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	<title>Enterprise 2020, autor en Forética</title>
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	<title>Enterprise 2020, autor en Forética</title>
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		<title>Big data herramienta para una empresa sostenible, responsable y eficiente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enterprise 2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Dec 2018 17:43:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Este artículo forma parte de una serie de textos divulgativos que desde Forética se publicarán con el objetivo de profundizar en los aspectos éticos, sociales y ambientales de la transformación tecnológica, dar a conocer los retos y oportunidades que ofrece el futuro del trabajo y analizar cómo las empresas líderes  incorporan la tecnología, considerando en sus decisiones criterios éticos y maximizando los impactos positivos, tanto ambientales como sociales. Unos textos que se enmarcan dentro del proyecto Enterprise 2020. Futuro del trabajo Debatimos sobre los robots que están alterando el futuro del trabajo. Hablamos sobre las capacidades crecientes de la inteligencia artificial. Esperamos que la cuarta revolución industrial alcance un modelo de producción más sostenible y eficiente. Casi todo lo que tiene que ver con futuro y tecnología está relacionado con un elemento transversal: los datos. Los más de 4.000 millones de internautas que hay en el mundo envían millones de emails cada día y hacen miles de millones de preguntas a Google. Cada segundo que pasa, se mueven a través de internet más de 65.000 GB de información. Los usuarios y las máquinas conectados a la red dejan un rastro cada vez mayor. Desde registros de compra hasta datos de geolocalización, el análisis de esta información creciente conlleva grandes oportunidades y, también, importantes responsabilidades. ¿Qué es big data y cómo afecta a la empresa? Todo lo que tiene que ver con la gestión y el análisis de esta cantidad ingente de información puede considerarse big data. De forma más técnica, big data se define como grandes conjuntos de datos cuyo volumen, variabilidad y velocidad dificultan su gestión mediante tecnologías convencionales. A estas tres Vs se le añade, además, una cuarta, el valor. Y es que el potencial disruptivo del big data es elevado. Para la consultora Gartner, big data se define como un conjunto de activos de información de alto volumen, alta velocidad y gran variedad que “demandan formas de procesamiento de información innovadoras y rentables y que permiten mejorar la visión y la toma de decisiones de la compañía, así como avanzar en la automatización”. De entre todos los cambios tecnológicos en los que estamos inmersos, el big data se encuentra entre los que tienen mayor potencial y están más implantados. “Cuatro avances tecnológicos específicos, internet móvil de alta velocidad, la inteligencia artificial, la adopción generalizada de análisis de big data y la tecnología en la nube dominarán el el período 2018-2022 como impulsores positivos de la economía”, señala el informe &#8216;The Future of Jobs 2018&#8216; del World Economic Forum. De hecho, el 85% de las empresas participantes en este estudio habrá integrado tecnologías de big data en sus procesos antes de 2022. En líneas generales, según señala McKinsey en el informe &#8216;Big data: The next frontier for innovation, competition, and productivity&#8217;, la tecnología de big data o el análisis de grandes conjuntos de datos, se está convirtiendo en un aspecto clave de la competitividad de las empresas, el aumento de la productividad y el crecimiento, la innovación y la satisfacción del consumidor. Además, los datos son el combustible que alimenta la inteligencia artificial y el machine learning, claves también para lograr un futuro más eficiente y sostenible. Los grandes desafíos del big data Desde el comercio minorista hasta la industria pesada, pasando por el sector de la salud, los seguros o la banca, no hay industria que no pueda beneficiarse de la inteligencia de los datos. Sin embargo, como señalan desde el Comité Económico y Social Europeo en el whitepaper &#8216;The ethics of Big Data&#8217;, las oportunidades potenciales corren el riesgo de ser superadas por los riesgos de gestionar datos delicados, personales y, en muchos casos, confidenciales. Estos son los desafíos éticos de la tecnología de big data. Lograr que el beneficio alcance a todos. Los datos los producen las personas y los dispositivos usando plataformas y redes que son, casi siempre, de carácter privado. Es decir, son algunas empresas (sobre todo, operadoras de telecomunicaciones y tecnológicas) las que tienen acceso de primera mano a los datos. Sin embargo, las organizaciones sin animo de lucro o los organismos públicos pueden y deben beneficiarse del poder de los datos. Asegurar que la información esté disponible de la forma más amplia posible tiene que ser una prioridad, como señala el artículo &#8216;We need to unlock big data for the many, not just the few&#8217; de World Economic Forum. Proteger la privacidad de las personas. Cada vez se construyen más modelos de negocio alrededor de las oportunidades del big data. De la banca a los seguros, de la publicidad a la producción de tecnología, las herramientas de análisis permiten colocar al cliente en el centro del desarrollo, generando productos y servicios en función de sus necesidades y aspiraciones concretas. Sin embargo, la barrera del anonimato y la privacidad no debe saltarse nunca, como señala Josep F. Valls, profesor de marketing en ESADE, en el artículo &#8216;El Big Data y los consumidores&#8217;. Proteger la privacidad contribuirá a que las personas confíen en las empresas y las plataformas; una confianza que, en la actualidad, atraviesa una profunda crisis. En los últimos meses, se han aprobado una serie de legislaciones para defender dicha privacidad. En el caso europeo, desde el 25 de mayo está en vigor el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Reducir la discriminación y los sesgos. El big data es la base sobre la que se construye la automatización y se desarrolla la inteligencia artificial. Si vamos a dejar que las máquinas tomen decisiones, tenemos que asegurar que estas sean neutrales. Sin embargo, como se ha visto de forma recurrente, los propios datos contienen sesgos. “Existe un potencial de sesgo incorporado que conduce a la discriminación en las aplicaciones y servicios, por ejemplo, al calcular las primas de seguros o evaluar las solicitudes de empleo”, señalan desde la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Para evitarlo, la colaboración y la transparencia entre científicos de datos, ingenieros informáticos y legisladores debe ser total. Resolver el futuro del trabajo. La</p>
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		<title>Blockchain: una cadena de bloques transparente y segura para una economía circular y eficiente</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Dec 2018 14:28:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Este artículo forma parte de una serie de textos divulgativos que desde Forética se publicarán con el objetivo de profundizar en los aspectos éticos, sociales y ambientales de la transformación tecnológica, dar a conocer los retos y oportunidades que ofrece el futuro del trabajo y analizar cómo las empresas líderes  incorporan la tecnología, considerando en sus decisiones criterios éticos y maximizando los impactos positivos, tanto ambientales como sociales. Unos textos que se enmarcan dentro del proyecto Enterprise 2020. Futuro del trabajo &#160; A menudo se habla del potencial disruptivo de las tecnologías. De su capacidad para provocar un cambio y romper con los modelos anteriores. A menudo, también, este potencial no alcanza lo prometido. Pero hay una tecnología que está acaparando miradas por su gran poder de cambio. Un sistema que permite asegurar la trazabilidad de productos y alimentos en todo el mundo y acabar con el fraude bancario. Que promete una gestión eficiente y descentralizada de la energía. O que las máquinas lleguen a firmar contratos legalmente válidos. El blockchain o tecnología de cadena de bloques nació de la mano del Bitcoin y se ha hecho famoso de la mano de las criptomonedas. Pero cada vez más industrias están experimentando con esta tecnología de almacenamiento, trasmisión y protección de datos. Su aplicación conlleva importantes desafíos, pero las oportunidades que abre para empresas y sociedades son también destacadas. ¿Qué es blockchain? El primer desafío que presenta la tecnología blockchain es definirla de forma sencilla. Se trata, a grandes rasgos de una base de datos distribuida y descentralizada que sirve para registrar transacciones de cualquier tipo, incluyendo divisas, bienes, propiedades o trabajo. “Blockchain es también una lista interconectada y en expansión de registros almacenados de manera segura en una red  peer-to-peer. Cada participante de esta red puede consultar la información, lo que crea confianza en el sistema”, señalan en el informe &#8216;Building Block(chain)sfor a Better Planet&#8217;, elaborado por PwC y el Stanford Woods Institute para World Economic Forum. En esta cadena de bloques, cada transacción es autenticada y no se pueden hacer cambios sin alterar la base de datos al completo, lo que la hace virtualmente inalterable. La necesidad de consenso entre las dos parte que firman una transacción en el sistema blockchain permite prescindir de un intermediario que autorice la operación. “La tecnología detrás de Bitcoin tiene el poder de reducir costes de intermediarios y revolucionar los procesos opacos, aumentando su eficiencia”, explican en el informe. Confianza, transparencia, eficiencia: el impacto en la empresa Lo que empezó a tomar forma hacer relativamente poco alrededor de las criptomonedas (Bitcoin nació en 2009), ha ido conquistando el mundo financiero. Hoy, tiene aplicaciones en cada vez más industrias y entornos empresariales. Tal como señala el informe de PwC el Stanford Woods Institute, el blockchain se define en base a tres aspectos: confianza, transparencia y eficiencia. Y es a través de ellos que esta tecnología está revolucionando la empresa. De acuerdo con el informe &#8216;Cerrar el círculo&#8217;, de Grupo de Acción Economía Circular de Forética, la tecnología blockchain es clave para la transformación de las empresas hacia la economía circular. “Es una herramienta para transformar los procesos de certificación y la trazabilidad para todo tipo de productos. Este sistema permite hacer un seguimiento de los productos desde el productor al consumidor, sin necesidad de terceras partes y asegurando que no se puedan manipular datos asociados al proceso (aplicable por ejemplo al consumo de energía, la huella de carbono o pérdidas en la cadena de valor, entre otros)”, indica el informe. Además, para el consultor tecnológico Íñigo Molero, estas características del blockchain, unidas a su trasversalidad, abren la puerta a que esta tecnología revolucione y optimice la responsabilidad social corporativa. No en vano, aspectos como la veracidad, la transparencia, la confianza y la seguridad son comunes al blockchain y a la RSC. Los desafíos de una tecnología compleja Desplegar la tecnología blockchain presenta importantes retos económicos y empresariales y, sobre todo, de sostenibilidad. Dado que sus aplicaciones son trasversales, también lo son sus desafíos. El World Economic Forum define los siguientes retos de la tecnología blockchain. Desafíos a nivel adopción. La baja confianza del público general en el sistema, sus dificultades de uso y la falta de conocimiento dificultan, de momento, su implantación a gran escala. Barreras tecnológicas como las dificultades de escala o sus limitaciones para manejar grandes volúmenes de transacciones. Riesgos de ciberseguridad. A pesar de que es una base de datos distribuida y encriptada, todavía tiene algunas vulnerabilidades que resolver (como las que presentan los sistemas de autenticación). Desafíos legales y regulatorios. La ausencia de marcos legales es prácticamente total. A esto se le añade la dificultad de desplegar un sistema global en un planeta con multitud de regulaciones nacionales y regionales diferentes. Retos energéticos. Uno de los desafíos de los que más se habla últimamente. Los procesos de validación de blockchain requieren gran cantidad de procesos de computación y son muy intensivos en el uso de energía. Solo el sistema de Bitcoin consume, a día de hoy, el 0,35% de la energía global. O lo que es lo mismo: toda la energía que necesita un país pequeño como Austria. Oportunidades en todos los frentes La tecnología blockchain tiene el potencial de ayudar a resolver algunos de los grandes desafíos sociales, medioambientales y económicos de nuestro mundo. A nivel oportunidades, estas se dividen, en grandes rasgos, en oportunidades económicas y oportunidades ambientales. Oportunidades a nivel económico De acuerdo con el informe &#8216;Blockchain beyond the hype&#8217; de McKinsey, el principal impacto de esta tecnología (y el más inmediato) a nivel negocio es la reducción de costes. No solo porque permite prescindir del intermediario, sino porque tiene el potencial de generar nuevos modelos de negocio. Además, la propia tecnología permite que las compañías mantengan el control, a pesar de que la base de datos sea descentralizada. Esto facilita su adopción en muchos negocios. Para McKinsey, el blokchain abre también la oportunidad de crear estándares transversales a las industrias, que generen confianza entre todos los actores;</p>
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		<title>Habilidades STEM, soft skills y el futuro del trabajo</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Dec 2018 14:00:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Este artículo es el primero de una serie de textos divulgativos que desde Forética se publicarán con el objetivo de profundizar en los aspectos éticos, sociales y ambientales de la transformación tecnológica, dar a conocer los retos y oportunidades que ofrece el futuro del trabajo y analizar cómo las empresas líderes  incorporan la tecnología, considerando en sus decisiones criterios éticos y maximizando los impactos positivos, tanto ambientales como sociales. Unos textos que se enmarcan dentro del proyecto Enterprise 2020. Futuro del trabajo &#160; Manejar una impresora 3D. Colaborar con una inteligencia artificial. Aprovechar el potencial del análisis de big data. Dirigir un equipo formado por humanos y robots. Trabajar en un ecosistema móvil e interconectado. La tecnología, clave en la cuarta revolución industrial, está cada vez más presente en el entorno laboral. En el futuro cercano, impactará en el 100% de los empleos. La formación y las habilidades serán dos piezas clave en el encaje de las personas en este futuro tecnológico. ¿Qué son las habilidades STEM o STEAM? Si la industria y el trabajo van a ser cada vez más tecnológicos, parece evidente que las habilidades más demandas sigan también ese camino. Según el World Economic Forum, las habilidades científicas, tecnológicas, ingenieriles y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) son el eje de la cuarta revolución industrial. Si a estos cuatro pilares les añadimos las habilidades artísticas, tenemos el término STEAM. La fluidez digital y las habilidades STEM son importantes para prosperar en un entorno laboral y una sociedad modernos. De hecho, la mayoría de los trabajos del futuro exigirán una comprensión básica de matemáticas y ciencias. Además, estas habilidades son clave para impulsar la economía digital y reforzar la innovación en todos los sectores de la sociedad. “STEM es una palabra de moda para el desarrollo económico y el crecimiento, que se cita habitualmente como solución para preparar a los jóvenes para el empleo, apoyar la mano de obra local y promover la innovación y el desarrollo”, señala Jeroo Billimoria, fundadora de Child and Young Financial Internacional, en  «Is STEM education all it´s cracked up to be?«. Sin embargo, explica, centrarse demasiado en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas también tiene sus riesgos. Quizá las habilidades STEM no sea todo lo que necesiten los trabajadores del futuro. Demanda de nuevas habilidades La tecnología, hoy, es tremendamente eficiente en tareas concretas. Un cerebro humano jamás podrá vencer a una IA programada para analizar datos. Pero hay otras habilidades que, por el momento, siguen siendo eminentemente humanas. La transversalidad y una visión amplia y completa del mundo, por ejemplo, son fundamentales a la hora de solucionar problemas. Y son habilidades que todavía están lejos de las capacidades de las máquinas. En los últimos años, se ha señalado desde varias instituciones la importancia de apostar por las habilidades blandas o soft skills de los trabajadores. No solo eso, sino que la demanda por parte de las empresas también ha aumentado. Según el Foro Económico Mundial, las competencias básicas más necesitadas en el siglo XXI incluyen soft skills como la resolución de problemas complejos, el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración, la inteligencia emocional, la toma de decisiones, las capacidades de negociación y la flexibilidad cognitiva. Estas son habilidades que se desarrollan, sobre todo, en edades tempranas, por lo que el papel del sistema educativo a la hora de fomentarlas es importante. Así, no solo deberíamos estar hablando de cómo reforzar los conocimientos de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas. Sino sobre cómo hacerlo mientras se potencian las habilidades transversales del cerebro humano. “Necesitamos desafiar la lógica de las tareas didácticas y las tareas para los más pequeños en casa”, explica Mirjam Schöning, directora del programa Learning through Play in Early Childhood de The Lego Foundation en este artículo. “La capacidad natural de los niños para aprender a través del juego puede ser el secreto mejor guardado para abordar la agenda de habilidades futuras”. STEM, soft y el futuro del trabajo Hoy por hoy, de media, el 81% de las tareas de gestión y coordinación en una empresa las desarrollan personas. En tan solo cuatro años, el 29% será llevado a cabo por máquinas. Hoy, el 47% del trabajo de procesado de información y datos ya lo hacen ordenadores. Y en 2022 será el 62%. Los datos y los pronósticos, del informe The Future of Jobs 2018 del World Economic Forum, señalan una tendencia clara: el entorno laboral está cambiando a marchas forzadas. Los perfiles que está empezando a demandar el mercado de trabajo poco tienen que ver con los que solicitaba hace solo diez años. Data scientist, especialistas en inteligencia artificial y machine learning, expertos en automatización de procesos o ingenieros especializados en robótica son solo algunos de los ejemplos. Las profesiones STEM van a ser las más demandadas en los próximos años, creciendo anualmente un 14% hasta 2020, según el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional. De la misma manera, cambia la demanda de habilidades en el entorno laboral. La capacidad de resolver problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad son las más solicitadas. De esta manera, el equilibrio entre conocimientos STEM sólidos y competencias transversales marca el futuro del trabajo. “El potencial de crecimiento de la nueva revolución tecnológica se ve frenado por la falta de capacidades multidimensionales en los mercados laborales locales y globales, y entre los líderes de las empresas. La falta de habilidades en el mercado laboral es una de las barreras más importantes para la adopción tecnológica en multitud de industrias”, señala el informe The Future of Jobs 2018. De hecho, se estima que el 50% de los trabajadores necesitará reciclarse y readaptarse en los próximos años. Afrontar este reto es un trabajo conjunto de empresas, comunidad educativa y Administración Pública. Por ello desde Forética, a través de nuestro proyecto Enterprise 2020. Futuro del Trabajo, estamos buscando las empresas líderes que incorporan buscan impulsar la empleabilidad joven y lograr un vínculo entre la educación y las necesidades empresariales. El papel de las empresas</p>
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		<title>Transformación Tecnológica Responsable y futuro del trabajo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enterprise 2020]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Nov 2018 17:56:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Este artículo es el primero de una serie de textos divulgativos que desde Forética se publicarán con el objetivo de profundizar en los aspectos éticos, sociales y ambientales de la transformación tecnológica, dar a conocer los retos y oportunidades que ofrece el futuro del trabajo y analizar cómo las empresas líderes  incorporan la tecnología, considerando en sus decisiones criterios éticos y maximizando los impactos positivos, tanto ambientales como sociales. Unos textos que se enmarcan dentro del proyecto Enterprise 2020. Futuro del trabajo &#160; Empezamos hablando con nuestro smartphone y ya charlamos con el televisor y la nevera. Observamos (con asombro) los primeros coches que conducen solos. Contamos con softwares que toman decisiones propias, con máquinas que diseñan e imprimen objetos y con robots que empiezan a caminar entre nosotros. La revolución tecnológica, todavía en su infancia, ya forma parte de nuestro presente. Y a medida que avance la transformación tecnológica del mundo, las implicaciones éticas y estructurales sobre la economía y el trabajo serán gigantescas. Una revolución industrial inteligente A nivel empresarial, las nuevas tecnologías, aunque están solo al principio de su desarrollo, se han convertido en uno de los pilares que marcarán el presente y el futuro del trabajo, definiendo retos y oportunidades para la responsabilidad social. Según Boston Consulting Group, la fabricación aditiva, la robótica, el internet de las cosas (IoT) y la realidad aumentada, unidos a la IA y el big data, son algunas de las claves que están dando forma a este futuro. Tal como señala el economista alemán Klaus Schwab en Foreign Affairs, esta cuarta revolución industrial está poniendo patas arriba la cadena de valor, influyendo en todos sus elementos, desde la demanda hasta la producción, y en cualquier tipo de negocio. “En líneas generales, la cuarta revolución industrial tiene cuatro grandes efectos en los negocios: en las expectativas de los clientes, en la mejora de la producción, en la innovación colaborativa y en las formas organizativas”, reflexiona Klaus Schwab. Las implicaciones de la transformación tecnológica y digital de la industria van mucho más allá de los negocios y la producción. El trabajo, la sociedad, el entorno y el medio ambiente forman también parte de esta cuarta revolución industrial. Por ello, la transformación tecnológica debe llevarse a cabo de forma responsable con el futuro de todos. La revolución solo será sostenible si las empresas integran esta perspectiva ética en su estrategia. El complejo futuro del trabajo El tema lleva un tiempo sobre la mesa. No estamos hablando de robots con aspecto humano sustituyendo a los empleados de una cadena de montaje. El mundo empresarial camina hacia un futuro automatizado de la mano de la transformación de la industria. Serán necesarios nuevos puestos de trabajo. Y se destruirán muchos otros. Según el informe del McKinsey Global Institute Workforce Transition in a Time of Automation de aquí a 2030 desaparecerán entre 75 y 375 millones de empleos tradicionales (entre el 3% y el 14% del total global). El Foro Económico Mundial coincide, en su último informe The Future of Jobs, con las previsiones del McKinsey Global Institute. Sin embargo, predice que el desarrollo económico impulsado por la automatización creará 133 millones de nuevos empleos. Así que se ganarían 58 millones de puestos de trabajo. Pero, ¿qué trabajos serán, dónde estarán y cómo se adaptará a ellos la sociedad actual? En otro informe conjunto con The Boston Consulting Group, el Foro Económico Mundial dibuja ocho escenarios posibles del entorno laboral en 2030. Lo hace a través de tres grandes variables: el cambio tecnológico (big data, inteligencia artificial, robótica, IoT…), la capacidad de aprendizaje de nuevas habilidades (la variable más imprevisible) y la movilidad de la fuerza de trabajo. Los ocho escenarios no son predicciones al uso, sino que buscan crear un marco para la reflexión. Lo más probable es que el futuro tenga un poco de cada uno de ellos. Estas son algunas de las ideas futuribles más destacables del informe. La aceleración del cambio tecnológico y la lenta curva de aprendizaje de buena parte de la sociedad provocan escasez de talento y que una parte importante de los trabajadores compita por los pocos puestos no cualificados. Las máquinas toman el mando de todas las tareas laborales no cognitivas. La mano de obra no es capaz de aprender al mismo ritmo que la tecnología evoluciona. El talento y las oportunidades escasean, lo que provoca un aumento de la desigualdad. El mercado laboral se encoge dado que la inteligencia artificial hace la mayor parte del trabajo. La percepción del desarrollo tecnológico se polariza entre aquellos que han podido aprovechar las oportunidades y los que no. Las empresas y los gobiernos invierten con fuerza en educación para adaptar la mano de obra a los desafíos tecnológicos. Los emprendedores pueden convertirse en piezas clave en el desarrollo local. La mejora de la formación provoca también que la mayor parte de los trabajadores se convierta en un complemento de la inteligencia artificial y los robots. Aumenta la movilidad del trabajo y se refuerza la economía global. Ideas y escenarios diversos que se entremezclan en un futuro complejo. Para navegar en este océano de posibles resultados, la responsabilidad empresarial con la sociedad y el entorno y el papel de las administraciones es clave. La desigualdad: el gran desafío “A través de las revoluciones industriales anteriores, la historia ha demostrado que, tras las perturbaciones iniciales, el cambio tecnológico genera mejoras en la calidad del trabajo y no provoca forzosamente una pérdida en la cantidad global de empleos”. La Organización Internacional del Trabajo, en su informe El futuro del trabajo que queremos, se muestra optimista ante el futuro. Sin embargo, señala que será necesaria la implicación de todos los actores para hacer frente al desafío de la desigualdad. Según la OIT, el debate gira alrededor de cómo asegurar el futuro del trabajo y el reparto de una riqueza que aumentará de la mano de la industria automatizada y más eficiente. Para ello, se han propuesto soluciones desde el punto de vista regulatorio como la reducción</p>
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