Romper barreras: talento, esfuerzo e inclusión sin límites
  • Eva Moral, triatleta paralímpica y medallista de bronce en Tokio 2020, conversó en ESG Spain 2026 con Marga Herrán Cutando, directora de Comunicación y Marketing de Forética, sobre la brecha de oportunidades que enfrentan las personas con discapacidad en España, y sobre cómo el deporte y la accesibilidad pueden convertirse en palancas reales de inclusión y competitividad empresarial.

Herrán abrió la conversación situando el problema con datos de Servimedia: en España viven aproximadamente 4,38 millones de personas con discapacidad, alrededor del 9% de la población, de las cuales el 65,7% en edad laboral se encuentra inactivo —una cifra muy superior a la de la población sin discapacidad—, con una tasa de empleo de apenas el 26,7%. Frente a estos datos, Herrán fue clara sobre cómo debe leerse el problema:

«No nos encontramos ante una brecha de talento. Nos encontramos ante una brecha de oportunidades. No seremos una sociedad competitiva si seguimos dejando personas atrás», afirmó.

Eva Moral compartió a continuación su propia experiencia como punto de partida de la conversación. Explicó que el deporte había estado presente toda su vida, como vía de escape y como pasión, hasta que un accidente el 29 de septiembre —practicando precisamente lo que más le gustaba— le produjo una lesión medular que cambió su vida por completo. Moral reconoció el amplio desconocimiento que todavía existe en torno al deporte y la discapacidad, y explicó que fue ese mismo accidente el que la introdujo en el mundo de la accesibilidad y de las personas con discapacidad, y en todo lo que queda por hacer en ese terreno. Frente a la reinvención que exigía su nueva realidad, decidió cambiar el enfoque desde el que miraba su propia vida: dejar de pensar en lo que ya no podía hacer, para centrarse en lo que sí podía lograr bajo sus nuevas características. Herrán conectó esa reflexión personal con una idea más amplia sobre el papel del entorno: la importancia de contar con espacios y entornos que realmente apoyen a las personas en ese proceso.

Moral profundizó en el papel igualador del deporte: en la pista o en la piscina, defendió, el deporte nos iguala a todos, porque el objetivo compartido es siempre ser el mejor y ganar, con independencia de la condición de cada persona. Pero ese ideal, advirtió, choca con la realidad de entrenar cada día con una discapacidad, donde la accesibilidad de los espacios deportivos —y la de cualquier lugar al que haya que desplazarse— condiciona directamente la posibilidad de competir en igualdad de condiciones. Para Moral, el verdadero deporte inclusivo es aquel que se practica indistintamente se tenga o no una discapacidad, sin necesidad de segregar a nadie, con todo adaptado desde el origen. Extendió esa reflexión más allá del ámbito deportivo, señalando que muchas personas terminan quedándose en casa no porque no quieran participar, sino porque no pueden acceder a los espacios donde ocurre la vida social, económica y cultural — un problema, subrayó, que no se limita a las barreras físicas, sino que incluye también barreras sociales igual de determinantes.

Herrán trasladó esta reflexión al terreno empresarial, recordando que las compañías tienen una enorme capacidad de influir en la vida de las personas a través de los servicios que ofrecen, lo que convierte la accesibilidad en una responsabilidad que trasciende lo puramente social para instalarse también en la estrategia de negocio. Moral aprovechó ese punto para poner en valor el papel del patrocinio deportivo, describiendo lo costosa que resulta la práctica del deporte paralímpico y lo determinante que es el apoyo económico para sostenerla. Puso como ejemplo directo su propia trayectoria:

«Sanitas me ha apoyado desde el primer momento, sin el apoyo económico esto no sería posible», reconoció, antes de reivindicar que los niños con discapacidad deberían tener las mismas oportunidades que cualquier otro niño para poder jugar y practicar deporte con normalidad.

La conversación cerró con dos llamadas complementarias. Moral pidió mirar a las personas por sus capacidades y no por sus discapacidades, y reivindicó un mayor apoyo al deporte paralímpico, recordando que nadie está exento de encontrarse algún día en una situación similar a la suya, por mucho que hoy no se contemple esa posibilidad. Su aspiración, explicó, es sencilla de enunciar y compleja de lograr: llegar a un momento en el que no tenga que pensar si podrá entrar en un restaurante o en un banco, porque el espacio no esté adaptado. Como resumió con una frase que sintetiza toda su intervención:

«La discapacidad no la tenemos nosotros, la tiene el mundo que no se ha adaptado», afirmó Moral.

Herrán cerró la conversación insistiendo en que derribar esas barreras no beneficia solo a las personas con discapacidad, sino a todas las personas de su entorno, y a las propias empresas, que ganan en competitividad al descubrir y retener un talento que hasta ahora ha quedado sistemáticamente fuera de su alcance.

Autor

Artículos relacionados