Durante décadas, el agua ha sido un recurso invisible en la toma de decisiones empresariales. Su disponibilidad aparente y su bajo precio han contribuido a relegarla a un plano operativo, alejado de los debates estratégicos. Hoy, esa visión ha quedado obsoleta.
El agua se ha convertido en uno de los activos más críticos para la continuidad operativa, el valor económico y la licencia social para operar de las empresas. Ignorar esta realidad ya no es una opción.
Confundir precio y valor: un riesgo estratégico
Uno de los grandes desafíos actuales es la confusión entre el precio del agua y su valor real. En España, las tarifas no reflejan ni su escasez creciente, ni su volatilidad futura, ni los costes asociados a la degradación ambiental o a los fenómenos climáticos extremos.
Esta invisibilidad genera vulnerabilidades significativas. La escasez de agua puede detener una planta industrial, romper una cadena de suministro, erosionar el valor de activos inmobiliarios o desencadenar conflictos sociales en los territorios donde operan las empresas.
El agua como riesgo y como oportunidad
Gestionar el agua de forma estratégica no solo permite anticipar riesgos. También abre oportunidades claras para la innovación, la eficiencia y la diferenciación competitiva. La economía española cuenta con capacidades tecnológicas y conocimiento avanzado en ámbitos como la reutilización, la digitalización del ciclo del agua o las soluciones basadas en la naturaleza.
Integrar el agua en la estrategia empresarial permite reforzar la resiliencia financiera, mejorar la relación con los grupos de interés y contribuir a la competitividad de los territorios.
Liderazgo y visión de largo plazo
La gestión del agua no puede delegarse exclusivamente en áreas técnicas. Requiere liderazgo desde el máximo nivel ejecutivo. Por ello, la guía ‘El agua en el centro de la estrategia‘, impulsada por Forética desde el Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible, propone un marco que sitúa el agua en la agenda del CEO como una variable clave de decisión.
Comprender la materialidad del agua, desarrollar una estrategia específica y avanzar en alianzas público-privadas son pasos imprescindibles para construir empresas más resilientes en un contexto de creciente incertidumbre climática.
Un compromiso con impacto
Apostar por una gestión sostenible del agua no es solo una cuestión ambiental. Es una decisión económica, social y estratégica. Las empresas que integren el agua en su visión de largo plazo estarán mejor preparadas para competir, generar valor y contribuir a una economía más resiliente.
El agua ya está condicionando el futuro de nuestras empresas. La pregunta es si formará parte —o no— de las decisiones estratégicas del presente.




