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En 2019 el mercado voluntario de carbono movilizó 320 millones de dólares para la financiación de proyectos de reducción de emisiones, con una reducción asociada de 104 millones de toneladas de CO2, el volumen más alto desde 2010[1]. Se esperaba que 2020 fuera un gran año para este mercado, liderado en gran parte por la demanda del sector aviación.

Todo cambión con la llegada del COVID-19. En febrero y marzo hubo voces que expresaron preocupación ante la posibilidad de que, ante una crisis de esta magnitud, las empresas vieran reducido su nivel de ambición o, incluso, pudieran echarse atrás en alguno de los compromisos adquiridos.

Esto no ocurrió así. Tanto durante la primera ola de la pandemia, como en los meses siguientes, las empresas han asumido el compromiso de la descarbonización como uno de los pilares hacia una sociedad más resiliente y más justa. Han sido muchas las empresas que han continuado formulando nuevos y ambiciosos compromisos para luchas contra el cambio climático. Hoy, el 30% de las empresas del Fortune Global 500 ya cuenta con objetivos de neutralidad de carbono, RE100, Science Based Targets o net zero.

Los offsets o créditos de compensación procedentes de proyectos de reducción de emisiones de carbono son una componente más en la lista de opciones que las empresas pueden considerar en su camino hacia la neutralidad, una vez han reducido internamente sus emisiones al máximo, ya que permiten compensar aquellas emisiones residuales que todavía no son capaces de eliminar completamente. Al compensar dichas emisiones con proyectos de reducción de emisiones reconocidos bajo los estándares y registros internacionalmente reconocidos, las empresas contribuyen a valorizar internamente el CO2, mostrando a todo su ecosistema su compromiso con la transformación.

¿Hacia dónde van los mercados voluntarios?

El último informe de Ecoystem Marketplace, “The State of Voluntary Carbon Markets”, que se ha convertido en los últimos años en la referencia del sector, apunta hacia una transformación de la demanda en el mercado voluntario.

Aunque en 2019 el volumen de transacciones en proyectos de energía renovable fue superior al volumen en proyectos forestales y de uso de suelo, el precio de los offsets asociados a soluciones basadas en la naturaleza (NBS por sus siglas en inglés) fue más de tres veces superior. El precio de los offsets de esta tipología de proyectos también se incrementó en aproximadamente un 30% en ese año, una tendencia que se espera que continúe en 2020. También veremos nuevas e innovadoras tipologías de proyecto, como por ejemplo los proyectos de carbono azul.

Estamos viendo también una convergencia entre algunos mercados de cumplimiento y el mercado voluntario, ya que algunos esquemas de cumplimiento, como CORSIA del sector aviación o el Impuesto Nacional al Carbono de Colombia, permiten la utilización de créditos de carbono de alta calidad para cumplimiento de las obligaciones, incrementando el interés por los créditos de mercados voluntarios.

Por otra parte, cada vez son más las empresas que, además de realizar offsetting de sus emisiones, buscan también realizar insetting, a través de proyectos directamente ligados con su negocio y sus operaciones.

Y aunque el mercado voluntario de carbono sigue siendo un mercado complejo, basado en transacciones bilaterales y donde no hay dos proyectos idénticos, en Vertis Environmental Finance pensamos que a lo largo del próximo año vamos a ver como el mercado voluntario se transforma significativamente en cuanto a liquidez, transparencia, y con nuevas e innovadoras tipologías de proyecto.

[1]   “Voluntary Carbon and the Post-Pandemic Recovery”, September 2020