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La naturaleza está en peligro. En la actualidad, el 75% de la superficie terrestre se encuentra alterada de manera severa y el 25% de las especies de animales y plantas están amenazadas (IPBES[1], 2019).

Y es que la pérdida de capital natural no sólo conlleva la desaparición de especies y ecosistemas, sino que se traduce también en la escasez de los servicios que éstos nos ofrecen: alimentos, materias primas, regulación del clima, abastecimiento de agua, capacidad de almacenamiento de carbono o el valor cultural, entre otros. Esta transformación de los servicios pone en riesgo nuestra calidad de vida y el sistema empresarial y económico, tal y como los conocemos.

Pero, ¿por qué es tan relevante la pérdida de capital natural?

Según las predicciones, la pérdida de biodiversidad y de ecosistemas conlleva, además de un reto ambiental sin precedentes, un atraso en la consecución del 80% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esto implica que los avances realizados, para acabar con los principales retos sociales o económicos, están en juego por no haber gestionado durante siglos de manera adecuada el impacto humano sobre la naturaleza.

 

 

El sector empresarial es cada día más consciente de su dependencia directa del capital natural, especialmente aquellos sectores como la agricultura y la ganadería en los que la relación parece clara, pero, ¿qué ocurre con aquellos sectores en los que el vínculo no es tan evidente?

Todas las empresas, independientemente del sector al que pertenezcan, están relacionadas con la naturaleza, tanto desde el punto de vista de dependencia como de impacto. Es por ello que una inadecuada gestión del impacto sobre el capital natural puede suponer riesgos operativos, financieros, reputacionales o de mercado para el sector privado.

Pero no todo son malas noticias. Existen numerosas oportunidades de negocio con la naturaleza vinculadas a la innovación en los productos y servicios, la mitigación y adaptación al cambio climático (a través de las soluciones basadas en la naturaleza), generar nuevos flujos de financiación provenientes de inversiones sostenibles o mejorar la retención y atracción del talento.

El año 2020 se presenta como una gran oportunidad para la naturaleza por el gran número de hitos importantes que van a tener lugar. Al igual que ocurrió en la COP 21 con el Acuerdo de París, en la COP 15 sobre Biodiversidad que tendrá lugar en China en el mes de octubre, se espera la creación de un marco actualizado de referencia para la lucha contra la pérdida de biodiversidad y capital natural con objetivos y compromisos nacionales, idealmente, alineados con la ciencia.

Será también durante el próximo año cuando se revisen las metas ambientales de la Agenda 2030 y cuando tendrá lugar el Congreso Mundial de la Naturaleza organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en el que se abordará la situación actual y las soluciones para frenar la pérdida de biodiversidad.

Asimismo, cabe destacar que la Comisión Europea, que acaba de presentar su Pacto Verde Europeo, tiene prevista la creación de una Estrategia de Biodiversidad 2020 entre otras muchas acciones, que serán apoyadas con un Plan de Inversiones sostenibles de un billón de euros. De esta manera, la naturaleza cobrará relevancia en la toma de decisiones de negocio.

Desde Forética, llevamos varios años trabajando con las empresas en la integración del capital natural y la biodiversidad dentro de su gestión y estrategia empresarial. Con el objetivo de ampliar nuestro impacto, somos socios estratégicos de la IEEB[2] y formamos parte de varias coaliciones globales como Business for Nature o la Natural Capital Coalition. Estas coaliciones ayudan a crear un ecosistema de conocimiento entre diferentes organizaciones y facilitan a las empresas la identificación del business case y el establecimiento de compromisos que favorezcan la acción empresarial para la protección de la naturaleza.

El desafío al que nos enfrentamos con la naturaleza es grande pero también lo son las oportunidades empresariales asociadas y la necesidad de acción urgente desde todos los ámbitos. Desde Forética, seguiremos muy de cerca, durante el próximo año 2020, la agenda global de biodiversidad y capital natural, trasladando estos avances y ayudando a las empresas a entender la clara relevancia de esta temática.

[1] Iniciativa Española de Empresa y Biodiversidad

[2] Plataforma Intergubernamental científico-normativa sobre la diversidad biológica y loa servicios de los ecosistemas