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	<title>Paula Ruiz, autor en Forética</title>
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	<title>Paula Ruiz, autor en Forética</title>
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		<title>El próximo paso en la gestión empresarial del cambio climático. Riesgos y oportunidades</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Jan 2019 10:29:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El cambio climático dejó de ser, hace ya tiempo, un asunto exclusivo de grupos ecologistas, para convertirse en un desafío que impacta significativamente en la gobernanza global, en nuestro presente y en el futuro de las próximas generaciones. Ni las empresas ni los inversores son ajenos a esta tendencia. Más allá de preocuparse por los impactos que generan en el medio, algunas entidades líderes están comenzando a alzar la vista hacia un futuro un poco más lejano y comprendiendo cómo el cambio climático puede afectar a la viabilidad y sostenibilidad económica de sus negocios en el medio y largo plazo. Y es que el cambio climático es un riesgo sistemático y no diversificable que, en mayor o menor medida, de forma directa o indirecta y en un tiempo más o menos cercano, va a afectar a todas las organizaciones. Aunque hay muchas y muy diversas estimaciones al respecto, algunos expertos apuntan a que ignorar la urgencia de la acción climática puede provocar pérdidas permanentes que asciendan a cuatro veces las de la crisis económica de 2008. Dado que este posicionamiento estratégico frente al cambio climático es todavía incipiente, desde Forética hemos decidido trasladar al contexto español, a través del Clúster de Cambio Climático, las tendencias internacionales que están impulsando la transformación de cómo las empresas pueden integrar el cambio climático en su gestión. Entre las más destacadas, las recomendaciones del Task Force on Climate-Related Financial Disclosures (TCFD). En abril de 2015, los ministros de Finanzas del G20 y los gobernadores centrales le pidieron al Financial Stability Board (FSB) que promoviese la revisión e inclusión de los riesgos climáticos en el sistema financiero. En la actualidad, no se están descontando adecuadamente del precio de los activos cotizados los impactos financieros que el cambio climático podría tener sobre estos; hecho que podría afectar gravemente a los mercados financieros y, por ende, al sistema económico global. Como respuesta a esta petición, el FSB lanzó el TCFD en diciembre de 2015 con el objetivo de diseñar una serie de recomendaciones para que las organizaciones desglosen la información relacionada con el cambio climático de forma que ayuden al mercado a comprender los riesgos, oportunidades e impactos relacionados con el mismo. Abanderado por Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra y Michael Bloomberg, el TCFD publicó a mediados de 2017 una guía con el fin de apoyar y asesorar a las empresas en el ejercicio de mejorar la transparencia de su información climática e incrementar el grado de madurez de su gestión de la materia. El racional de las recomendaciones del TCFD se basa en la siguiente estructura. Por un lado, los riesgos climáticos se presentan a través de dos categorías: riesgos físicos y riesgos de transición. Los primeros hacen referencia a eventos agudos y crónicos (p.ej. inundaciones y aumento continuado de las temperaturas) y los segundos apuntan a las implicaciones de la transformación del sistema económico en un modelo bajo en carbono (políticas, desarrollos tecnológicos, hábitos de los consumidores). Por otro lado, las oportunidades climáticas están relacionadas con la eficiencia energética y de recursos, la creación de soluciones sostenibles, incentivos de mercado o la apuesta por la resiliencia climática. Por último, los impactos financieros de estos riesgos y oportunidades se materializarán en variaciones en los ingresos, costes, activos y pasivos y capital y financiación de las empresas (p.ej. cambios en la demanda de determinados productos intensivos en carbono, el precio de las materias primas, los stranded assets o el coste de la deuda). Los riesgos, las oportunidades y los impactos financieros del cambio climático Fuente: TCFD Las recomendaciones que propone el TCFD están dirigidas, especialmente, a las empresas con ingresos anuales superiores o iguales a 1.000 millones de dólares y a aquellas cotizadas o con otro tipo de instrumentos financieros cotizados en los mercados de capital. Aunque también hace énfasis en ocho sectores que podrían verse afectados de manera más significativa, en realidad, este ejercicio puede ser de gran utilidad para todo tipo de empresas. Inevitablemente, si queremos tener un reporting de calidad en el que se pueda desglosar información climática relevante para la toma de decisiones, es necesario que, previamente, las empresas empiecen a considerar el cambio climático como un asunto estratégico para su negocio. El primer paso es estructurar la gobernanza al respecto. Es necesario establecer un compromiso por parte de la alta dirección, que debería ser la última responsable de supervisar los riesgos y oportunidades climáticas. A nivel estrategia, es importante analizar las implicaciones e impactos de los mismos y llevar a cabo un análisis robusto que evalúe la resiliencia de sus estrategias frente a los diferentes escenarios climáticos. En tercer lugar, el cambio climático debería estar integrado en la función de gestión de riesgos al igual que otros riesgos tradicionalmente contemplados por las empresas como los operacionales, de crédito o de liquidez. Y, por supuesto, es imprescindible tener el aspecto más operativo cubierto: medir la huella de carbono y tener un plan de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero con métricas y objetivos ambiciosos. Otro asunto clave es el desarrollo de escenarios. Dada la incertidumbre del cambio climático en términos de tiempo y magnitud, es clave valorar las diferentes trayectorias y resultados que podrían tener las futuras consecuencias del cambio climático en el business as usual de la empresa. A pesar de su relativa complejidad, el análisis de escenarios es una herramienta comúnmente utilizada por otras áreas organizacionales de las empresas y los escenarios elaborados por la Agencia Internacional de la Energía (IEA) o el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) pueden servir como una buena herramienta. Aunque para algunos este asunto siga siendo una preocupación del futuro, en la COP24, que acaba de tener lugar en Katowice (Polonia), 415 inversores institucionales que gestionan 32 billones de dólares en activos han elaborado un manifiesto urgiendo a la acción a los gobiernos para que cumplan los objetivos del Acuerdo de París, aceleren las inversiones del sector privado hacia una economía baja en carbono y se comprometan</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2019/01/el-proximo-paso-en-la-gestion-empresarial-del-cambio-climatico-riesgos-y-oportunidades/">El próximo paso en la gestión empresarial del cambio climático. Riesgos y oportunidades</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>Ha llegado el momento de establecer una Estrategia para una Europa Sostenible en el 2030</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2018/12/ha-llegado-el-momento-de-establecer-una-estrategia-para-una-europa-sostenible-en-el-2030/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=ha-llegado-el-momento-de-establecer-una-estrategia-para-una-europa-sostenible-en-el-2030</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Dec 2018 11:17:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El horizonte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se acerca inexorablemente, sin variar el ritmo. Y aunque todavía es lejano, los que han de cambiar el paso, si es que confían en que este marco es una garantía de futuro para la ciudadanía del planeta, son los gobiernos y sus agendas. A nivel europeo, ya se ha comenzado a andar, pero todavía no existe un posicionamiento determinado desde la Comisión Europea ni directrices hacia los estados miembros sobre cómo avanzar de forma integral e integrada en el cumplimiento de la Agenda 2030. La Unión Europea necesita establecer una estrategia que le permita acreditar su liderazgo a nivel internacional en la materia. Y es algo que ya está en sus planes. La Multi-Stakeholder Platform on SDGs es un grupo de trabajo constituido en mayo de 2017 cuyo objetivo es asesorar a la Comisión Europea en la implementación de los ODS. Recientemente, ha publicado un documento consensuado de recomendaciones Europe moving towards a sustainable future , que servirá como pieza clave para elaborar el futuro documento de reflexión Towards a Sustainable Europe by 2030. Como acción prioritaria recomienda que la Unión Europea, sustituyendo a la actual Europa 2020, desarrolle una Estrategia Europa Sostenible 2030 visionaria y transformadora que guíe todas las políticas y programas y que incluya objetivos intermedios y de largo plazo que lleve la sostenibilidad de Europa más allá de la Agenda 2030. Para ello, es importante comprometerse con el cambio de modelo social y económico, priorizar acciones para “no dejar a nadie detrás”, reconocer los límites planetarios, respetar los derechos humanos y el estado de derecho y asegurar la coherencia de políticas. El documento, además, refleja una serie de recomendaciones específicas sobre cómo fortalecer las herramientas con las que cuenta la Unión Europea: La agenda para legislar mejor, Better Regulation Agenda , debería integrar de forma más robusta el desarrollo sostenible en el proceso de elaboración de políticas Los reguladores deberían utilizar más y mejor las guías de evaluación de impacto para popularizar el desarrollo sostenible Se debería establecer un ciclo de coordinación entre informes, planes y recomendaciones de desarrollo sostenible a nivel local, nacional y comunitario. Los riesgos ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG) deberían estar incluidos en el contexto financiero y presupuestarios Se deberían llevar a cabo reformas fiscales en los estados miembros, abordar la evasión fiscal corporativa y el dumping fiscal e implementar la Agenda de Acción de Addis Abeba A pesar de que la sostenibilidad debe ser tenida en cuenta de forma transversal en políticas e iniciativas, adicionalmente se desglosan recomendaciones sectoriales en cinco áreas: Consumo y producción sostenibles Inversión en investigación e innovación, personas y talento, empleabilidad e inclusión social Cambio climático y política energética Alimentación, ganadería, y uso de la tierra y Política Agrícola Comunitaria Fortalecimiento de la localización de los Objetivos Globales dando apoyo a gobiernos locales, promoviendo la Agenda Urbana de la UE y la promoción de inversiones en infraestructura más sostenible, incluidas las áreas rurales. Para dar respuesta a la urgencia de la acción, es absolutamente necesario que el desarrollo sostenible se incluya como una característica inequívoca en la forma de hacer política desde la Unión Europea. Seguiremos de cerca los avances en la materia, esperando que las recomendaciones de la Multi-Stakeholder Platform on SDGs, junto con otras en ese mismo sentido, se vean materializadas en una estrategia definitiva y de compromiso ambicioso con el desarrollo sostenible. Este texto fue publicado inicialmente el pasado 13 de noviembre de 2018 en Diario Responsable. Puedes leerlo aquí</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2018/12/ha-llegado-el-momento-de-establecer-una-estrategia-para-una-europa-sostenible-en-el-2030/">Ha llegado el momento de establecer una Estrategia para una Europa Sostenible en el 2030</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>¿Buscas el liderazgo en la lucha contra el cambio climático? Los science-based targets te pueden ayudar</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2018/11/buscas-el-liderazgo-en-la-lucha-contra-el-cambio-climatico-los-science-based-targets-te-pueden-ayudar/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=buscas-el-liderazgo-en-la-lucha-contra-el-cambio-climatico-los-science-based-targets-te-pueden-ayudar</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Nov 2018 12:31:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El compromiso del sector privado en la lucha contra el cambio climático es crítico para cumplir con los Acuerdos de París. Y para ello, es importante que las empresas se propongan metas claras y cuantificables para transitar hacia una economía baja en carbono. Existen diferentes formas de marcarse unos objetivos, desde la pura aleatoriedad a la máxima rigurosidad. Establecer unos science-based targets entra dentro de la segunda categoría, ya que implica fijar unos objetivos basados en la ciencia climática que, en la actualidad, propone limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados con respecto a las temperaturas preindustriales. Y digo en la actualidad, porque el reciente Informe Especial sobre el Calentamiento Global de 1.5 °C, publicado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y que será un input científico fundamental para la revisión de los avances por parte de los gobiernos en la COP 24, urge a considerar el escenario de limitar el aumento de temperatura global a 1.5 °C. Su principal aportación es que se necesitan cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes si se quieren impedir las consecuencias irreversibles del cambio climático[1]; muchas de las cuales se evitarían con la limitación a 1,5 °C en vez de a 2 °C[2]. Pero hasta que la comunidad internacional no diga lo contrario, la cifra que aquellos que trabajamos en materia de cambio climático tenemos más en mente es la de 2 °C. Por ello, establecer un objetivo basado en la ciencia puede ser una señal definitiva de cara al mercado y a los diferentes grupos de interés sobre nuestro compromiso climático. De esta forma estaremos yendo más allá, incluso, de la mayoría de gobiernos cuyos Compromisos Nacionales Determinados (NDC por sus siglas en inglés), no son todavía suficientemente ambiciosos y nos dejan en unas previsiones de aumento de las temperaturas de 3,2 °C para el año 2100. La iniciativa Science-Based Targets initiatives (SBTi) -que cuenta como organizaciones partner con CDP, Global Compact, World Resource Institute y WWF- propone a las entidades establecer este tipo de objetivos, es decir, trazar una hoja de ruta clara preparada para el futuro que detalle cuánto y a qué velocidad van a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. De las 498 empresas[3] de 40 países comprometidas con la fijación de un science-based target, un 36 % ya lo ha publicado. Tras la firma del compromiso y su remisión a SBTi, lo primero es conocer la situación de partida (año base y volumen de emisiones que se produjeron en el mismo). Además, se tendrá que elegir una de las seis metodologías determinadas por SBTi, que se dividen en tres categorías: términos económicos, términos absolutos y sectoriales. La propia SBTi recomienda los dos últimos, aunque la más utilizada hasta el momento, es la sectorial que cuenta con guías específicas para las siguientes tipologías de actividad: instituciones financieras, petróleo y gas, química, textil y calzado y transporte. A continuación, se definirá una hoja de ruta que incluya los objetivos de reducción de cada alcance[4], se realizará una propuesta de escenarios –identificando las variables que van a determinar la evolución de las emisiones- y se desarrollarán varios ejercicios de proyección de emisiones de GEI con la introducción de las medidas seleccionadas en cada escenario correspondiente. Una vez evaluadas las medidas iniciales, su priorización y el cálculo de las necesidades adicionales de reducción, si las hubiera, se confirmarán los indicadores de Monitorización, Reporte y Verificación (MRV). Por último, la empresa deberá inscribirse en la iniciativa SBTi y completar el formulario “Science Based Target Form” que permite al equipo de SBTi revisar el objetivo aprobado por la organización contra los criterios de elegibilidad. Después de la comprobación de que los objetivos definidos están efectivamente alineados con la ciencia y cumplen con los requisitos establecidos por SBTi, la empresa será incluida y exhibida en la página web. Algunos se preguntarán sobre cuáles son los beneficios, aparte de la buena percepción por parte de la sociedad y otros grupos de interés, de emplear esfuerzos y recursos en fijar un objetivo basado en la ciencia. Entre ellos encontramos el incremento de la innovación, la reducción de la incertidumbre regulatorio, aumento de la credibilidad por parte de los inversores y mejora de la rentabilidad y la competitividad, según las propias empresas que ya han dado el paso. Por el momento, casi 500 empresas ya han tomado la iniciativa al comprometerse con la propuesta, entre ellas 18 empresas españolas de las cuales 8 pertenecen al Clúster de Cambio Climático (Correos, Enagás, Ferrovial, Gestamp, Meliá International Hotels, Naturgy, OHL y Red Eléctrica), y cuatro han publicado ya sus objetivos, entre las que se encuentran Ferrovial y Red Eléctrica. Desde Forética apoyamos cualquier herramienta que facilite la transición hacia una economía baja en carbono más resiliente para empresas y organizaciones y que, ojalá, nos permitan llegar al objetivo 1.5 °C. Y los science-based targets están probando ser una buena solución para un creciente número de empresas, que están inspirando la acción climática. Para más información, la organización Carbon Trust organiza una serie de webinars donde se compartirán retos y beneficios sobre la implantación de science-based targets. [1] En este post de Forética puedes acceder a conclusiones más detalladas [2] Dada la importancia de las conclusiones de este informe, SBTi las tendrá en cuenta en su proceso de revisión anual para valorar posibles cambios en su metodología. Más información aquí. [3] A fecha 12 de noviembre de 2018 [4] Alcance 1 y 2 obligatorios, alcance 3 solo si es más del 40 % del total de las emisiones del sector</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2018/11/buscas-el-liderazgo-en-la-lucha-contra-el-cambio-climatico-los-science-based-targets-te-pueden-ayudar/">¿Buscas el liderazgo en la lucha contra el cambio climático? Los science-based targets te pueden ayudar</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<item>
		<title>Tenemos un plan para avanzar en Desarrollo Sostenible</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2018/07/tenemos-un-plan-para-avanzar-en-desarrollo-sostenible/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=tenemos-un-plan-para-avanzar-en-desarrollo-sostenible</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jul 2018 08:07:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>España ya cuenta con una fórmula para trabajar en pos de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El pasado viernes 6 de julio, el Consejo de Ministros aprobó el Plan de Acción para la Implementación de la Agenda 2030. Es la antesala de la futura Estrategia 2020-2030 de Desarrollo Sostenible, cuyo estudio y diseño va a comenzar “inmediatamente”. El Plan de Acción aborda la Agenda 2030 desde diferentes puntos de vista. Por un lado, presenta una síntesis del diagnóstico de situación de España respecto a los 17 ODS, como primer ejercicio de rendición de cuentas ante Naciones Unidas. Por tanto, uno de sus principales objetivos es servir como soporte para la presentación por parte del Gobierno del examen voluntario (Voluntary National Reviews) que tendrá lugar en Nueva York, en el Foro Político de Alto Nivel el próximo 18 julio de 2018. Además, debido a la transversalidad e importancia de la temática en cuestión, es absolutamente necesario avanzar en la coherencia de políticas para el desarrollo sostenible (CPDS). Por ello, el documento muestra la implicación de los diferentes ministerios con los ODS: todos los ODS implican, al menos, a 7 ministerios y todos los ministerios trabajan en al menos 6 ODS (a excepción del Ministerio de Cultura y Deporte que solo trabaja en el ODS11). En este mismo sentido, debido a la descentralización de determinadas competencias clave para alcanzar los ODS, transferidas a los niveles autonómico, provincial o municipal, la Agenda 2030 sólo puede avanzar si se incorporan las Comunidades Autónomas y los Gobiernos Locales a su implementación. Por tanto, el informe incluye cuáles son las diferentes estrategias, acciones y medidas desarrolladas en las diferentes regiones y propone renovar el Grupo de Alto Nivel para la Agenda 2030, de forma que cuente con representación de todos los niveles de gobierno; quedando adscrito a la Presidencia del Gobierno. En otro plano, define 9 políticas palanca con capacidad de acelerar la implementación de los ODS y movilizar impactos y que se encuentran en su mayoría en proceso de consulta, diseño preliminar o deliberación; como por ejemplo La Agenda Urbana Española, La Ley de Cambio Climático y Transición Energética o La Economía Social: Estrategia 2017-2020.También concreta 10 medidas transformadoras que son compromisos inmediatos y concretos con alto potencial de cambio y con coste cero o muy bajo, entre las que se encuentran “Impulsar las alianzas para los ODS entre todos los actores como vectores de transformación” e “Informar para conocer. sensibilizar para hacer. Comunicar para transformar: un pacto para la comunicación de la agenda 2030”. A nivel de gobernanza, se ha incorporado un Alto Comisionado para la Agenda 2030de Naciones Unidas (ya nombrado en el último Consejo de Ministros en la persona de Cristina Gallach) y una nueva Oficina para la Agenda 2030. También se creará un Consejo de Desarrollo Sostenible, como institución de carácter consultivo en el que participarán los diferentes grupos de interés. Además, se pondrá en marcha una plataforma online para difusión y movilización, entre otras acciones. Las alianzas son el asunto central y clave de la Agenda cuyo fin es sobrepasar las visiones individuales y alcanzar un verdadero desarrollo sostenible integrado e integrador. De hecho, la involucración del sector privado es una condición necesaria para lograr el éxito de la Agenda 2030. Muchas empresas ya están demostrando su compromiso, alineando sus estrategias con los ODS o estableciendo ambiciosos objetivos relacionados con las 169 metas. Forética puso su granito de arena en este Plan de Acción colaborando en la plataforma de trabajo, coordinada por la Red Española del Pacto Mundial, que generó una consulta nacional sobre Empresa y Agenda 2030 y una jornada de trabajo participativa con un nutrido grupo empresas de todos los sectores y tamaños y cuyo objetivo era recoger la perspectiva empresarial. Por su parte, Forética lleva trabajando desde la aprobación de los ODS, hace casi tres años, desde diferentes perspectivas. Desde el Grupo de Acción de RSE en las empresas públicas, compuesto por 26 miembros y coordinado por Forética, se está trabajando en trazar una hoja de ruta para el sector público empresarial en la integración de los ODS en su estrategia. A nivel europeo, como partner de CSR Europe, trasladamos al contexto español los trabajos de la Plataforma Multistakeholder sobre ODS: los Premios Europeos de Sostenibilidad, vinculados a los ODS a los que os animamos a presentaros, o la realización de un próximo informe bajo el título “Towards a sustainable Europe by 2030”. Además, colaboramos en la plataforma SDG Business Hub del WBCSD, que incluye la guía de ODS para CEO y otros documentos sectoriales, así como tendencias y herramientas para la acción empresarial. El camino que España tiene por delante en materia de desarrollo sostenible es largo; el lunes el informe de referencia SDG Index&#38;Dashboard publicaba que en este 2018 nos encontramos en el puesto número 25, lejos de lo que nos correspondería como decimocuarta economía mundial según datos del FMI, pero vamos poniendo las primeras piedras. Artículo publicado el día 17 de julio de 2018 en Corresponsables, consulta el enlace aquí.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2018/07/tenemos-un-plan-para-avanzar-en-desarrollo-sostenible/">Tenemos un plan para avanzar en Desarrollo Sostenible</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>Más allá del carbón neutral: ¿están considerado las empresas el cambio climático como un riesgo de negocio?</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2018/04/mas-alla-del-carbon-neutral-estan-considerado-las-empresas-el-cambio-climatico-como-un-riesgo-de-negocio/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mas-alla-del-carbon-neutral-estan-considerado-las-empresas-el-cambio-climatico-como-un-riesgo-de-negocio</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Apr 2018 08:18:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muchas organizaciones miden su huella de carbono y se plantean objetivos ambiciosos en términos de mitigación del cambio climático, llegando a establecer propósitos de ser neutrales en carbono en 2030. Sin embargo, al leer sus memorias de responsabilidad social, uno se plantea hasta qué punto el cambio climático está siendo considerado como un factor de riesgo para la sostenibilidad de sus negocios. ¿Está el contenido de estos informes desalineado con el negocio –como apunta el WBCSD[1]&#8211; o no se están analizando adecuadamente los impactos de los riesgos climáticos en el negocio? O, tal vez, ¿ambas cosas? En diciembre de 2015, el Financial Stability Board anunció la creación de un grupo de trabajo, con el objetivo de desarrollar recomendaciones para el desglose de los riesgos financieros derivados del cambio climático por parte de las empresas; el conocido Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD). La constitución de este grupo surge de la necesidad de integrar el cambio climático en la estrategia empresarial para una mejor toma de decisiones, así como para la valoración eficiente de activos en los mercados financieros. Se estima que el valor medio de los activos financieros en riesgo (Value at Risk) a nivel mundial es de 4,2 trillones de dólares[2], equivalente a un 5% del PIB mundial; aunque en un escenario extremo (entre 5ºC y 6ºC) las pérdidas potenciales se multiplicarían por tres. [1] En el informe “Sustainability and enterprise risk management: the first step towards integration” de los temas desglosados en 170 memorias de empresas, solo un 29% de los asuntos materiales identificados estaban contemplados en los riesgos [2]  Too late, too sudden: Transition to a low-carbon economy and systemic risk ( (Advisory Scientific Committee &#8211; A group of the ESRB) El desconocimiento y la incertidumbre sobre las consecuencias del cambio climático y su componente de largo plazo hacen que muchas organizaciones no estén percibiendo correctamente los riesgos e impactos derivados del problema y, consecuentemente, no estén modificando sus decisiones de inversión en el corto plazo. En el siguiente gráfico podemos comprobar cómo dentro de los riesgos no financieros, los relacionados con el cambio climático son los que menos inciden a la hora de desestimar una inversión. Sin embargo, los potenciales impactos del cambio climático no son solo físicos, no solo se manifiestan en el largo plazo, y no solo suponen riesgos; también presentan oportunidades. Desde el TCFD apuntan a dos categorías de riesgos, físicos y de transición que se concretan a su vez en seis. Los riesgos físicos pueden ser agudos, derivados de fenómenos meteorológicos extremos y crónicos, que suceden debido a cambios en los patrones. Por su parte, los riesgos de transición pueden ser regulatorios -como el carbon pricing-, tecnológicos -como los procesos de captura y almacenamiento de CO2-, de mercado –relacionados con el cambio en la oferta y la demanda de determinadas materias primas -y reputacionales– derivados de los cambios en los hábitos de los consumidores-. Que los efectos del cambio climático ya se están notando a día de hoy es un hecho: 2017 fue el tercer año más caluroso desde que existen datos, después de 2015 y 2016–el primero si descontamos los efectos de El Niño- y los 20 años más calurosos han tenido lugar desde 1995. En la actualidad, 42 países y 25 regiones tienen sistemas de carbon pricing cuyo valor asciende a 52 billones de dólares, un incremento del 7% comparado con 2016. Los científicos están de acuerdo en que, si bien los fenómenos climáticos extremos vividos en 2017 -como Harvey, Irma o María- no se deben al cambio climático, su extremada virulencia, sí. Entre los tres provocaron unas pérdidas de alrededor de 265 billones de dólares, aproximadamente, según The National Centers for Environmental Information. Actualmente, el cambio climático está afectando a sectores estratégicos de la economía española. El calor ya traspasa en determinados momentos del año la “temperatura de confort” para el turismo estival, tanto de interior como de playa y la desertificación ya está afectando al rendimiento agrícola entre un 32% y un 39% y obligando a variar el ciclo de las cosechas. Por último, aquellas organizaciones proactivas que integren el cambio climático en su gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, objetivos y metas, podrán aprovecharse de numerosas oportunidades en su condición de líderes en sostenibilidad. Por ello, nuevas soluciones bajas en carbono, procesos con mayor eficiencia energética o menos intensivas en carbono o nuevas formas de financiarse –como los “sustainability-linked revolving credit facilities”, que ya han firmado compañías como Philips u Olam&#8211; serán claves para la transición hacia una economía baja en carbono y, por ende, para las compañías que sepan introducirlas en su business as usual. El Clúster de Cambio Climático de Forética, plataforma empresarial de referencia en España en materia de cambio climático, formado por 60 grandes empresas, abordará durante 2018 todos estos asuntos, desgranando los riesgos, oportunidades e impactos del cambio climático desde una perspectiva empresarial y haciendo énfasis en su dimensión financiera. Ayudar a que las organizaciones comprendan las implicaciones de este reto global y creciente en sus negocios y cadenas de valor es nuestro principal objetivo. &#160; [1] En el informe “Sustainability and enterprise risk management: the first step towards integration” de los temas desglosados en 170 memorias de empresas, solo un 29% de los asuntos materiales identificados estaban contemplados en los riesgos [1]  Too late, too sudden: Transition to a low-carbon economy and systemic risk ( (Advisory Scientific Committee &#8211; A group of the ESRB)</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2018/04/mas-alla-del-carbon-neutral-estan-considerado-las-empresas-el-cambio-climatico-como-un-riesgo-de-negocio/">Más allá del carbón neutral: ¿están considerado las empresas el cambio climático como un riesgo de negocio?</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>Los Objetivos de Desarrollo Sostenible dos años después; ¿dónde nos encontramos?</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2017/09/los-objetivos-de-desarrollo-sostenible-dos-anos-despues-donde-nos-encontramos/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=los-objetivos-de-desarrollo-sostenible-dos-anos-despues-donde-nos-encontramos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Sep 2017 08:50:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El mandato de la Agenda 2030, asumido por 195 países hace dos años, es claro e univoco: en poco más de 13 años debemos lograr una transformación radical de nuestros sistemas económicos, sociales, políticos, educativos y culturales para erradicar la pobreza, el hambre, la desigualdad y propulsar una economía baja en carbono -entre otros desafíos-. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son certeros en su llamamiento a la acción de Estados, sector privado, sociedad civil y sector académico. Sin la acción conjunta de todos estos actores, la transformación que requiere nuestro mundo para poder alcanzar un desarrollo sostenible corre el riesgo de quedar limitada a buenas intenciones. Para evitar este riesgo y fortalecer la colaboración entre diferentes entes, el ODS 17 aboga por la creación de alianzas público privadas para capturar flujos de financiación, crear sinergias y transferir conocimientos, entre otros aspectos. En el informe que presentamos hoy en Forética, “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible dos años después; ¿dónde nos encontramos?”, mostramos cómo de la consecución de este ODS, depende, en gran parte, la consecución del resto de objetivos. Un ejemplo de ello, es ver cómo el avance de determinados países en términos de ODS va, en algunas ocasiones, en detrimento de que otros lo hagan. Indicadores como el CO2 o el agua de acuíferos importados por los países desarrollados, visibilizan las externalidades negativas que el estado de bienestar de algunas sociedades genera en otras. En cuanto a la actuación del sector privado, muchas son las empresas que han manifestado su compromiso con los 17 objetivos, 169 metas y 232 indicadores asociados. Encontramos, desde declaraciones específicas por parte de los responsables de RSC en foros o en la web corporativa, hasta declaraciones a nivel macro por parte de los máximos responsables de la organización, e incluso, incorporándolos en los roadshows con inversores institucionales. También se han realizado aproximaciones sectoriales, desde el punto de vista de la cadena de valor o de la matriz de materialidad global de la compañía. Aunque lo ideal, por supuesto, es la creación y ampliación de soluciones sostenibles e innovadoras que, a través de los propios negocios de las organizaciones, contribuyan al desarrollo sostenible. El siguiente paso a la puesta en marcha de iniciativas es su medición y reporting. En este sentido, la herramienta del SDG Compass ofrece entre otros materiales, un listado de indicadores recogidos de diferentes iniciativas a través de los cuales se puede desglosar la contribución de las empresas a cada una de las metas. Recientemente, Global Reporting Iniative y el UN Global Compact han publicado un nuevo documento An Analysis of the Goals and Targets para facilitar la rendición de cuentas de las empresas respecto a su aportación a esta iniciativa global y que será complementada con otra guía más profunda en 2018. Les iremos informando de las novedades que vayan surgiendo en éste y otros sentidos para que juntos, con mayor información y mayor poder de sensibilización, seamos motor de cambio social. Desde Forética estamos ayudando a nuestras empresas socio a alinear su estrategia con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en función de su relevancia (materialidad) para la empresa así como su capacidad de impacto. Asimismo, trabajamos en este ámbito con el WBCSD a nivel global y CSR Europe en Europa, y también en sinergia con el BID en Latinoamérica. Puedes descargar el documento: «Los Objetivos de Desarrollo Sostenible dos años después; ¿dónde nos encontramos?»</p>
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		<title>El precio del carbono como herramienta frente al cambio climático: haciendo tangible lo intangible</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2016/11/precio-del-carbono-herramienta-frente-al-cambio-climatico-tangible-lo-intangible/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=precio-del-carbono-herramienta-frente-al-cambio-climatico-tangible-lo-intangible</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Nov 2016 00:11:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Forética, como único representante en España del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), ha empezado a desarrollar proyectos e iniciativas en España que el WBCSD lleva a cabo a nivel mundial. Una de ellas es el Clúster de Cambio Climático, compuesto por 36 grandes empresas españolas, que Forética ha coordinado este año con el objetivo de trasladar al contexto español las principales tendencias en la materia. El carbon pricing es una de ellas. El precio del carbono nace ante la necesidad de considerar las emisiones de CO2 como una externalidad negativa para la sociedad debido a sus actuales y potenciales consecuencias. Como tal, deberían ser entendidas como un coste adicional en los procesos productivos y, por tanto, una disminución de los márgenes de beneficios de bienes y servicios o un aumento de sus precios. Aunque monetizar un intangible supone siempre un reto, en este artículo encontrarás algunas pistas para hacerlo realidad. Es importante tener en cuenta que existen numerosos mecanismos de carbon pricing externo o público a lo largo del mundo. Un informe del Banco Mundial State and Trends of Carbon Pricing 2015 estimaba que desde 2012 el número de mecanismos de carbon pricing implementados o previstos se había duplicado. A esa fecha -2015- alrededor de 40 jurisdicciones nacionales y más de 20 ciudades, estados y regiones ya habían puesto un precio al carbono a través de mercados de carbono –comercialización y compra de derechos de emisiones- o de una tasa sobre el carbono –impuesto por cada tonelada de CO2 emitida-. El establecimiento de un precio interno del carbono es una herramienta que las empresas pueden utilizar de forma voluntaria para gestionar los riesgos y oportunidades asociados a su huella de carbono y así, internalizar los costes derivados de las emisiones de CO2, a pesar de que sus operaciones no estén sujetas a regulación externa del carbono en la actualidad. Dos formas y cinco pasos para integrar el carbon pricing Dos son los mecanismos más comunes para hacerlo: un precio sombra, consistente en asociar un coste a las emisiones de CO2, que permita optimizar la toma de decisiones a la hora de seleccionar proyectos con inversión de capital asociada, gestionar riesgos o planificar la estrategia empresarial; o establecer una tasa sobre el carbono, que consiste en gravar las emisiones de CO2 mediante la creación de programas e incentivos financieros internos que tengan como objetivo su reducción. Los cinco pasos que se plantean en el informe de Forética El carbon pricing como herramienta de gestión empresarial para integrar un precio interno o corporativo del carbono suponen una guía para aquellas empresas que decidan investigar sobre la posibilidad de aplicarlo: Comprende tu impacto a través de la medición de tu huella de carbono y el establecimiento de unos objetivos de reducción de emisiones de CO2. Elabora una estrategia mediante la constitución de un equipo capaz que lidere el proyecto, que identifique los objetivos concretos de la implantación de una herramienta de carbon pricing y que construya el business case de hacerlo: ¿cómo va a afectar el precio del carbono a mi posición en el mercado?, ¿qué piensan mis inversores al respecto?, etc. También es importante posicionarse públicamente con poderes públicos e incluir la perspectiva de los grupos de interés. Establece un plan de acción para el que se deben analizar los métodos de carbon pricing más adecuados para cumplir con los objetivos previamente establecidos, recopilar datos sobre la actual huella de carbono, realizar estimaciones sobre el impacto que pueda tener una potencial legislación sobre las operaciones y, por último, establecer un precio adecuado, el mayor y principal reto. Ponlo en práctica, primero a través de un programa piloto y luego haciéndolo extensivo a la estrategia global, las operaciones y los sistemas de gestión. Controla y evalúa si tus objetivos siguen siendo adecuados, si es necesario actualizar el precio asignado y comunica tus esfuerzos y el grado de cumplimiento de los mismos. Según el informe de Carbon Disclosure Project Embedding a carbon price into business strategy más de 1.200 empresas a nivel mundial ya lo están implementando o pretenden hacerlo en un plazo de dos años, en el caso de España el número de empresas asciende a 37. ¿Te unes al reto?</p>
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		<title>Fiscalidad responsable, la nueva tarea de las empresas</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2016/09/la-ingenieria-fiscal-bajo-la-lupa-de-la-rse/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-ingenieria-fiscal-bajo-la-lupa-de-la-rse</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Sep 2016 09:21:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Ética y buen gobierno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La responsabilidad social es un gran paraguas que, con el paso del tiempo, va incluyendo un mayor número de temas; al fin y al cabo, se trata de gestionar de forma responsable TODA la organización. La aparición de numerosos escándalos empresariales relacionados con estrategias fiscales, legales pero éticamente cuestionables, ha hecho de este tema una prioridad en la agenda de gobiernos, empresas y sociedad civil. Fiscalidad corporativa responsable, un reto global Para empezar a hablar sobre fiscalidad corporativa responsable es importante diferenciar dos conceptos básicos: evasión de impuestos, prácticas ilegales para no asumir determinadas cargas impositivas, y elusión de impuestos, prácticas legales que buscan maximizar los beneficios empresariales. Un ejemplo muy común es la localización de la sede de empresas multinacionales en países con una menor presión fiscal. El caso de Irlanda es ampliamente conocido, donde, entre otras particularidades, tienen uno de los tipos impositivos para el impuesto de sociedades más bajos del mundo (12,5%). Es siguiente gráfico muestra el tipo impositivo del impuesto de sociedades en 2015: El impacto que este tipo de prácticas tiene en la economía global es muy alto. La pérdida recaudatoria derivada de esta “fiscalidad poco responsable” en el impuesto de sociedades se estima entre un 4 y un 10% de su recaudación global, es decir, de 100 a 240 mil millones de dólares anuales; razón de peso para que países e instituciones multilaterales hayan comenzado a desarrollar herramientas encaminadas a evitar este tipo de prácticas. Recientemente saltaron las alarmas al conocerse la sanción de la Comisión Europea a Apple. La tecnológica de Cupertino pagó un 1 % sobre los beneficios generados en Europa en 2003, que se redujo hasta el 0,005 % en 2014. Apple, que pretende recurrir la sentencia, se enfrenta al pago de 13.000 millones de euros de impuestos no pagados debido a la concesión de ventajas fiscales ilegales por parte de Irlanda. Una de las iniciativas de mayor relevancia es el proyecto BEPS (Base Erosion And Profit Shifting), promovido  por el G20 y los países de la OCDE, busca luchar contra la erosión de bases imponibles, la planificación fiscal agresiva y la transferencia artificial de beneficios empresariales debidas a la existencia de lagunas y mecanismos no deseados entre los distintos sistemas impositivos nacionales de los que pueden servirse las empresas multinacionales para la elusión de impuestos. El principal objetivo de este grupo de trabajo, formado por más de 100 países, es la renovación de los estándares fiscales internacionales, de forma que los beneficios queden gravados donde tiene lugar la actividad económica y donde se genera valor. BEPS propone un amplio paquete de medidas voluntarias, articuladas a través de 15 acciones, que exigen una implementación coordinada, mediante legislación interna y tratados internacionales, que se verán reforzadas por un seguimiento selectivo y una mayor transparencia. Uno de los logros destacados, que por el momento ha surgido de este proyecto vivo, es el informe “país por país». A través de este informe, las multinacionales deberán suministrar información, a la agencia tributaria correspondiente, de los impuestos que pagan en cada uno de los países en los que tienen presencia. (Para saber más, puede pinchar aquí) La Unión Europea en marcha La Unión Europea ya ha hecho sus deberes con una propuesta de Directiva, que será votada a finales de este año,  cuyo objetivo es mejorar la transparencia corporativa en materia fiscal, a través de la introducción de requisitos de reporting para las mayores compañías que operan en Europa. Aquellas multinacionales residentes en la UE con una cifra de negocios superior a 750 millones y que tengan la condición de dominantes en un grupo estarán obligadas a suministrar información –correspondiente al año fiscal 2016- a su agencia tributaria sobre donde se generan sus beneficios y los impuestos que pagan «país por país». Las mismas reglas serán de aplicación a aquellas multinacionales no europeas que hagan negocios en Europa. En la siguiente infografía se puede apreciar el business case de la transparencia fiscal corporativa para la UE, los cambios que supondrá el reporting país a país y cómo se pondrá en práctica. Este trabajo de la UE por mejorar la responsabilidad social de las empresas se une a otros recientes, como el reporting obligatorio de información no financiera y diversidad que más de 6.000 empresas europeas estarán obligadas a realizar a partir de 2016. En el siguiente post de Forética podrás informarte con más detalle de este nuevo requisito. En este contexto, Forética ha creado el Clúster de Transparencia, Buen Gobierno e Integridad con el objetivo de servir de punto de encuentro para grandes empresas españolas, en el que puedan generar conocimiento, trasladar tendencias, colaborar con administraciones públicas y líderes de opinión, y desarrollar una posición de liderazgo en esta materia.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2016/09/la-ingenieria-fiscal-bajo-la-lupa-de-la-rse/">Fiscalidad responsable, la nueva tarea de las empresas</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>Una nueva oportunidad para promover el consumo responsable: el Big Data</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2015/03/una-nueva-oportunidad-para-promover-el-consumo-responsable-el-big-data/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=una-nueva-oportunidad-para-promover-el-consumo-responsable-el-big-data</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2015 14:15:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las tendencias globales que se identifican en el “Informe Forética 2015. Ciudadano consciente, empresas sostenibles” presentado recientemente por Forética, es la gran oportunidad que surge para la sostenibilidad y el consumo responsable desde el universo paralelo del Big Data.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2015/03/una-nueva-oportunidad-para-promover-el-consumo-responsable-el-big-data/">Una nueva oportunidad para promover el consumo responsable: el Big Data</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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