reto ya no reside únicamente en producir más energía renovable, sino integrarla de forma eficiente y segura. Por eso, desde ENGIE España seguimos reforzando nuestra presencia en generación renovable, redes urbanas de climatización y desarrollo de soluciones energéticas para clientes industriales, al tiempo que crecemos en capacidad de almacenamiento y comercialización.
Nuestra estrategia es clara: queremos seguir creciendo en renovables, pero también en soluciones que aporten estabilidad al sistema y valor al cliente, como las baterías, las infraestructuras energéticas urbanas o los proyectos a medida para la industria.

En su experiencia, ¿en qué se nota antes que la sostenibilidad mejora la competitividad: capacidad de ganar proyectos, eficiencia operativa, innovación, confianza del cliente o atracción de talento?
La sostenibilidad en el sector energético es un factor clave de competitividad ya que está directamente vinculada a la viabilidad del negocio y la creación de valor a largo plazo. Su integración permite reducir riesgos, fortalecer el posicionamiento en el mercado y mejorar la resiliencia de la empresa en un contexto de profunda transformación del sector.
La incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) impulsa la eficiencia operativa (por ejemplo, mediante el uso más eficiente de la energía y los recursos), contribuye a la reducción de costes y permite anticiparse a cambios regulatorios y riesgos reputacionales. Al mismo tiempo, refuerza la licencia social para operar, facilitando la aceptación de las infraestructuras energéticas en los territorios donde se desarrollan los proyectos y fortaleciendo la confianza de clientes, inversores y grupos de interés.
Desde una perspectiva financiera y de gestión del talento, la sostenibilidad incrementa el atractivo de la compañía para los inversores y facilita el acceso a financiación, a la vez que contribuye a atraer y retener talento y a fomentar la innovación en productos y servicios. En un contexto de creciente exigencia normativa y social, la sostenibilidad se consolida como un elemento de diferenciación y ventaja competitiva, clave para acceder a nuevas oportunidades de crecimiento y asegurar la resiliencia del negocio.
Si tuviera que escoger un hito reciente que resuma bien vuestro enfoque en España, ¿cuál sería y por qué?
Escogería la adquisición del negocio de suministro energético a pymes de IGNIS Luz, porque resume muy bien hacia dónde queremos avanzar en España. Se trata de una operación reciente que refuerza nuestra presencia en el mercado, amplía nuestra cercanía con el cliente y consolida nuestro posicionamiento a lo largo de la cadena de valor energética.
IGNIS Luz cuenta con más de 50.000 clientes en todo el país, con un foco muy relevante en empresas y negocios. Para ENGIE España, incorporar esta actividad nos permite reforzar nuestra capacidad de ofrecer soluciones energéticas competitivas, sencillas y adaptadas a las necesidades reales de las pymes. Este segmento es determinante para alcanzar una descarbonización real, porque las pymes también necesitan avanzar en eficiencia, electrificación y descarbonización con soluciones claras, accesibles y con un acompañamiento experto.
Además, esta operación es un excelente ejemplo de la estrategia global del Grupo ENGIE de crecer en comercialización de energía y reforzar su relación con empresas y hogares. En España, nos permite ampliar nuestra propuesta de valor más completa: generación, gestión, suministro y soluciones energéticas para distintos perfiles de cliente.

ENGIE combina generación renovable con servicios de eficiencia. ¿Qué tipo de soluciones están teniendo más tracción en clientes en España y qué las hace especialmente eficaces?
En España estamos viendo una demanda creciente de soluciones que combinen descarbonización, ahorro, seguridad y previsibilidad. En el ámbito industrial, tienen mucha tracción los PPAs, el autoconsumo, la eficiencia energética, la biomasa, el biogás y los modelos en los que ENGIE diseña, financia, construye y opera la solución. Lo que hace eficaces a estas propuestas es que no se quedan en una declaración de intenciones, sino que permiten reducir emisiones y al mismo tiempo, mejorar la competitividad del cliente.
Un buen ejemplo es nuestro trabajo con clientes industriales, donde hemos combinado la construcción de una planta fotovoltaica con un acuerdo de compraventa de energía a largo plazo. Este tipo de proyectos ofrece energía renovable, estabilidad en precios y una reducción efectiva de la huella ambiental.
También vemos mucho potencial en las redes de frío y calor, especialmente en entornos urbanos. Districlima, en Barcelona, es un ejemplo muy claro de cómo una infraestructura energética puede ayudar a descarbonizar edificios, hospitales, universidades, oficinas o equipamientos públicos de una forma eficiente y escalable. Y en paralelo, seguimos impulsando generación renovable en España, con la puesta en marcha de nuevos proyectos como los parques eólicos Cerro Cabello y El Patrón, en Los Barrios, que reflejan nuestro compromiso con el desarrollo de activos renovables en el territorio.

La flexibilidad y la gestión inteligente de la energía se están volviendo clave. ¿Qué papel están jugando la digitalización y la analítica/IA en mejorar rendimiento, mantenimiento y optimización de activos?
La digitalización y la analítica avanzada son ya herramientas fundamentales para gestionar un sistema energético cada vez más complejo. A medida que crece el peso de las renovables, aumenta también la necesidad de anticipar, optimizar y tomar decisiones con información precisa y en tiempo real.
En ENGIE España utilizamos la digitalización para mejorar el rendimiento de los activos, anticipar necesidades de mantenimiento, optimizar consumos y ofrecer a los clientes una gestión energética más eficiente. La inteligencia artificial y la analítica de datos nos permiten identificar patrones, prever incidencias y mejorar la operación, pero siempre como herramientas al servicio del criterio técnico y de la seguridad.
El objetivo no es digitalizar por digitalizar, sino utilizar la tecnología para ganar eficiencia, fiabilidad y flexibilidad. En un mercado energético cada vez más volátil y descentralizado, esa capacidad de gestión inteligente va a ser una ventaja competitiva clara, tanto para los operadores energéticos como para los propios clientes.
¿Qué prácticas internas destacaría en ENGIE España para construir equipos con propósito, desarrollo y capacidad de adaptación?
En ENGIE España trabajamos en un sector en transformación casi permanente, y eso exige equipos preparados, diversos y con alta capacidad de adaptación. Para nosotros, el propósito tiene que estar conectado con la actividad diaria. Acelerar la transición hacia una economía neutra en carbono se traduce en proyectos concretos, decisiones de inversión y soluciones para clientes que tienen en todos los casos un impacto en los territorios donde se desarrollan esos proyectos.
También damos mucha importancia al desarrollo profesional y a los equipos multidisciplinares. Los proyectos energéticos actuales requieren perfiles técnicos, financieros, comerciales, regulatorios y digitales trabajando de forma coordinada; solo así es posible ofrecer soluciones altamente especializadas y efectivas.
Además, incorporar desde el inicio el análisis de las variables ambientales y sociales de los proyectos —y su impacto positivo en los territorios— no solo mejora su calidad, sino que refuerza el sentido de propósito y atrae a profesionales más comprometidos, que buscan desarrollar su carrera en organizaciones con impacto real.A partir de ahí, es clave fomentar una cultura de seguridad, ética y aprendizaje continuo. Esa combinación de propósito, rigor y flexibilidad es lo que impulsa nuestro crecimiento en España.
En el contexto español, ¿cómo está cambiando la conversación sobre agua en energía —como riesgo físico y como factor de competitividad— y qué decisiones prácticas está tomando ENGIE España para anticiparse?
En España, el agua ha pasado de considerarse solo una cuestión ambiental a ser un riesgo físico y un factor creciente de competitividad en el sector energético. La mayor recurrencia de sequías, la variabilidad climática y la presión regulatoria evidencian la creciente dependencia del sector respecto a la disponibilidad del recurso hídrico.
Hoy, el agua es un activo estratégico: impacta en la operación de infraestructuras, en la planificación de nuevos proyectos, en los costes y en el perfil de riesgo de las empresas, mientras que una gestión eficiente se convierte en una ventaja competitiva.

En ENGIE España, hemos integrado el binomio agua-energía dentro de nuestro enfoque de sostenibilidad y de nuestra estrategia de adaptación al cambio climático, anticipándolo tanto como riesgo físico como oportunidad para reforzar la resiliencia de nuestros activos y proyectos.
Y sobre vuestro papel en el Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible (liderado por Forética): ¿qué contribución concreta quiere aportar ENGIE España?
Para ENGIE España, formar parte del Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible es una oportunidad para aportar una visión práctica desde el sector energético, demostrando que la sostenibilidad es una palanca estratégica para la competitividad y la creación de valor en la economía española.
Queremos contribuir con nuestro conocimiento y experiencia en soluciones concretas en ámbitos como la descarbonización industrial, las energías renovables, el almacenamiento, las redes de frío y calor y la eficiencia energética, claves para reducir costes, gestionar riesgos y atraer inversión.
Pero la transición ecológica no es únicamente una transformación tecnológica. Es, sobre todo, una transformación económica y social, en la que la dimensión humana resulta crítica. La aceptación social de los proyectos, la generación de empleo de calidad, el desarrollo territorial y la equidad son elementos imprescindibles para que esta transición sea sostenible en el tiempo. Son, sin duda, ámbitos en los que es necesario seguir avanzando de forma conjunta desde el tejido empresarial.
En este contexto, ENGIE aporta una experiencia propia: lleva más de una década impulsando la transición de su modelo de negocio hacia uno fundamentado en la sostenibilidad, integrándola en su propósito, su estrategia y sus decisiones de inversión.
Esta trayectoria es la que queremos compartir con las empresas del Consejo Empresarial Español de Desarrollo Sostenible y del conjunto del ecosistema empresarial español para acelerar una transformación ambiciosa, pero viable.




