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	<title>Raquel Suárez, autor en Forética</title>
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	<title>Raquel Suárez, autor en Forética</title>
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		<title>Al mal tiempo… Sostenibilidad: Lo que estamos aprendiendo de la crisis del Covid-19</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Raquel Suárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 13:53:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No hay mal que por bien no venga», podría ser una bonita forma de resumir la gestión de esta crisis sanitaria a nivel global por parte de un gran grupo de organizaciones y profesionales en la lucha diaria contra la crisis del Covid-19. Datos fatales que, por desgracia, no hacen más que aumentar día tras día y que nos generan cada vez más ansiedad, el miedo ya instalado en todos los niveles de la sociedad y, además, nos dicen que nos queda lo peor… Pero ante este panorama de incertidumbre y desesperación es importante mantener la calma y ver más allá. Durante estos días de confinamiento, el tráfico de grandes ciudades como Madrid y Barcelona se ha reducido en torno a un 60%, la demanda energética también ha caído y el precio del crudo, por supuesto, también lo ha hecho. Todo esto tiene dos lecturas: el descenso inevitable de la contaminación, situándose en mínimos históricos; y la aportación de empresas, como Naturgy, que, en este contexto no muy favorable, declara que proporcionará luz y gas gratis a los hoteles y residencias que cedan sus instalaciones para luchar contra el coronavirus. Estos días que llevamos confinados han provocado, también, un descenso de las emisiones de CO2 y, paradójicamente, esto nos está dando un respiro, oxígeno limpio, ¡por fin! Y no sólo a nosotros, también al planeta. Esto constituye solo una pista de lo que somos capaces en caso de una posible catástrofe de mayor calado, con peores consecuencias, si cabe, como podría llegar a ser la provocada por el cambio climático, según lleva años vaticinando la comunidad científica y los modelos climáticos. Con este panorama global, muchas empresas se han visto obligadas a realizar una regulación temporal de empleo (ERTE); otras organizaciones han dado vacaciones a sus empleados; algunas han anunciado un suplemento salarial mientras dure esta crisis; y otras se han adaptado a la perfección tomando medidas de teletrabajo. Y me pregunto: ¿Podríamos estar asistiendo a un cambio en el modelo de organización? ¿Hemos aprendido del pasado y estamos aplicando modelos de reestructuración más responsables que los de entonces? Una pionera en este sentido es la norma SGE 21 de Forética, la cual introduce entre sus requisitos el de “Reestructuración responsable”, mediante el cual impulsa a las organizaciones a “tener en cuenta las necesidades, intereses y demandas de las partes afectadas por el proceso, reduciendo, en la medida de lo posible, los impactos negativos asociados”. Y la respuesta a mis preguntas, parece que muchas empresas ya lo estuvieran poniendo en práctica ante la posible declaración de una nueva crisis. Esta alarma provocada por encontrarnos posiblemente ante una situación al menos parecida a la vivida a partir del año 2008, ha sacudido también a los mercados financieros y la reacción nos ha traído actuaciones empresariales nunca vistas. La congelación del precio de las acciones hasta que pase la crisis, como ha declarado Inditex, o líneas de crédito preconcedidos para pymes y autónomos por un total conjunto de 100.000 millones, en el caso de las grandes entidades financieras. De igual manera, las grandes empresas suministradoras de luz y gas han tomado como medida permitir a sus clientes subir la potencia contratada y beneficiarse a su vez en la factura. En definitiva, iniciativas que muestran cómo la sostenibilidad y la responsabilidad social de las empresas va cobrando protagonismo en el entorno empresarial y a su vez, va calando en los mercados financieros a nivel global. Y es que, siguiendo con el refranero español, tan sabio y lleno de recursos: «al mal tiempo, buena cara». Y a pesar de esta situación tan excepcional, catastrófica y sin precedentes que nos ha traído el coronavirus, vemos que todo esto nos hace mejores, saca lo mejor de nosotros, nos demuestra la resiliencia de las grandes, medianas y pequeñas compañías de nuestro país. De nuevo, viendo ya de lo que somos capaces, ojalá sigamos poniéndolo en valor y, tras acabar con este maldito virus, acabemos también con nuestro otro gran enemigo global: el cambio climático. Este artículo fue publicado inicialmente en www.soziable.es el 24 de marzo de 2020. Puedes verlo aquí</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2020/03/al-mal-tiempo-sostenibilidad-lo-que-estamos-aprendiendo-de-la-crisis-del-covid-19/">Al mal tiempo… Sostenibilidad: Lo que estamos aprendiendo de la crisis del Covid-19</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>El papel de las ciudades en la adaptación al cambio climático</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2019/02/el-papel-de-las-ciudades-en-la-adaptacion-al-cambio-climatico/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-papel-de-las-ciudades-en-la-adaptacion-al-cambio-climatico</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raquel Suárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Feb 2019 09:11:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No nos deberían sorprender ya las predicciones que estiman que, para el año 2050, cerca del 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas y ciudades. De hecho, desde el año 2011 se vienen observando flujos de las zonas rurales a los núcleos urbanos. Se espera que esta tendencia continúe y aumente con el incremento de la población mundial. Esto se hace más evidente en países en desarrollo, donde las urbes y las ciudades se encuentran en pleno auge. En este contexto, es de esperar que las ciudades jueguen un papel fundamental en lo que a cambio climático se refiere. Ya se posicionan como las generadoras del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta. Pero no todo iba a ser negativo. Las ciudades tienen algo muy importante, y es que presentan un potencial enorme para convertirse en un agente clave en la lucha contra el cambio climático. Y se debe a la elevada disponibilidad de recursos, infraestructuras, servicios y capital económico y social con los que cuentan. Ante esta situación, las ciudades han de considerarse como un aliado clave contra el cambio climático. Pero, ¿qué es el cambio climático y cómo nos afecta? Puede definirse de forma sencilla como la variación del clima a nivel global. El cambio climático es sinónimo de aumento de temperaturas, cambios en el régimen de precipitaciones u ocurrencia de fenómenos climáticos extremos, entre otros. Todos estos efectos, si bien se evidencian en la actualidad, se prevé, y así lo reflejan los estudios, que se incrementen durante los próximos años, produciéndose de forma paulatina un aumento en la severidad, ocurrencia y periodicidad de los mismos. Según el Informe de Riesgos Mundiales del Foro Económico Mundial, en 2019 los eventos climáticos extremos, el fracaso de las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático y los desastres naturales son los tres riesgos más probables en los próximos diez años. Estos riesgos, combinados con el aumento de la población de las ciudades, hacen que cada vez más personas sean vulnerables a los efectos del cambio climático. Por tanto, ¿cómo podemos hacer frente al cambio climático como sociedad? Existen ya dos tipos de estrategias puestas en marcha por varios países a nivel global. Por un lado, las estrategias de mitigación centradas, por ejemplo, en la reducción de las fuentes de emisión y que requieren de una coordinación a nivel internacional. Y por otro lado, las medidas de adaptación que buscan ajustar y adaptar las infraestructuras y servicios, mitigando los daños y explotando las oportunidades que presentan y se implementan a nivel nacional o subregional. Es importante señalar que ambas estrategias son complementarias y necesarias entre sí. Estamos asistiendo a un momento histórico y sin precedentes en relación al posicionamiento global sobre las consecuencias del cambio climático y la necesidad de acción inmediata. El Acuerdo de Paris en 2015 marcó la agenda global en este sentido. Y a nivel nacional, el Ministerio de Transición Ecológica puso en marcha en 2013 el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC). Este es el marco de referencia para la coordinación entre las Administraciones Públicas en lo relativo a la evaluación de impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático. Estrategias para superar los potenciales efectos La adaptación al cambio climático constituye un reto para numerosas áreas de responsabilidad pública. Y requiere un conocimiento permanentemente actualizado sobre los potenciales efectos que se pueden producir a nivel nacional, regional y local, así como sobre las estrategias más recomendables para abordarlos con éxito. La realidad es que las administraciones locales cuentan con una amplia capacidad de decisiónen lo que respecta a muchos de los sectores clave relacionados con el cambio climático. Desde la planificación de los usos del suelo y las infraestructuras locales, hasta la selección de los materiales que han de configurar los espacios públicos. Además, la colaboración público-privada es imprescindible para llegar a crear un ecosistema urbano innovador y con un enfoque efectivo hacia la creación de soluciones, ya que el sector empresarial, que a su vez es responsable de muchas de las emisiones de gases de efecto invernadero, cuenta con múltiples soluciones innovadoras y sostenibles que pueden permitir a las ciudades adaptarse al cambio climático de una forma más eficiente. Nos encontramos en el momento preciso para adoptar medidas urgentes y poner en marcha acciones colaborativas. La falta de recursos a la que se enfrenta el planeta, sumada al incremento poblacional que, según la Organización de las Naciones Unidas alcanzará los 10 billones de personas en el año 2050 (triplicando los valores de 1950) y al aumento de la demanda de recursos, hace que la situación sea cada vez más insostenible si no se toman medidas de urgencia. Las herramientas para el cambio en las ciudades En este sentido, Forética está llevando a cabo el proyecto Caja de herramientas para la adaptación al cambio climático en las ciudades, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica. Como primer hito del mismo, ha realizado un webinaranalizando el contexto y la importancia de las ciudades en la adaptación al cambio climático. En él pone el foco en los riesgos y oportunidades que presentan las mismas (puedes consultar la grabación aquí). El contenido de dicho webinar se podrá ampliar en el “Informe diagnóstico de riesgos y oportunidades de la adaptación al cambio climático en las ciudades españolas”. Este se publicará próximamente junto con un argumentario sobre adaptación al cambio climático específicamente dirigido a ayuntamientos. Todo ello con un objetivo clave: hacer transversal el conocimiento y orientar a la acción en materia de cambio climático entre las distintas áreas o departamentos de las administraciones locales para influir en la toma de decisiones y desarrollo de políticas, y una colaboración a su vez más fluida con sus distintos grupos de interés. Este texto fue publicado inicialmente en i-ambiente Puedes leerlo aquí</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2019/02/el-papel-de-las-ciudades-en-la-adaptacion-al-cambio-climatico/">El papel de las ciudades en la adaptación al cambio climático</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>Derechos Humanos y debida diligencia</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2018/12/derechos-humanos-y-debida-diligencia/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=derechos-humanos-y-debida-diligencia</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raquel Suárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Dec 2018 18:22:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Antes de nada, conviene aclarar qué es la debida diligencia aplicada a los derechos humanos. Se trata de una revisión de los procesos de una compañía y su adecuación a la normativa nacional e internacional en materia de derechos humanos, analizando cuáles son sus impactos y riesgos tanto en su operativa, como a lo largo de toda su cadena de suministro. El marco de la debida diligencia asociada a los derechos humanos, tal y como se entiende actualmente, se define a través de estos tres hitos importantes: La Declaración Universal de los Derechos Humanos del año 1948, marca un antes y un después en un tema fundamental para la humanidad y que, 60 años después sigue siendo material para las empresas tanto públicas como privadas, operen en el país en el que operen. La publicación en el año 2011 de los Principios Rectores de Naciones Unidas fue un hito muy importante y establece tres pilares (Protección, Respeto y Remediación) como marco de actuación para prevenir e identificar los impactos negativos de las actividades de las organizaciones sobre los derechos humanos. A nivel nacional, (i) la publicación del Plan de Acción Nacional de Empresas y Derechos Humanos que tiene como objetivo aplicar los Principios Rectores de Naciones Unidas y (ii) la inclusión de un requisito específico en la normativa de divulgación no financiera para que las empresas informen sobre su gestión de los derechos humanos. Desde Forética apostamos por la consideración de los derechos humanos como un aspecto fundamental a tener en cuenta en la gestión de cualquier organización y, muestra de ello es que, en la revisión de la norma SGE 21 realizada en 2017, se incluyó este aspecto en el punto 6.2.1 de la misma, requiriendo un modelo de gestión de los derechos humanos a todas aquellas organizaciones que se quieran certificar. Y en este sentido, es importante también destacar otro hito del año 2018, que es la publicación de la Guía sobre Diligencia Debida de la OCDE, en la que se explica cómo abordar la debida diligencia en las empresas, organizaciones públicas y ONG, incluyendo los derechos humanos como materia fundamental. Esta guía trata de establecer los puntos fundamentales para llevar a cabo un proceso de debida diligencia, evitando los riesgos inherentes a su operativa y facilitando la identificación de oportunidades, además de reducir la exposición a los riesgos sistémicos. Además, la guía incluye varios ejemplos ilustrativos que pueden resultar muy útiles a las empresas a la hora de comenzar este proceso. Por último, destacar todo el trabajo y esfuerzo realizado por parte de nuestros partners internacionales World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) y CSR Europe en torno a la divulgación, apoyo y asesoramiento a las empresas y organizaciones en materia de derechos humanos a través de sus iniciativas globales Business Human Rights y Source for good: Advancing the human rights and sustainability agenda in global value chains, respectivamente. En línea con nuestra misión, desde Forética trasladamos al contexto español los resultados de estas iniciativas, con el fin de que las empresas y organizaciones integren los derechos humanos como elemento transversal en su gestión. &#160;</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2018/12/derechos-humanos-y-debida-diligencia/">Derechos Humanos y debida diligencia</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>El valor del largo plazo</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2018/07/el-valor-del-largo-plazo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-valor-del-largo-plazo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raquel Suárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jul 2018 08:11:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Los mercados valoran cada vez más la ‘habilidad’ de pensar de forma anticipada en los gestores de las compañías», escribe Raquel Suárez, project manager de Forética, en esta tribuna para Circle. Tener en cuenta el valor del largo plazo a la hora de tomar las decisiones estratégicas de una compañía tiene cada vez más peso a la hora de medir la excelencia en la gestión de los CEO. Y no es que esto sea solamente un mantra empresarial, sino que el mismísimo Larry Fink, fundador, presidente y consejero delegado de BlackRock, en su carta a los CEO lanzada en enero de 2018, ya trasladaba la importancia de que las empresas expliquen sus planes y estrategias a largo plazo a los inversores en este momento particularmente crítico. En este sentido, los mercados valoran cada vez más la «habilidad» de pensamiento en el largo plazo de los gestores de las compañías. En el desarrollo de este enfoque cobra especial importancia el hecho de tener en cuenta la integración de los aspectos ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG), tanto en la estrategia y toma de decisiones de la compañía como en los mensajes que se quieren lanzar a todos los grupos de interés. En nuestro reciente estudio El valor de la Gobernanza: Incrementando el retorno a través de la gestión extra financiera, se pone de manifiesto cómo la información ASG publicada por la compañía puede ser un antídoto muy efectivo contra el cortoplacismo. Esto se debe a que la integración de aspectos de sostenibilidad en la estrategia de negocio demuestra inevitablemente una visión a largo plazo. De esta forma, también se pone en valor la magnitud del impacto financiero que puede provocar la falta de gestión de estos aspectos ASG en la toma de decisiones. Muestra de ello son los 52 shocks ASG más recientes analizados en el estudio, que generaron pérdidas superiores a 600.000 millones de dólares a las compañías y a sus inversores. Además, aquellas organizaciones con esta visión y habilidad son más rentables, tal y como se describe en el reciente estudio Measuring the Economic Impact of Short-termismdesarrollado por McKinsey Global Institute en 2017. En él se demuestra que las compañías con vocación de largo plazo generan unos ingresos un 47% superiores al resto de empresas y un 36% en incremento de beneficios, y también invierten más en I+D y activos productivos y generan, de media, 12.000 puestos de trabajo más que sus competidores, entre los años 2001 y 2015. Esto se traduce en una generación de valor financiero de 7.000 millones de dólares con respecto a la media. No cabe duda, por tanto, de que la gestión e integración de los aspectos ASG en la toma de decisiones de las organizaciones es un aspecto esencial para llegar a tener una visión largoplacista que permitirá reducir la vulnerabilidad ante los riesgos de mercado. Desde Forética tenemos el firme compromiso de acompañar a las empresas hacia un modelo de gobernanza que refuerce su posicionamiento en sostenibilidad como clave para la competitividad. Artículo publicado el día 16 de julio de 2018 en la Revista Circle de Ecoembes, consulta el enlace aquí.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2018/07/el-valor-del-largo-plazo/">El valor del largo plazo</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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