Dos visiones políticas, un objetivo común: sostenibilidad y competitividad en el centro del debate empresarial

El evento de presentación del Informe de Tendencias y claves ESG 2026 contó también con una conversación enriquecedora entre Juan Diego Requena, Coordinador de Energía y Sostenibilidad del Partido Popular, y María Luisa García Gurrutxaga, diputada del Grupo Parlamentario Socialista y portavoz en la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo. La sesión, moderada por Natalia Montero, Directora de Asuntos Públicos de Forética, mostró un inusual y valioso punto de encuentro: ambas fuerzas políticas coinciden en la relevancia estratégica de la sostenibilidad para la competitividad empresarial y la cohesión social.

Montero abrió el diálogo destacando que tanto Requena como García Gurrutxaga representan visiones complementarias que integran en su actividad parlamentaria los mismos retos que Forética analiza en sus informes: transición energética, políticas sociales, empleo, competitividad industrial y desarrollo regional.

El enfoque del Partido Popular: pragmatismo, competitividad y regulación eficaz

Interpelado sobre las prioridades ambientales y competitivas de cara a 2026, Juan Diego Requena comenzó reconociendo la labor de Forética y la relevancia de incorporar criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en la estrategia empresarial.

Recordó que el Partido Popular fue el impulsor de hitos históricos en política ambiental:

  • La creación del primer Ministerio de Medio Ambiente hace 20 años.
  • La firma del Protocolo de Kioto.
  • El respaldo al Acuerdo de París.

Según Requena, estos hitos muestran que la sostenibilidad “forma parte del ADN político” del PP. También defendió que una regulación ambiental exigente refuerza la competitividad empresarial, citando al economista Michael Porter: “cuando se obliga a las empresas a optimizar recursos y reducir consumos, acaban siendo más eficientes, y por tanto más competitivas”.

De cara al futuro inmediato, Requena enumeró cinco prioridades programáticas:

  1. Neutralidad climática sí, pero con objetivos realistas: apoyo a 2050, pero rechazo a fijar metas intermedias para 2040 sin atender a los datos nacionales de emisiones.
  2. Revisión del impacto del ETS2, especialmente en sectores como turismo, automóvil e industrias intensivas en energía.
  3. Reciprocidad estricta en tratados comerciales: mismos estándares ambientales, laborales y de bienestar animal para terceros países.
  4. Neutralidad tecnológica: “más tecnología y menos ideología”, como vía para asignar recursos con eficiencia.
  5. Pragmatismo regulatorio: apoyar la sostenibilidad sin comprometer la supervivencia de sectores estratégicos ni aumentar vulnerabilidades sociales como la pobreza energética.

Cerró su intervención subrayando que el Partido Popular “estará siempre donde haya responsabilidad, sentido común y defensa de la competitividad”.

La visión del Partido Socialista: transición ecológica inclusiva y creación de empleo de calidad

Por su parte, María Luisa García Gurrutxaga situó el acento en la dimensión social de la transición sostenible. Reivindicó que las políticas de sostenibilidad y energía impulsadas por el Gobierno “están reforzando la competitividad de las empresas españolas”, convirtiéndose también en un atractivo para la inversión extranjera, especialmente en industrias intensivas.

Para García Gurrutxaga, la transición ecológica debe tener tres principios:

  • No dejar a nadie atrás.
  • Responder a la emergencia climática con responsabilidad.
  • Aprovechar las herramientas existentes: energías renovables, economía circular, ecodiseño y formación.

Sostuvo que “competir no es producir barato, sino producir mejor”, vinculando competitividad con eficiencia e innovación. Asimismo, destacó un dato especialmente relevante:

  • Desde 2020, España registra el mayor crecimiento de productividad de los últimos 30 años.

En relación con el empleo, subrayó que:

  • El paro ha bajado del 10% por primera vez en dos décadas.
  • En 2025 se crearon más de 600.000 puestos de trabajo.
  • Los empleos que más crecen son los vinculados a sectores digitales, verdes y energéticos.
  • Un 18% de los trabajadores desempeña ya funciones relacionadas con sostenibilidad.

En materia educativa, defendió la importancia transformadora de la Formación Profesional, destacando:

  • Su aumento del 32% en matrículas.
  • La incorporación de un módulo obligatorio de “sostenibilidad aplicada al sistema productivo” en todos los grados.
  • La colaboración público-privada como motor de la FP Dual.

Para García Gurrutxaga, la educación es “la herramienta más poderosa para reducir brechas, crear igualdad de oportunidades y preparar a las nuevas generaciones para los empleos del futuro”.

Puntos de coincidencia: diálogo, empleo verde y colaboración público-privada

Tras un intercambio final, Requena complementó la visión socialista con cuatro prioridades:

  • Reducir burocracia para no excluir a pymes de la economía verde.
  • Activar políticas públicas eficaces para restauración de ecosistemas y uso eficiente de energía y recursos.
  • Reducir disparidades territoriales mediante políticas municipales y uso de datos e inteligencia artificial.
  • Reforzar mecanismos contra la pobreza energética con modelos más simples y automáticos.

García Gurrutxaga, a su vez, insistió en que la economía española no solo crece, sino que crea empleo vinculado a la sostenibilidad, y que la colaboración entre empresas y administraciones será determinante para seguir avanzando.

Una conclusión inspiradora: más consenso del que parece

Cerrando la conversación, Natalia Montero destacó un mensaje clave:

“Ambos tenéis muchos más puntos de coincidencia que diferencias en materia de sostenibilidad. Y eso, en el contexto actual, ya es un gran titular”.

Lo que comenzó como un diálogo entre dos visiones políticas distintas terminó evidenciando un terreno común: la sostenibilidad es ya un eje estructural de la economía, de la sociedad y del futuro del empleo.

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