Crecimiento económico con sentido social

El Forética Social Business Forum cerró con la intervención de Macamen Tejera Gimeno, viceconsejera de Economía y Empleo de la Comunidad de Madrid, cuyas palabras pusieron el punto final a una jornada intensa y cargaron de significado todo lo que se había debatido durante la mañana. Porque si algo quedó claro en su discurso es que el crecimiento económico, sin propósito social, es un crecimiento incompleto.

La viceconsejera no dejó lugar a la ambigüedad desde el primer momento: afirmar que España lidera en crecimiento económico es cierto, pero esa afirmación quedaría «hueca e incompleta», en sus propias palabras, si no se añade su dimensión esencial: ese crecimiento tiene que tener un sentido social, tiene que traducirse en impacto real sobre las personas. Y esa convicción, lejos de ser un añadido retórico, es el núcleo de la política económica que defiende la Comunidad de Madrid.

La mejor política económica es la que procura el pleno empleo

Tejera Gimeno fue directa al plantear cuál es la brújula que orienta la acción de su consejería: la mejor política económica es la que favorece el pleno empleo. No hay política social posible sin inversión, sin actividad económica, sin empresas que generen trabajo. Por eso, la Comunidad de Madrid se siente obligada —y así lo expresó— a crear las condiciones para que la inversión llegue y el empleo florezca. No como fin en sí mismo, sino como palanca para algo más profundo.

Porque el empleo, subrayó, no es simplemente tener una nómina a final de mes. No son solo las horas trabajadas. El empleo es integración en la sociedad. Es pertenencia. Es el mecanismo a través del cual las personas se vinculan con su entorno, construyen relaciones, desarrollan su potencial y ejercen su ciudadanía plena. Una reflexión que resonó con especial fuerza en una sala donde ya se había debatido extensamente sobre el futuro del trabajo, las transiciones justas y el papel de las empresas en la cohesión social.

La normalidad es la diversidad

Uno de los momentos más destacados de la clausura fue cuando la viceconsejera reivindicó con convicción una frase que merece quedarse: «la normalidad es la diversidad». Una afirmación que no admite matices ni condiciones. Las personas somos diferentes, somos diversas, y esa diversidad no es un problema que gestionar sino una riqueza que aprovechar.

Cuando las organizaciones —públicas o privadas— procuran apoyo, acompañamiento y las condiciones adecuadas para que personas con discapacidad u otras situaciones de vulnerabilidad puedan participar plenamente en el mercado laboral, no están haciendo un favor: están construyendo una sociedad y una economía más fuertes, más resilientes y más justas.

Un cierre que invita a la acción

La intervención de la viceconsejera no fue solo un broche de oro institucional. Fue también una llamada a la corresponsabilidad: entre administraciones, empresas y sociedad civil, cada uno desde su posición y con sus herramientas. Una llamada que conecta directamente con el espíritu de Forética y con todo lo que se debatió durante el foro: que el impacto social no es opcional, que la inclusión es estrategia, y que el crecimiento que no deja a nadie atrás es el único crecimiento que merece ese nombre.

El Forética Social Business Forum cerró así con la misma energía con la que abrió: con la certeza de que cuando la ambición económica y el propósito social se alinean, el resultado es más competitividad, más cohesión y más futuro para todos.

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