- De cara a ESG Spain 2026, hablamos con Alba Ancochea, Sustainability and SHE Lead de AstraZeneca, sobre cómo la innovación y la colaboración pueden hacer los sistemas sanitarios más resilientes y equitativos, el papel del Ministerio para la Transformación Digital en el impulso de una IA sanitaria responsable, y los mecanismos necesarios para que la digitalización de la salud no amplíe la brecha entre territorios.
La sostenibilidad de los sistemas sanitarios es un desafío global. ¿Cómo estáis trabajando desde AstraZeneca para contribuir a sistemas más resilientes, eficientes y equitativos? ¿Qué papel juegan la innovación y las alianzas para avanzar en este objetivo?
En AstraZeneca entendemos la sostenibilidad en salud de una manera amplia. Por supuesto incluye la dimensión ambiental, pero también implica construir un sistema más resiliente, más eficiente, más preventivo y más equitativo.
En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad y una creciente presión asistencial, necesitamos avanzar hacia modelos capaces de anticiparse más a la enfermedad y utilizar mejor los recursos disponibles. Y ahí la innovación puede desempeñar un papel muy relevante.
El diagnóstico temprano, la medicina personalizada, la digitalización o el seguimiento remoto nos permiten intervenir antes, mejorar los resultados en salud y evitar complicaciones y actividad asistencial que, en muchos casos, podría prevenirse. Es decir, nos ayudan a pasar de una atención fundamentalmente reactiva a otra más preventiva y proactiva.
Pero para que esa innovación se traduzca en cambios reales en la atención sanitaria, la colaboración es fundamental. Los retos a los que se enfrenta el sistema son demasiado complejos para abordarlos de manera aislada y requieren sumar el conocimiento y las capacidades de todos los que formamos parte: administraciones, profesionales sanitarios, hospitales, pacientes, centros de investigación, empresas y startups.
Desde AstraZeneca trabajamos precisamente con ese enfoque colaborativo. Es el caso de PATH Accelerator, desarrollado junto a hospitales y profesionales sanitarios para aprovechar el potencial de la historia clínica electrónica e identificar pacientes de riesgo y optimizar sus recorridos asistenciales; FAITHFUL, en el que participamos junto a Idoven dentro de un consorcio respaldado por EIT Health para apoyar la detección temprana de insuficiencia cardiaca en Atención Primaria; o AZerca, desarrollada con TUCUVI para realizar un seguimiento remoto y personalizado de pacientes con distintas patologías crónicas.
Todos estos pasos tienen, además, un impacto directo en sostenibilidad porque permiten mejorar la experiencia del paciente, optimizar el tiempo clínico, evitar descompensaciones y reducir actividad asistencial evitable, algo muy importante en un sistema tensionado por la cronicidad.
¿Qué papel juega la colaboración público-privada con instituciones como el Ministerio para la Transformación Digital en el impulso de una IA sanitaria responsable en España?
La colaboración público-privada es esencial para que la inteligencia artificial en salud pase de la promesa al impacto real. Desarrollar una innovación tecnológica es solo una parte del camino: después hay que integrarla de forma ética y segura y demostrar que genera mejores resultados para los pacientes y contribuye a una atención sanitaria más eficiente y sostenible.
Las administraciones aportan visión de sistema, conocimiento de las necesidades de la población y capacidad para generar marcos y estándares comunes; mientras que compañías, centros de investigación, hospitales o startups podemos aportar conocimiento científico y tecnológico, inversión y capacidad de desarrollo e implementación. En este contexto, el Ministerio para la Transformación Digital tiene un papel especialmente relevante para conectar todas estas capacidades, favorecer una visión compartida y crear las condiciones que permitan desarrollar e integrar soluciones de IA de forma segura, interoperable y escalable en el conjunto del sistema. Iniciativas como RedIA Salud son un buen ejemplo de cómo impulsar este ecosistema desde lo público.
Ese modelo de colaboración forma parte también de nuestra manera de trabajar. El AstraZeneca Global Hub de Barcelona combina investigación biomédica, ciencia de datos y tecnología y trabaja estrechamente con instituciones, hospitales, universidades y socios tecnológicos para acelerar la innovación en salud.
Cuando unimos ciencia, datos, tecnología y colaboración público-privada, podemos avanzar hacia una atención más personalizada, eficiente, equitativa y sostenible.
¿Qué mecanismos concretos ponéis en marcha para evitar que la digitalización de la salud amplíe la brecha entre territorios o poblaciones con menor acceso a infraestructura tecnológica?
En AstraZeneca trabajamos para que la digitalización sea un catalizador del acceso a la salud, no una nueva fuente de desigualdad, y contribuya además a la sostenibilidad del sistema sanitario. Por eso, las soluciones digitales deben diseñarse teniendo en cuenta las diferencias entre territorios, capacidades tecnológicas y niveles de alfabetización digital. No basta con que una tecnología funcione: tiene que ser accesible, usable y adaptable a distintos contextos asistenciales. Pero, además, también tiene que diseñarse para ser sostenible en el tiempo.
Es necesario trabajar con administraciones, hospitales y profesionales para favorecer la interoperabilidad, adaptar las soluciones a las capacidades y la realidad de cada entorno e impulsar un uso más eficiente de los recursos.
También es necesario acompañar y formar tanto a pacientes como a profesionales sanitarios para que puedan incorporar estas herramientas en su día a día. La innovación solo genera valor si las personas pueden utilizarla y confiar en ella.




