Cómo la alta dirección impulsa una fuerza laboral inclusiva y preparada para el futuro

Si las instituciones definen el marco, son las organizaciones —y en particular sus equipos directivos— quienes tienen que traducirlo en acción. Esa fue la premisa de una de las conversaciones más estratégicas del Forética Social Business Forum: un diálogo sobre el papel del liderazgo en la transformación del talento y el empleo, moderado por Germán Granda, Director General de Forética.

Raúl Sánchez Díaz, CEO de ManpowerGroup España, y Virginia Carcedo Illera, Secretaria General de la Fundación ONCE, aportaron dos perspectivas complementarias: la de una empresa global especializada en soluciones de talento y la de una de las organizaciones de referencia en inclusión laboral en España.

Liderazgo que anticipa: de la reactividad a la estrategia

Uno de los hilos conductores de la conversación fue el cambio de posición que se espera de la Alta Dirección ante la transformación del mercado laboral. Ya no basta con gestionar el talento desde una perspectiva reactiva —contratando cuando hay vacantes, formando cuando hay brechas evidentes—. El liderazgo que se necesita hoy es el que anticipa, el que identifica con antelación qué competencias serán críticas, qué colectivos pueden quedar descolgados y qué inversiones en personas garantizarán la competitividad a medio y largo plazo.

Raúl Sánchez planteó que las empresas con mayor capacidad de adaptación son aquellas que han integrado la gestión del talento como una función estratégica, conectada directamente con la planificación de negocio. En ese modelo, los directores de recursos humanos son interlocutores clave en la mesa de decisión, no ejecutores de decisiones ya tomadas.

Inclusión como estrategia: el talento que no puede quedarse fuera

Carcedo Illera puso el foco en una dimensión que las narrativas sobre el futuro del trabajo suelen pasar por alto: la de las personas con discapacidad como reserva de talento infrautilizada. En España, hay más de 1,8 millones de personas con discapacidad en edad activa; sin embargo, su tasa de empleo sigue siendo significativamente inferior a la de la población general.

Para la Secretaria General de la Fundación ONCE, este dato no es solo una injusticia social: es una ineficiencia económica. Las empresas que no trabajan activamente por construir entornos laborales inclusivos están renunciando a talento, a diversidad cognitiva y a capacidad de innovación. Y las que lo hacen bien —con estrategias de inclusión integradas en el negocio, no añadidas como parche— cosechan beneficios medibles en engagement, retención y reputación.

Una fuerza laboral preparada para el futuro: el reto compartido

La conversación concluyó con un mensaje de corresponsabilidad: construir una fuerza laboral inclusiva y preparada para el futuro no es tarea de un solo actor. Requiere la colaboración de empresas, instituciones, organizaciones del tercer sector y de la propia sociedad. Y requiere liderazgos que estén dispuestos a ir más allá del corto plazo, que tengan la convicción de que invertir en las personas no es un gasto sino la inversión con mayor retorno para cualquier organización.

Forética continúa apoyando este proceso a través de iniciativas como Jobs 2030 y desde el Clúster de Impacto Social, generando conocimiento, herramientas y espacios de diálogo que ayuden a las empresas socias a liderar con ambición y con datos.

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