El futuro del negocio depende también del futuro de los territorios donde operamos

Hablamos con Carmen Gómez-Acebo, Directora de Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia, sobre cómo la sostenibilidad ha pasado de función de apoyo a eje estratégico del negocio. Gómez-Acebo repasa la gestión hídrica que ha permitido devolver el 162% del agua utilizada, el reto de descarbonizar una cadena de valor donde el 95% de las emisiones son de alcance 3, y por qué la resiliencia de los territorios y las comunidades es indisociable de la competitividad de la compañía a largo plazo.

La sostenibilidad ya no es solo un aspecto de vuestro modelo, sino un eje estratégico del negocio. ¿Cómo se traduce esto en cambios reales en la forma en que competís en el mercado? ¿Dónde estáis viendo un mayor impacto en la demanda de clientes y consumidores por soluciones más sostenibles, y cómo se refleja esto en rentabilidad y acceso a nuevos segmentos? 

Hace unos años la sostenibilidad tendía a entenderse como una función de apoyo al negocio. Hoy ya no. En CCEP forma parte de nuestra estrategia de negocio, de cómo tomamos las decisiones y de cómo operamos. Esto nos permite asegurar la competitividad futura de la compañía. 

Los grandes retos ambientales —el cambio climático, el agua, la circularidad o la protección de la naturaleza— son también retos de negocio. Si queremos seguir creciendo y generando valor compartido en los territorios, necesitamos garantizar el acceso a materias primas, construir una cadena de suministro más resiliente y responder a unas expectativas cada vez mayores de clientes, consumidores y administraciones. Por eso la sostenibilidad se integra en nuestra estrategia empresarial, y se tiene en cuenta en todas nuestras decisiones, desde compras y operaciones hasta cómo invertimos. 

Además, estamos viendo que nuestros clientes integran cada vez más criterios de sostenibilidad en sus decisiones y expectativas hacia la cadena de valor. En ese contexto, CCEP forma parte del alcance 3 de muchos de ellos, por lo que avanzar en ámbitos como los envases reutilizables, la eficiencia energética o la reducción de emisiones no solo es relevante para nuestro propio negocio, sino también para ayudarles a progresar en sus objetivos. Ya no se trata solo de vender un producto, sino de demostrar cómo se ha producido y qué impacto tiene a lo largo de toda la cadena. 

Nuestra estrategia This is Forward responde a una visión clara: ejecutar la sostenibilidad como una parte inseparable del negocio para seguir creciendo de una manera resiliente y generar valor económico, ambiental y social al mismo tiempo. 

El agua es un pilar crítico: habéis conseguido devolver el 162% del agua utilizada. ¿Cómo estáis anticipando los riesgos de escasez y garantizando la resiliencia de vuestras operaciones, especialmente en territorios con una presión hídrica creciente? 

El dato del 162,2% es importante, pero para nosotros casi diría que es la consecuencia de una forma de entender la gestión del agua. 

El agua es nuestro principal ingrediente y, por tanto, garantizar su disponibilidad y la salud de las cuencas donde operamos es una cuestión que afecta a la continuidad del negocio, además de a los territorios. Por eso trabajamos con un enfoque integral que combina tres líneas de actuación: proteger las fuentes de agua, reducir y optimizar el consumo en nuestras operaciones y devolver agua a la naturaleza a través de proyectos de restauración y reposición. 

Lo más relevante es que no esperamos a que aparezcan los problemas. Todas nuestras plantas realizan evaluaciones periódicas de vulnerabilidad hídrica y cuentan con planes específicos de protección de las fuentes de agua. Esto nos permite anticipar riesgos, priorizar inversiones y adaptar las soluciones a la realidad de cada territorio, porque la situación hídrica no es la misma en Sevilla que en Tenerife, en Barcelona o en A Coruña. 

Esto nos lleva trabajar junto a administraciones públicas, organizaciones ambientales, universidades y gestores de cuenca para impulsar proyectos que mejoran la disponibilidad y la calidad del agua más allá de nuestras propias instalaciones. Iniciativas de restauración de humedales, regeneración de acuíferos, modernización de infraestructuras o apoyo a una agricultura más eficiente forman parte de esa estrategia. 

Cuando contribuimos a que una cuenca sea más saludable, protegemos nuestra actividad y la de agricultores, comunidades locales y otros sectores que dependen del mismo recurso. Esa es la manera en la que entendemos la gestión del agua: como una inversión en el futuro del territorio y, al mismo tiempo, en el futuro de nuestro propio negocio. 

La descarbonización es uno de vuestros grandes retos estratégicos. ¿Cómo entendéis la innovación como una palanca de competitividad para avanzar en la reducción de emisiones, tanto en vuestras operaciones como en la cadena de valor? ¿Qué papel está jugando la colaboración con proveedores y otros actores del ecosistema para acelerar esta transformación? 

La descarbonización también es una cuestión de competitividad y de resiliencia del negocio. En nuestro caso hay un dato que explica muy bien dónde está el reto: cerca del 95% de nuestras emisiones son de alcance 3, es decir, se generan fuera de nuestras operaciones directas, en ámbitos como los envases, los ingredientes, el transporte o la refrigeración. Eso significa que la descarbonización no depende solo de lo que hagamos dentro de nuestras fábricas; depende de la capacidad de innovar y avanzar junto a nuestros proveedores, clientes y otros socios estratégicos. 

La innovación nos permite precisamente acelerar esa transformación. Lo vemos en la electrificación y eficiencia de nuestras operaciones, en soluciones logísticas más sostenibles o en nuevas tecnologías para refrigeración y distribución. También en iniciativas como CCEP Ventures, nuestro vehículo de inversión en innovación, que nos permite explorar y apoyar soluciones emergentes con potencial para acelerar la descarbonización en ámbitos clave de nuestra cadena de valor. Son avances que reducen emisiones, pero que también mejoran la eficiencia operativa y preparan a la compañía para competir en el largo plazo. 

Y todo esto requiere colaboración. Ninguna empresa puede descarbonizar una cadena de valor tan compleja por sí sola. Por eso trabajamos con proveedores para mejorar la trazabilidad, impulsar el uso de energías renovables y desarrollar conjuntamente soluciones que beneficien a todos. Esa forma de trabajar es la que nos permite convertir un gran reto colectivo en una oportunidad de innovación y crecimiento compartido.

¿Qué aprendizajes destacaríais sobre cómo convertir la gestión de un recurso crítico, como el agua, en una ventaja competitiva y no solo en una estrategia de gestión del riesgo? 

Creo que el principal aprendizaje es que la gestión del agua deja de ser una cuestión exclusivamente operativa cuando empiezas a entender que el futuro del negocio depende también del futuro de los territorios donde operas. 

Durante mucho tiempo, las empresas han abordado el agua desde una lógica de eficiencia y cumplimiento. Eso sigue siendo imprescindible, pero en Coca-Cola siempre hemos sabido que no es suficiente. Si queremos garantizar la disponibilidad de este recurso dentro de diez o veinte años, tenemos que contribuir también a la salud de las cuencas, a la resiliencia de los ecosistemas y a la capacidad de adaptación de las comunidades que comparten ese mismo recurso. 

En ese sentido, hablar de resiliencia hídrica implica ir un paso más allá: no se trata solo de reducir el consumo de agua dentro de nuestras operaciones, sino de trabajar para que los entornos en los que estamos presentes estén mejor preparados ante fenómenos cada vez más frecuentes, como sequías prolongadas, variabilidad climática o tensiones en el acceso al agua. La ventaja competitiva aparece cuando esa visión se integra en la estrategia de negocio, porque permite anticipar riesgos, proteger la actividad a largo plazo y generar confianza en el territorio. 

Otro aprendizaje importante es que la anticipación marca la diferencia. Analizar los riesgos hídricos, incorporar criterios científicos en la toma de decisiones e invertir antes de que aparezcan los problemas resulta mucho más eficaz que reaccionar cuando ya existe una situación de escasez. En Coca-Cola llevamos más de 20 años trabajando en gestión sostenible del agua y ese trabajo y visión preventiva nos ayuda a reducir incertidumbre, fortalecer nuestra cadena de suministro y planificar el crecimiento con mayor seguridad. 

Y, por último, hemos aprendido que el impacto se multiplica cuando trabajas en alianza. Los proyectos de restauración de humedales, modernización de infraestructuras hídricas, regeneración de acuíferos o impulso de una agricultura más eficiente solo son posibles gracias a la colaboración con administraciones públicas, organizaciones ambientales, universidades y otros actores del territorio. 

Al final, proteger este recurso no solo garantiza la continuidad de nuestras operaciones; también fortalece la relación con las comunidades, genera valor compartido y construye un negocio mucho más resiliente, competitivo y preparado para el futuro. 

¿Cómo estáis conectando vuestra transformación hacia un modelo más sostenible con la relación con el territorio y las comunidades donde operáis vuestras plantas embotelladoras? 

En Coca-Cola Europacific Partners estamos convencidos de que el crecimiento de una empresa solo es viable y sostenible si también lo es el de los territorios en los que estamos presentes. No concebimos el éxito del negocio desligado del bienestar de las comunidades con las que compartimos recursos y en las que generamos empleo y oportunidades. 

Por eso, aunque nuestra estrategia es global, nuestra actuación es profundamente local y la adaptamos a las necesidades del territorio sin perder de vista los objetivos y compromisos que hemos asumido. Estos deben ser realistas y tener en cuenta la realidad de cada territorio. 

Esta conexión va también mucho más allá. Estamos convencidos de que una empresa líder tiene la responsabilidad de contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades donde opera. Programas como GIRA Jóvenes, GIRA Mujeres, Hostelería #PorElClima o Mares Circulares buscan precisamente generar valor en los territorios. A través de ellos generamos conciencia, conocimiento y oportunidades de desarrollo. Se trata de impulsar y trabajar para que no solo nuestro negocio sea cada vez más resiliente, sino también las comunidades.

Esta entrevista forma parte de la cobertura previa a ESG Spain 2026 – Corporate Sustainability Forum, el evento anual de referencia en sostenibilidad empresarial en España, organizado por Forética. El 10 de septiembre celebramos la decimocuarta edición de esta cita ineludible para directivos y expertos en sostenibilidad, que tendrá lugar en la Real Fábrica de Tapices (Madrid) y reunirá a líderes de opinión nacionales e internacionales para abordar las principales tendencias en el ámbito social, ambiental y de buen gobierno.




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