Más allá de la huella de carbono: el modelo ABCD del Global Circularity Protocol

Más allá de la huella de carbono: el modelo ABCD del Global Circularity Protocol. De manera similar al GHG Protocol para el cálculo de la huella de carbono, el nuevo Global Circularity  Protocol for business (GCP) se erige para medir el desempeño de las empresas en relación a su compromiso con el medioambiente. En este caso, se pretende medir el grado de circularidad que tienen los materiales o productos que una empresa utiliza.

Para gestionarlo de manera adecuada, se establece un marco de alcances similar al de la huella de carbono que recoge las diferentes operaciones asociadas a la cadena de valor de esa empresa, pero se basa en el material empleado en lugar de las emisiones.

Leyenda

Desde Forética queremos arrojar luz a este tema con una serie de ejemplos y sus correspondientes esquemas visuales. Estos esquemas vendrán representados por los símbolos de la leyenda situada a la izquierda. 

Este nuevo marco se articula en un modelo ABCD en función de la relación de las empresas asociadas a la cadena de valor y sus interacciones con el sistema económico y el medioambiente, pudiendo diferenciar entre: 

Alcance A

Operaciones realizadas por una empresa en las que hay una interacción del material directamente con el medioambiente. Estas son operaciones extractivas en las que se retira material del entorno (minería, madera, refinería, etc.) o de gestión de residuos, en las que se deposita material directamente en el entorno (vertederos, efluentes, purines ganaderos, etc.). 

Ejemplos de cómo mejorar el alcance A: 

  • Un extractor de madera puede certificarse con PEFC.
  • Una cantera puede utilizar materiales alternativos o reutilizados que reduzcan la extracción.  
  • Una industria química puede depurar más de lo que exige la ley sus efluentes. 
  • Un ganadero puede canalizar los purines de sus animales hacia un silo estanco.
  • Un vertedero puede valorizar sus residuos. 

Alcance B:

Operaciones que la empresa no realiza directamente con el medioambiente pero que las puede controlar directamente. Estas son operaciones con proveedores o clientes directos, ya sean aguas arriba o aguas abajo.

Ejemplos de cómo mejorar el alcance B: 

  • Una constructora puede elegir comprar cemento a una empresa responsable frente a otra.
  • Un taller puede elegir contratar a un gestor de residuos que valorice el material sobre uno que no lo hace. 
  • Un hipermercado puede elegir contratar electricidad de origen renovable frente a la de origen fósil.
  • Una multinacional de retail puede elegir contratar a un transportista con flota eléctrica frente a una flota diésel con más de 10 años. 

Alcance C:

Operaciones sobre las que la empresa ya no ejerce un control directo, pero si puede influir. Estas son las que se producen en la cadena de valor, pero no de manera directa con la empresa, si no con proveedores o clientes indirectores (tier 2, tier 3, etcétera).

Ejemplos: 

  • Una tienda de muebles puede exigir a su proveedor de tablones de madera que se la compre a una empresa de extracción de madera certificada por PEFC
  • Un fabricante de envases puede diseñar un producto sin mezcla de materiales para que sea fácilmente segregable para el consumidor final. 
  • Un fabricante de productos alimenticios puede exigir a su proveedor de envases un porcentaje de reciclabilidad en el envase nuevo, para que este a su vez compre plástico usado a un gestor de residuos. 

Alcance D:

Operaciones ajenas a la cadena de valor. Este alcance todavía está en desarrollo y quedan muchos aspectos por definir. 

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