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	<title>Jorge Alonso, autor en Forética</title>
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	<title>Jorge Alonso, autor en Forética</title>
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		<title>Los compromisos ya no bastan: la sostenibilidad debe demostrarse con datos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Alonso]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2026 06:07:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Durante la última década, la sostenibilidad empresarial ha estado marcada por los compromisos. Objetivos de reducción de emisiones, estrategias de diversidad, planes de transición climática y ambiciosas hojas de ruta han ocupado un lugar central en la agenda corporativa. Estos compromisos han sido fundamentales para impulsar el cambio y movilizar a las organizaciones hacia modelos de negocio más sostenibles. Sin embargo, el contexto actual plantea una exigencia diferente. Hoy, la pregunta ya no es qué prometen las empresas, sino como demuestran los avances conseguidos, que deben ser auditables. Esta evolución no responde únicamente a una mayor presión regulatoria. Según el Executive Benchmark Report de Workiva, el 93% de los inversores institucionales se muestra más inclinado a invertir en empresas que integran información financiera y de sostenibilidad, una señal clara de que la confianza en los datos se ha convertido en un factor determinante para la creación de valor y la toma de decisiones. Efectivamente, la confianza es ya uno de los activos más valiosos para cualquier organización. Inversores, clientes, empleados, reguladores y sociedad esperan información transparente, consistente y rigurosa que permita evaluar el desempeño real de las compañías. En este escenario, las declaraciones de intenciones ya no son suficientes. La credibilidad depende cada vez más de la capacidad de respaldar los compromisos con datos trazables, auditables y bajo marcos sólidos de compliance. Esta evolución supone un cambio profundo en la forma de entender la sostenibilidad corporativa. Durante años, muchas organizaciones abordaron el reporting ESG como un ejercicio de comunicación. Hoy, la sostenibilidad está avanzando hacia modelos de gestión basados en la calidad de la información, la transparencia en el origen del dato, su trazabilidad y la capacidad de garantizar resultados verificables y auditables. Este no es un reto pequeño para las organizaciones. La información relacionada con sostenibilidad suele proceder de múltiples áreas de la empresa: operaciones, recursos humanos, compras, finanzas, riesgos o cadena de suministro, entre otras. Con frecuencia, estos datos se gestionan mediante procesos manuales, sistemas aislados o metodologías diferentes, dificultando la consistencia de la información y aumentando el riesgo de errores. Cuando los datos no están conectados, las organizaciones dedican una parte significativa de sus recursos a recopilar información, validar cifras y preparar informes. En cambio, cuando existe una visión integrada de la información financiera y no financiera, las empresas pueden centrar sus esfuerzos en aquello que realmente genera valor: analizar riesgos, identificar oportunidades y tomar mejores decisiones. Por eso, la conversación sobre sostenibilidad está evolucionando desde el cumplimiento hacia la confianza en el dato. La capacidad de demostrar el origen de los datos, entender cómo se han calculado los indicadores y garantizar la coherencia de la información se está convirtiendo en un factor diferencial para las organizaciones. Este cambio también refleja una realidad cada vez más evidente: los aspectos financieros y los factores ESG están profundamente conectados. Los riesgos climáticos pueden afectar al rendimiento económico. La gestión de la cadena de suministro tiene implicaciones operativas y reputacionales. Las políticas relacionadas con el talento influyen en la competitividad y la capacidad de innovación. Gestionar estos factores de forma aislada ya no responde a la complejidad del entorno actual, ni a las exigencias de transparencia, control y compliance que se imponen a las empresas. Las empresas más avanzadas están respondiendo a este desafío mediante una gestión integrada de la información, donde los datos financieros y de sostenibilidad comparten los mismos principios de gobernanza, control interno, trazabilidad y auditoría. El objetivo no es únicamente elaborar mejores informes, sino generar información fiable que facilite la toma de decisiones estratégicas y refuerce la confianza ante inversores, auditores y reguladores. En este contexto, como tenemos claro en Workiva, la tecnología desempeña un papel cada vez más relevante. La automatización, la trazabilidad y la conexión entre distintas fuentes de información permiten mejorar la calidad de los datos, reducir la carga operativa y fortalecer los procesos de aseguramiento y compliance, facilitando, además, la disponibilidad de evidencia continua y preparada para auditoría en cualquier momento. Pero, sobre todo, ayudan a construir algo esencial: confianza. La próxima etapa de la sostenibilidad empresarial estará definida por la capacidad de las organizaciones para transformar datos en credibilidad. Porque el verdadero desafío ya no consiste en anunciar objetivos ambiciosos, sino en demostrar, con evidencias sólidas y total transparencia, el camino recorrido para alcanzarlos. La era de las buenas intenciones y los compromisos ha sido necesaria, pero el futuro pertenece a las organizaciones capaces de demostrar, con datos, los resultados conseguidos.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2026/07/los-compromisos-ya-no-bastan-la-sostenibilidad-debe-demostrarse-con-datos/">Los compromisos ya no bastan: la sostenibilidad debe demostrarse con datos</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>Tecnología y ESG: el nuevo lenguaje del reporting corporativo</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2026/05/tecnologia-esg-nuevo-lenguaje-reporting-corporativo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=tecnologia-esg-nuevo-lenguaje-reporting-corporativo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Alonso]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2026 13:08:35 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Post de socios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante años, el reporting de sostenibilidad ha evolucionado en paralelo a la información financiera, con marcos, herramientas y procesos en gran medida independientes. Sin embargo, esta separación empieza a ser cada vez menos sostenible en un contexto marcado por la creciente exigencia regulatoria, la presión de los mercados y la necesidad de tomar decisiones basadas en datos integrados. El desarrollo de marcos como la CSRD y las normas ESRS en Europa está acelerando esta transformación, elevando el nivel de exigencia en cuanto a calidad, trazabilidad y consistencia de la información ESG. En este nuevo entorno, el reto no es solo informar más, sino hacerlo mejor y con mayor fiabilidad. Del dato fragmentado al dato conectado Uno de los principales desafíos del reporting ESG sigue siendo la fragmentación de los datos. La información ambiental, social y de gobernanza suele encontrarse distribuida entre múltiples áreas de la organización —operaciones, recursos humanos, compras, riesgos o finanzas— y, en muchos casos, se gestiona aún mediante procesos manuales o herramientas no integradas. Esta fragmentación dificulta la eficiencia de los procesos de elaboración de informes, pero sobre todo compromete la coherencia y la trazabilidad de la información, aspectos cada vez más relevantes en un entorno en el que la auditoría y la verificación externa cobran un papel central. En este contexto, el avance hacia modelos de datos conectados se ha convertido en una prioridad para muchas organizaciones, con el objetivo de integrar progresivamente la información ESG dentro de los sistemas de gestión corporativa y financiera. Automatización, control y confianza en el dato La evolución y sofisticación del marco regulatorio está impulsando la adopción de tecnologías que permiten estructurar, automatizar y gobernar mejor los procesos de elaboración de informes ESG. La automatización contribuye a reducir tareas manuales, minimizar errores y mejorar la consistencia del dato. A su vez, las capacidades de analítica avanzada e inteligencia artificial comienzan a desempeñar un papel relevante en ámbitos como la detección de inconsistencias, la validación de información o la adaptación a nuevos requisitos regulatorios. Según el último estudio Workiva Executive Benchmark, el 79% de los líderes empresariales está priorizando la automatización y gobernanza del dato para reducir silos de información y mejorar la confianza en sus procesos de reporting. Los datos muestran que las organizaciones están acelerando sus esfuerzos en automatización y gobernanza del dato como respuesta a un entorno de creciente complejidad y volatilidad, con el objetivo de mejorar la confianza en sus procesos de información corporativa y reforzar la calidad de los datos que utilizan para la toma de decisiones. Este enfoque refleja una tendencia clara: la divulgación ESG tiende hacia modelos más controlados, integrados y alineados con los estándares de la información financiera. Una evolución regulatoria orientada a la eficiencia y la calidad del dato La evolución reciente del marco regulatorio europeo en torno a la CSRD y las normas ESRS también está introduciendo un enfoque más gradual y operativo para las organizaciones. Las propuestas de simplificación impulsadas por la Comisión Europea buscan priorizar la relevancia, la proporcionalidad y la calidad de la información reportada, favoreciendo una implementación más eficiente y sostenible en el tiempo. En este contexto, la racionalización de determinados requerimientos de divulgación permite a las compañías concentrar esfuerzos en la construcción de arquitecturas de datos más robustas, auditables y alineadas con los procesos financieros existentes. Más que reducir la ambición en materia de transparencia, esta evolución normativa está contribuyendo a que las organizaciones puedan avanzar hacia modelos de reporting más consistentes, comparables y centrados en la materialidad real de los riesgos e impactos. Además, los nuevos periodos de adaptación y los enfoques progresivos de implementación ofrecen a las empresas una oportunidad para acelerar la madurez de sus capacidades tecnológicas y de gobierno del dato, facilitando una integración más efectiva entre la información financiera y no financiera. Este contexto favorece que el reporting ESG evolucione desde un ejercicio eminentemente operativo hacia un verdadero sistema de gestión estratégica basado en información fiable y conectada. Para muchas organizaciones, esta transición representa también una oportunidad para replantear procesos, reducir dependencias manuales y reforzar la automatización y trazabilidad de la información corporativa. En un entorno donde inversores, reguladores y grupos de interés siguen demandando datos sólidos y verificables, disponer de sistemas integrados y preparados para auditoría se está convirtiendo en una ventaja competitiva diferencial. Del cumplimiento a la gestión estratégica Aunque el impulso inicial del reporting ESG ha estado fuertemente vinculado al cumplimiento normativo, cada vez más organizaciones están empezando a integrar la sostenibilidad en la gestión estratégica del negocio. Disponer de información ESG fiable, comparable y oportuna permite mejorar la toma de decisiones, anticipar riesgos, optimizar procesos y reforzar la relación con inversores y otros grupos de interés. En este sentido, los informes ESG dejan de ser un ejercicio aislado de cumplimiento para convertirse en componentes estructurales de la gestión corporativa. Hacia una información integrada y continua El futuro de la información corporativa apunta hacia un modelo más integrado, continuo y basado en datos conectados. Las organizaciones que mantengan sistemas fragmentados y procesos manuales tendrán mayores dificultades para adaptarse a un entorno regulatorio y de mercado en constante evolución. La convergencia entre la información financiera y no financiera, impulsada por la tecnología, será clave para construir marcos más robustos, auditables y útiles para la toma de decisiones. En este contexto, la tecnología no es solo una herramienta de apoyo al enfoque ESG, sino la base sobre la que se está definiendo la nueva generación de información corporativa. En un entorno en el que la confianza y la transparencia se han convertido en activos estratégicos, la capacidad de transformar datos dispersos en información conectada y verificable marcará la diferencia entre las organizaciones que se limitan a cumplir y aquellas que realmente lideran. En este nuevo escenario, las organizaciones que inviertan en tecnologías capaces de conectar, gobernar y auditar la información ESG estarán mejor posicionadas para responder con agilidad a las futuras exigencias regulatorias y generar confianza sostenida en el mercado.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2026/05/tecnologia-esg-nuevo-lenguaje-reporting-corporativo/">Tecnología y ESG: el nuevo lenguaje del reporting corporativo</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>Reporte de sostenibilidad: de coste obligatorio a decisión financiera inteligente</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2026/03/reporte-de-sostenibilidad-de-coste-obligatorio-a-decision-financiera-inteligente/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=reporte-de-sostenibilidad-de-coste-obligatorio-a-decision-financiera-inteligente</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Alonso]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2026 07:46:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Post de socios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante años, el reporte de sostenibilidad se ha percibido como una obligación: una exigencia derivada de la regulación, la presión de los grupos de interés o la necesidad de proteger la reputación. Pero esa visión empieza a quedarse corta. Cada vez más empresas entienden que invertir en sostenibilidad —y, en particular, en un buen sistema de reporte— no es solo una cuestión de cumplimiento. También puede ser una decisión financiera inteligente. Cuando una empresa mejora la calidad de su información, reduce la incertidumbre sobre su negocio. Y cuando reduce esa incertidumbre, puede mejorar la percepción de riesgo entre inversores, financiadores y otros grupos de interés. El valor no está solo en el informe El verdadero valor del reporte no reside únicamente en el documento final, sino en todo lo que la empresa pone en marcha para poder reportar con rigor. Eso exige mejores sistemas de recogida de datos, procesos internos más claros, indicadores consistentes y una gobernanza más sólida sobre la información no financiera. En la práctica, reportar bien obliga a la organización a conocerse mejor, ordenar su información y entender con más precisión sus impactos, dependencias y riesgos. En este sentido, la creciente atención al reporte integrado &#8211; como refleja el&#160;2026 Executive Benchmark on Integrated Reporting&#160;de Workiva&#160;&#8211; muestra hasta qué punto el mercado valora cada vez más la conexión, la fiabilidad y el aseguramiento de la información. Menos incertidumbre, más confianza Uno de los grandes retos en los mercados financieros es la asimetría informativa: la empresa siempre sabe más sobre su realidad que quien la financia. Cuando una compañía reporta de forma consistente sobre riesgos climáticos, cuestiones regulatorias, cadena de suministro, uso de recursos o estrategia de largo plazo, reduce esa brecha de información. La transparencia no elimina los riesgos, pero sí los hace más visibles, comparables y analizables. Y eso importa, porque la incertidumbre suele resultar más costosa que un riesgo identificado y gestionado. Para un inversor o una entidad financiera, una empresa que ofrece información fiable y trazable transmite más previsibilidad y más capacidad de gestión. Por qué puede influir en el coste de capital El coste de capital está directamente relacionado con el riesgo percibido. Cuanto más arriesgada parece una empresa, mayor rentabilidad exigirán quienes la financian. Cuanto más sólida y predecible parezca, mejores pueden ser sus condiciones. Por eso, el reporte de sostenibilidad empieza a jugar un papel relevante. Si una empresa puede demostrar que conoce sus riesgos, que los mide y que cuenta con mecanismos para gestionarlos, refuerza su perfil ante el mercado. No es una relación automática, pero el mecanismo económico existe: más transparencia puede generar más confianza, y más confianza puede contribuir a un mejor acceso al capital. Una cuestión cada vez más estratégica Esta conversación gana peso por varias razones. La primera es regulatoria: la información de sostenibilidad es cada vez más estandarizada, comparable y verificable, en línea con marcos como la CSRD, que elevan las exigencias sobre la calidad e integración de la información no financiera. La segunda es financiera: bancos, inversores y agencias de rating incorporan cada vez más variables ESG en sus análisis de riesgo. Y la tercera es empresarial: los riesgos no financieros ya tienen impacto directo sobre activos, operaciones, cadenas de valor y flujos de caja. La pregunta no es cuánto cuesta reportar, sino cuánto cuesta no hacerlo bien Muchas empresas siguen planteando el reporte de sostenibilidad en términos de coste. Pero la pregunta más útil es otra: ¿cuál es el coste de no contar con información fiable, comparable y útil para el mercado? La falta de transparencia puede traducirse en más desconfianza, más dificultad para explicar el modelo de negocio y, potencialmente, peores condiciones de financiación. Vista así, la inversión en reporte deja de ser un gasto defensivo para convertirse en una inversión en credibilidad. Una herramienta de gestión con sentido financiero Invertir en reporte de sostenibilidad no garantiza por sí solo una reducción del coste de capital. Pero sí mejora la calidad de la información, reduce incertidumbres y alinea a la empresa con la forma en que hoy se valoran los riesgos y las oportunidades. En un entorno en el que la confianza también se construye con datos, reportar bien ya no es solo una obligación. Es una herramienta de gestión. Y, cada vez más, una decisión financiera con sentido estratégico.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2026/03/reporte-de-sostenibilidad-de-coste-obligatorio-a-decision-financiera-inteligente/">Reporte de sostenibilidad: de coste obligatorio a decisión financiera inteligente</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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		<title>¿Por qué la transparencia ya no es opcional en Europa?</title>
		<link>https://foretica.org/blog/2026/02/por-que-la-transparencia-ya-no-es-opcional-en-europa/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=por-que-la-transparencia-ya-no-es-opcional-en-europa</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Alonso]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 09:27:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Post de socios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada en vigor de la Directiva sobre Información Corporativa en materia de Sostenibilidad (CSRD) no es una actualización regulatoria más; es el cambio de paradigma más profundo en la historia económica reciente de la Unión Europea. Por primera vez, la información no financiera se sitúa exactamente en el mismo plano de exigencia, rigor y responsabilidad legal que la financiera.Durante años, el reporting de sostenibilidad fue un ejercicio de comunicación: se hablaba de compromisos y se construían relatos. Hoy, ese modelo ha muerto. La sostenibilidad ha dejado de ser una narrativa para convertirse en dato auditable. 1. Del storytelling a la gestión técnica del dato Históricamente, los informes ESG eran documentos descriptivos y manuales. El nuevo marco europeo exige ahora aseguramiento limitado, consistencia absoluta entre cifras y evidencia documental de cada indicador. Este cambio transforma el departamento de sostenibilidad en un área técnica de gestión de información. El desafío es real: según la Encuesta Mundial a Profesionales ESG 2024 de Workiva, el 88% de los equipos reconoce que la integración entre los flujos financieros y de sostenibilidad es su mayor obstáculo operativo.El problema actual no es qué reportar, sino cómo gestionar el dato. Las organizaciones que siguen dependiendo de hojas de cálculo y correos electrónicos simplemente no podrán escalar ante la exigencia de auditoría externa. 2. El coste financiero de la «Brecha de Confianza» Existe una consecuencia crítica: la percepción del mercado. Mientras muchas empresas creen estar listas, los inversores mantienen sus dudas. Estudios globales de consultoras muestran una brecha clara: mientras la mayoría de las empresas considera que su información ESG es fiable, solo una minoría de inversores confía plenamente en la calidad de esos datos. Cuando el mercado duda, el impacto es tangible: La transparencia ya no es una cuestión ética; es una variable financiera directa. La calidad del dato influye en el riesgo, y el riesgo siempre tiene un precio. 3. La «deuda de datos»: el peligro de postergar Muchas organizaciones intentan ganar tiempo manteniendo procesos manuales. Esto genera lo que denominamos deuda de datos. Cada año sin digitalizar se acumulan versiones duplicadas y reconciliaciones interminables que consumen el tiempo del talento.El resultado es un modelo que no escala: se invierten cientos de horas en producir el informe, pero casi ninguna en utilizar esa información para la estrategia. La sostenibilidad se convierte en burocracia cuando debería ser inteligencia estratégica. 4. La doble materialidad como arquitectura La Doble Materialidad —entender cómo el entorno impacta al negocio y viceversa— no es un concepto teórico, es una arquitectura de datos. Para que funcione, un riesgo en la cadena de suministro debe reflejarse automáticamente en métricas e impactos financieros. Sin una base tecnológica integrada, la materialidad es teoría; con ella, es gestión real del riesgo corporativo. 5. El nuevo perfil del profesional ESG Este cambio redefine las carreras profesionales. El responsable de sostenibilidad ahora debe hablar el lenguaje de los datos, los procesos y el control interno. Al eliminar tareas manuales mediante plataformas de Reporting Conectado, el talento puede centrarse en lo que realmente importa: anticipar impactos y participar en las grandes decisiones de negocio. Conclusión: transparencia como infraestructura La CSRD deja claro que la transparencia no es un documento anual: es un sistema continuo, conectado y auditable. Las empresas que entienden la transparencia como infraestructura estratégica están construyendo una ventaja competitiva real. En esta nueva etapa, no ganan las empresas que escriben mejores historias; ganan las que tienen mejores datos. La transparencia ya no es opcional; es la base mínima para competir y liderar en el nuevo contexto europeo.</p>
<p>La entrada <a href="https://foretica.org/blog/2026/02/por-que-la-transparencia-ya-no-es-opcional-en-europa/">¿Por qué la transparencia ya no es opcional en Europa?</a> se publicó primero en <a href="https://foretica.org">Forética</a>.</p>
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